Formas diminutas, un mundo interior: un encuentro con Lido Iacopetti

Fuente: Copyright Clarín by Mercedes Pérez Bergliaffa ~ Con una carrera de más de 70 años, el pintor formado en La Plata reaparece con medio centenar de trabajos que copan el museo porteño.

El pintor Lido Iacopetti plantea una particular forma de conocimiento y cosmovisión para desarrollar sus obras. Llama Pictocosmognosis a esa concepción del proceso artístico visual como creador y ordenador de un cosmos personal. Mucho de esto se expresa a través de numerosas obras en La nueva imaginación, su muestra actualmente en exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, Macba. “Entre los 14 y los 15 años comencé a estudiar dibujo y pintura para ilustrar mis cuentos y poesías”, detalla Iacopetti en diálogo con Ñ. “Por lo tanto, hace más de 70 años que pinto”.

Nacido en San Nicolás de los Arroyos en 1936, desde muy joven se radicó en la ciudad de La Plata, donde trabajó como vendedor callejero y obrero para costearse los estudios de Bellas Artes. Más tarde ejerció como preceptor y como profesor de Historia del Arte en el Colegio Nacional, que depende la universidad, y en el colegio Vergara. Durante los últimos años, Iacopetti vivió para ver una suerte de redescubrimiento de su figura en el sistema del arte, mientras su obra volvía al mercado nacional e internacional.Una vida dedicada al arte. Lido Iacopetti nació en San Nicolás en 1936.

Una vida dedicada al arte. Lido Iacopetti nació en San Nicolás en 1936.

Por supuesto que ya había formado parte de este sistema. Entre 1964 y 1965 expuso en la porteña galería Lirolay, y en los 70 en Carmen Waugh. Sin embargo, en paralelo a estas movidas, el artista se había formulado un objetivo: llevar a cabo exposiciones en espacios infrecuentes, como verdulerías, plazas, la calle: desarrollar un arte popular. Iacopetti sostiene que este gesto –considerado tiempo después de afectada sofisticación– le costó entonces la marginación en ciertos círculos.

El artista explica lo costoso que fue defender su estética. “Mi postura, mi posición y filosofía tuvieron un costo para mi desarrollo social como pintor. Creo que fue porque abrí un camino distinto: no me acoplé a los movimientos de vanguardia extranjeros y me aparté de los salones y premios. Por el contrario, siempre miré hacia adentro, hacia América, hacia mi mundo interior”. Nunca recibió subsidios ni becas, aunque sí el apoyo de amigos, según explica. A partir del 65, cuando conoció a Teldy, su compañera, el apoyo fue inmenso ya que (como ellos mismos lo describen) “nos integramos en un solo espíritu”. “Nunca viví de la pintura sino para la pintura”, detalla Iacopetti. “El dinero entraba del trabajo extra que hacía. No fue mucho, pero fue suficiente para subsistir”.Formas orgánicas, semejantes a células observadas a través de un microscopio, en las pinturas de Iacopetti.

Formas orgánicas, semejantes a células observadas a través de un microscopio, en las pinturas de Iacopetti.

Más de 50 trabajos del artista copan la planta baja del Macba. Pertenecen a diferentes series, producidas desde 1994 hasta la actualidad: son los trabajos que ilustran los almanaques que Iacopetti realizó durante 20 años, especialmente para acompañar almanaques benéficos, con el fin de recaudar fondos para Pro Infantia. “Estas imágenes responden a mi estilo, que llamo Nueva imaginación. Vengo desarrollándolo desde 1965; son pictografías connotativas. Poseen un significado subliminal, no racional”, explica el pintor. Formas orgánicas, coloridas, semejantes a células observadas a través de un microscopio (células andinas, células a veces vinculadas con la América profunda) hacen foco en un mundo nuevo: son el imaginario de un pintor que vuela la realidad a centenares de metros por encima de la Tierra, y a la vez –aunque suena a paradoja– muy por dentro de ella.

“El universo simbólico de Lido es muy original”, explica Daniel Sánchez, curador de la exposición y académico. “Despliega un mundo mágico con formas que, si bien podrían asociarse a ciertos artistas visuales de las vanguardias de comienzos del siglo XX –como Kandinsky, Klee, Miró, Chagall, o aún Gambartes en la Argentina–, realiza en cambio esa asociación desde una imaginación transformadora, desde una imagen que abre las puertas a la imaginación y despierta transformaciones, oportunidades”.

El curador explica que durante toda su vida como docente y como artista, Iacopetti entiende el oficio, la profesión del artista plástico, “el pintor a secas”, como una misión que puede hacer mejores a los seres humanos. “Iacopetti no solamente comunica sino que educa, comparte y promueve una mirada del mundo y un modo de actuar en él y con él”, agrega Sánchez, “siempre comprendiendo el proceso artístico como una dimensión simbólica del estar en el mundo, como diría Heidegger”.Lido Iacopetti en el Macba.

Lido Iacopetti en el Macba.

“Sin presumir –detalla Iacopetti– considero que tengo una filosofía propia y una postura estética que me definen, entendiendo como filosofía simplemente el plantearse los grandes interrogantes de la existencia”.

Pero el artista quisiera agregar algo más: “Me gustaría poder expresar mi amor por la humanidad, por la vida, a pesar de todo y contra todos los que se oponen, destruyen o deterioran sus valores, basados en el amor, la libertad, la dignidad”, expresa. “Ya hace unos años edité mi Testamento estético, un escrito dirigido fundamentalmente a los jóvenes, en el que describo mi cultura creativa como bien opuesta a una cultura destructiva, violenta, negativa. Ante esta última, propongo una cultura del amor, de la vida, de la creación: es la que siempre he intentado expresar a través de mi obra”.

De regreso a las salas del Macba, dentro de una mesa de vidrio, diversos documentos y bocetos ratifican lo que el artista expresa. Como ocurre con “Ofrenda”, especie de anuncio de 1974 escrito en máquina de escribir. Reza: “Durante el mes de noviembre se ofrendará a toda institución popular (escuelas, bibliotecas, centros, etc.) que lo solicite, una Pictografía. En la misma dirección y mes, se obsequiará a toda persona que lo desee una Imigrafía. Esta nueva ofrenda forma parte de mi vocación por concretar un verdadero arte popular, un arte de todos, integrando totalmente mi obra con el Pueblo al cual pertenezco, tratando de expresar una imagen representativa de todos los que anhelan un mundo nuevo”. Son las palabras de un soñador: un artista de las utopías inmensas y las formas movedizas, diminutas.

La nueva imaginación – Lido Iacopetti

Lugar: Macba, Av. San Juan 328
Horario: lun a dom de 12 a 19 (martes cerrado)
Fecha: hasta el 21 de agosto
Entrada: $400 general

Llega «Quién es Quién» al Museo de la Historia del Traje

Fuente: Argentina ~ A partir del 12 de agosto se podrá visitar esta exposición que reúne más de 50 piezas de diseñadores icónicos de los últimos tiempos, en diálogo con representantes de la moda indie de la primera década de este siglo.

El viernes 12 de agosto a las 18 h se inaugura la exhibición Quién es Quién, con curaduría de Victoria Lescano, periodista especializada en moda, en el Museo de la Historia del Traje, ubicado en Chile 832, CABA.


Tapado, shantung de seda natural rosa viejo, de Astesiano (1950).

La muestra, originada a partir de una investigación sobre la colección del Museo en el ámbito de las becas Activar Patrimonio 2020, invita a reflexionar sobre la identidad en constante construcción de la moda argentina, con más de 50 piezas que han formado parte de la historia textil del país en diálogo con piezas más contemporáneas.


Chaqueta de terciopelo negro con aplique de genero con diseño de flores chinas, de Fridl Loos.

Quién es Quién hace hincapié en los perfiles y modismos de las diseñadoras y los diseñadores europeos radicados en Argentina a fines del siglo XIX y principios del XX. Para esto, parte de un diccionario organizado de la A a la Z, en el que propone un recorte alfabético y biográfico de los y las referentes del diseño más icónicos de los últimos tiempos cuyas piezas forman parte de la colección del Museo.


Vestido de tarde, realizado en piqué de algodón blanco con lunares rosa, cierre de cremallera, de Marilú Bragance (1956).

En palabras de su curadora, Victoria Lescano: “La investigación permitirá dar más visibilidad al patrimonio del Museo, tanto de las piezas donadas por expertas en moda, diseñadores y vestuaristas (con etiquetas de Vanina de War o, Madame Frou Frou, Marilú, Henriette) como de los representantes de la moda indie de la primera década del siglo XXI a la actualidad. Todo esto podrá abastecer de datos y fundamentos que incentiven a las nuevas generaciones de investigadores de la moda nacional”.


Vestido, con rafia de papel metalizado y glaseado en verdes, plateado y fucsia sobre base de gasa, de Vanina de War (1971).

Por su parte,Victoria Salías, directora del Museo de la Historia del Traje, comparte: “Este año se cumplen cincuenta años de la creación del Museo. Es un buen momento para reflexionar sobre la institución, sus colecciones, sus benefactores, su historia, y pensar a futuro qué museo queremos, qué piezas deberemos seguir coleccionando y qué relatos falta contar para dar cuenta de las diversas historias del traje y los textiles de nuestro país”.


Equipo del Museo del Traje: María Lizaso, Lili Alscher, Cristina Quiroga Pellet y Gabriela Contardo. Pieza: Conjunto de chaqueta y falda, de Manuel Lamarca (1972).

La exposición podrá visitarse de miércoles a domingos de 13 a 19 h, con entrada libre y gratuita en el Museo de la Historia del Traje, Chile 832, CABA.

Portada: Blusa-camisa de algodón gris con rayas blancas salpicadas de florcitas rojas, de Madame Frou Frou (1973).

Los 60 años del Museo Larreta, cuna del arte español en Buenos Aires

Fuente: Copyright Clarín by Verónica Abdala ~ Para celebrarlo se realizarán distintas actividades y muestras durante el 2022. Este mes se exhibe la colección permanente y una muestra sonora a la que se suman los vestidos de Eva Perón y otra serie del artista argentino-gallego, Luis Seoane.

“La idea fue acercar al público material de archivo que no está disponible, y contar un poco sobre el dueño de casa”, explicaba Delfina Helguera, la directora del museo. “La familia Larreta realizó una donación muy completa en el 2008, que incluye los manuscritos de la obra literaria más famosa de Enrique Larreta, La Gloria de Don Ramiro, cartas, documentos, álbumes, fotografías y ejemplares firmados y autografiados por escritores de su época. Este es el material que estamos exhibiendo y poniendo en contexto.”

Así, con la muestra, Curiosos, integrada por parte importante de su acervo artístico y documental del Museo Enrique Larreta -que incluye ilustraciones originales, libros antiguos, primeras ediciones, manuscritos, objetos, fotografías y volúmenes dedicados- es como encara la institución la celebración de su 60 aniversario: una mirada que recupera el pasado pero que a su vez involucra el presente y el futuro.

Y a esa se suman otras. Está, por ejemplo, la puesta sonora,Vos, yo y el tiempo que habitamos juntos, de la artista Gabriela Blanco, en el jardín del museo (Juramento 2291). Se trata de una experiencia que combina la observación con la escucha: escaneando con su celular códigos QR que los direcciona a audios, los visitantes concretan un recorrido por cinco postas ubicadas al aire libre: “Para mí la virtualidad sirvió como materialidad, a la que se accede a través del celular, para transformar lo cotidiano en algo extraordinario”, dice ella a Clarín.​El museo fue inaugurado en 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español. / Foto: Germán García Adrasti

El museo fue inaugurado en 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español. / Foto: Germán García Adrasti

Se trata de la segunda parte de una investigación sobre el amor que lleva adelante la artista: “Lo que se verá es parte de una trilogía de tres obras en las que reconstruyo la historia de amor de mis padres, que fallecieron los dos: cuando murió mi mamá mi papá empezó a perder la memoria y me pidió que iniciara un registro. En base a esas grabaciones, armé esta puesta”, explica.

“Mi recuerdo -dice- es una construcción subjetiva y en ese caso también está asociado a la virtualidad. Para mí la virtualidad sirvió como materialidad, a la que se accede a través del celular, para transformar lo cotidiano en algo extraordinario.”

Y habrá más actividades y muestras conmemorativas, en el marco del aniversario: «La idea es que cada vez más personas puedan acercarse y descubrir este hermoso museo”, puntualizó Martina Magaldi, directora general de Patrimonio, Museos y Casco Histórico de la Ciudad.

En julio, por ejemplo, inauguraron, la Muestra Materiales Seoane. Entre Galicia y la Argentina, una serie que pondrá en evidencia la trayectoria e influencia del artista argentino-gallego, Luis Seoane respecto a la escena española y porteña. Y también se exhibe la colección de Trajes españoles regionales. A 60 años del fallecimiento de Eva Perón, a cargo de la investigadora del Museo, la Dra. Patricia Nobilia.Interiores. Este año, en el Larreta, habrá actividades y muestras conmemorativas, en el marco del 60° aniversario.

Interiores. Este año, en el Larreta, habrá actividades y muestras conmemorativas, en el marco del 60° aniversario.

La colección permanente

El museo fue inaugurado el 12 de octubre de 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español.

​Escritor, diplomático y coleccionista, Larreta (1873-1961) se dedicó en sus últimos años a la pintura, e incursionó en el cine y el teatro. A su vez, fue un precursor de la corriente de pensamiento que abogaba por un regreso a las raíces españolas.

​Además, el autor inspiró a muchos artistas, aunque tal vez fue Alejandro Sirio quien mejor interpretó su mundo y estética. Prueba de ello son las ilustraciones que hizo para La Gloria de Don Ramiro, de la editorial Viau y Zona, de 1929, y que ahora también se exhiben.
Trajes, política y cultura, en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Este mes inaugura una muestra dedicada a los trajes de Eva Perón / Foto: Clarín

Trajes, política y cultura, en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Este mes inaugura una muestra dedicada a los trajes de Eva Perón / Foto: Clarín

En paralelo a la creación de su colección de arte español, Larreta fue formando una biblioteca: de allí se exponen ahora algunas piezas históricas, como las ejecutorias de hidalguía, documentos que certificaban la autenticidad de un hidalgo, algunas sobre pergamino e iluminadas con figuras y escudos. Así como volúmenes antiguos, la mayoría relacionados con la historia de España, y que sirvieron al escritor como sustrato para sus investigaciones y creaciones.

Formada mayormente durante los años vividos en Francia mientras Larreta se desempeñaba con el cargo de Ministro Plenipotenciario (1910-1916), su colección comprende una gran variedad de objetos: mobiliario, tapices, armas, cerámica, pinturas y esculturas del Renacimiento y Barroco español.

Este conjunto se fue enriqueciendo con el tiempo, hasta que en 2017, a través de un programa de mejoras propuesto por la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico,  se emprendió una puesta en valor integral del edificio con el fin de devolverle su esplendor original a la casa. 

​“Por todo esto es que nos pareció interesante volver la mirada hacia nuestro fundador -señalaba en este sentido Ricardo Valerga, curador de la exposición Curiosos-.Toda su vida, Enrique Larreta cargó con el estigma del millonario devenido escritor, sin embargo la calidad de su novela La gloria de Don Ramiro se fue imponiendo con el tiempo”, refiere.

Ahora, su patrimonio es visible para el público, en su doble faceta de autor y coleccionista.
Los senderos del jardín andaluz en el Museo Larreta. / Foto: Germán García Adrasti

Los senderos del jardín andaluz en el Museo Larreta. / Foto: Germán García Adrasti

Las muestras que se pueden ver

Curiosos: compuesta por una importante selección del patrimonio artístico y documental que incluye ilustraciones originales, libros antiguos, primeras ediciones, manuscritos, objetos, fotografías y volúmenes dedicados. Puede visitarse los lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 h y sábado, domingos y feriados de 10 a 20 h. Entrada general $50 pesos. Jubilados y universitarios con acreditación y menores de 12 años entrada libre y gratuita. Miércoles gratis. 

 Muestra Materiales Seoane. Entre Galicia y la Argentina. La serie pondrá en evidencia la trayectoria e influencia del artista argentino-gallego, Luis Seoane respecto a la escena española y porteña.

La colección de Trajes españoles regionales. A 60 años del fallecimiento de Eva Perón. A cargo de la investigadora del Museo, la Dra. Patricia Nobilia.

Inauguran un museo en el Mercado Central, con eje en la tierra y alimentos

Fuente: Télam ~ Se trata la Chacra Los Tapiales y el propósito de la iniciativa es recuperar la historia, la educación sobre la tierra, la memoria y alentar una alimentación y producción agroecológica.

 El Mercado Central de Buenos Aires inauguró un museo con el propósito de recuperar la historia, la educación sobre la tierra, la memoria y alentar una alimentación y producción agroecológica, con un vivero emplazado en la Chacra Los Tapiales, una antigua casona ubicada en su predio y declarada monumento histórico nacional, donde se convoca a la comunidad y escuelas para su visita.

«Esto es un capital cultural tremendo y decidimos ponerlo en valor, que esté abierto a toda la comunidad, escuelas, vecinos, vecinas y a trabajadores del Mercado», anunció esta mañana en la inauguración de la chacra, el titular del Mercado, Nahuel Levaggi, frente a cerca de cien personas que presenciaron el evento en el patio interno de la casona colonial ubicada en la localidad bonaerense de Tapiales.

Junto a un ombú y un aljibe preservado en mármol, Levaggi transmitió el trabajo mancomunado para restaurar y recuperar la historia de la casona, con la ayuda de uno de sus habitantes, Ricardo Saguier, uno de propietarios y habitante contemporáneo del lugar, quien revivió la importancia histórica que reviste el lugar y otras organizaciones, además del equipo propio del Mercado Central.

Nahuel Levaggi y Rosales Foto Victoria Gesualdi
Nahuel Levaggi y Rosales. //Foto: Victoria Gesualdi

«Empezamos a pensar qué historia queremos contar, porque siempre es una elección, qué parte contamos y quién la cuenta y esta es una historia positiva y de armonía, de poner este lugar en función social y común, con un relato del derecho a la tierra, a una alimentación soberana y segura», apuntó Levaggi, también integrante de la cooperativa Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT).

En esa línea, el titular del Mercado resaltó que decidieron vincular «la historia de Francisco Hermógenes Ramos Mejía (uno de los antiguos propietarios, vinculado a la Primera Junta de Gobierno del 25 de Mayo de 1810) con los pueblos originarios y todo el trabajo que estamos haciendo con la recuperación de alimentos para comedores sociales, compostaje y agroecología».

Dirigió sus agradecimientos a los trabajadores del Mercado Central, al equipo de museólogos e historiadores del museo Casa Rojas, a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugar y Bienes históricos, entre otros.

La presentadora de la inauguración, también integrante del equipo de restauración del lugar, aseguró que la Chacra estuvo «durante bastante tiempo abandonada y deshabitada y hoy se cumple nuestro objetivo de abrirla a la comunidad, un monumento histórico del municipio de La Matanza».

La casona fue propiedad de la familia Ramos Mejía y Martín José de Altoaguirre, recibió figuras históricas como Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan José Castelli y el general Lavalle, mientras su origen se rastrea hasta el año 1615.

En 1942 la casona fue declarada monumento histórico nacional.

Nahuel Levaggi titular del Mercado en la inauguracin de la chacraFoto Victoria Gesualdi
Nahuel Levaggi, titular del Mercado, en la inauguración de la chacra.//Foto: Victoria Gesualdi

«Uno de sus dueños, Martín José de Altoaguirre, probablemente uno de los primeros agrónomos de nuestro país, quien sembró arboles y hortalizas en todo el predio de Tapiales, hace que la Chacra esté vinculada al oficio de la producción, la cosecha y la comercialización de lo que produce nuestra tierra», explicó la presentadora.

Altoaguirre, nacido en 1736, formado en Ciencias Exactas y la naturaleza, adquirió la casona en una subasta en el año 1775 por 3.229 pesos de plata.

Jubilado y prácticamente ciego, vendió la propiedad a 32 mil pesos en el año 1807, a Francisco Ramos Mejía, quien fuera un patricio y uno de los primeros regidores del primer Cabildo en 1810, defensor de los derechos y la libertad religiosa de los pueblos originarios.

Su posición política, según relatan los carteles de la sala, lo llevó a tener grandes discrepancias con Juan Manuel de Rosas, cuyo ejército lo secuestró y asesinó en 1828.

Las salas que propone la casona

La primera sala del museo, dedicada a la tierra, muestra carteles que indican «la tierra que trabajamos es alimento, la que habitamos es casa, la tierra es un derecho».

antigua casona fue declarada monumento histrico nacional en 192 Foto Victoria Gesualdi
antigua casona fue declarada monumento histórico nacional en 192. //Foto: Victoria Gesualdi

Un aparador y una mesa ofrece libros para las infancias sobre el escritor Osvaldo Bayer y Atahualpa Yupanqui, de la editorial Sudestada, rodeado de frascos con semillas y frutos.

Otra sala, dedicada a la memoria, expone fotos de jóvenes desaparecidos durante la última dictadura militar y se recuerda que dentro de las 540 hectáreas que componen al Mercado, se erige el monumento a la Memoria, Verdad y Justicia, donde funcionó el ex Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDy T) «El Vesubio».

Además, una exposición de fotos del Archivo General de la Nación, de caciques e indios de La Pampa y familias que poblaron esas tierras, acompañan las biografías de Altoaguirre y Ramos Mejía.

La sala referida a la alimentación, con carteles que bregan por «la historia de la humanidad, es la historia de la alimentación», «el alimento no es una mercancía, es un derecho» y «¿por qué hay hambre en un país que produce para 400 millones de personas».

La primera sala del museo dedicada a la tierra Foto Victoria Gesualdi
La primera sala del museo, dedicada a la tierra. //Foto: Victoria Gesualdi

Allí también, se cuenta sobre la historia del Mercado Central y el programa de reducción de pérdidas y desperdicios que llevan a cabo y la valoración de residuos.

Finalmente, otra de las salas se asienta en el concepto de soberanía alimentaria, donde letreros detallan su filosofía y planteo central: «Que el pueblo decida qué producir, cómo producirlo y para quiénes producirlo; así miles de productores, cooperativas y pymes avanzan día a día en la agroecología como modelo alternativo y sustentable para lograr alimentos sanos a precios accesibles».

En esa área, se habla sobre la obesidad y las formas de alimentarse, con una mesa central que consta de un círculo con diferentes colores.

Se exhiben fotos del Archivo General de la Nacin de caciques e indios de La Pampa Foto Victoria Gesualdi
Se exhiben fotos del Archivo General de la Nación, de caciques e indios de La Pampa.// Foto: Victoria Gesualdi

Allí, las y los visitantes pueden interactuar con tarjetas de diferentes alimentos y dar cuenta de frutas y verduras con las que se alimentan, legumbres, cereales e hidratos de carbono, lácteos, carnes y huevos, aceites y frutos secos, agua y, por último y opcional, los dulces y grasas.

Además de otras salas itinerantes, en medio de un enorme campo que rodea la Chacra con durazneros recién plantados, se asienta un vivero de producción de forestales y multiplicación de aromáticas, donde se demuestra y enseña que se puede utilizar un sistema productivo agroecológico para cultivar los alimentos.

Autoridades del Mercado informaron que el museo se abrirá coordinando visitas en grupos durante los días de semana y, a futuro, prevén su apertura un sábado por mes abierto a la comunidad.

Para visitar el Museo Chacra Los Tapiales es necesario coordinar fechas y horarios a través del correo electrónico oficial: museo@mercadocentral.gob.ar

El museo se abrir coordinando visitas en grupos durante los das de semana Foto Victoria Gesualdi
El museo se abrirá coordinando visitas en grupos durante los días de semana. // Foto: Victoria Gesualdi

Escenas contemporáneas en el Centro Cultural Kirchner

Fuente: Argentina ~ Recorridos por la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Arte argentino 1960-2001. Se podrá visitar desde el 4 de agosto con entrada libre y gratuita.

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta en el Centro Cultural Kirchner la muestra “Escenas contemporáneas. Recorridos por la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Arte argentino 1960-2001”, que podrá visitarse desde el 4 de agosto con entrada libre y gratuita.

La exposición organizada por ambas instituciones permitirá apreciar en las salas de la Gran Lámpara, en el 6° y 7° piso del Centro Cultural Kirchner, más de 150 obras de artistas argentinos pertenecientes al acervo del Bellas Artes, creadas entre la década de 1960 y el año 2001. La muestra, con curaduría de Mariana Marchesi, directora artística del Museo, se articula en cinco recorridos temáticos, cada uno de los cuales funciona como una pequeña exhibición en sí misma.


Noemí Escandell.

El director del Bellas Artes, Andrés Duprat, expresó: “Estamos felices de concretar esta exposición porque, además de presentar una selección de importantes piezas de arte argentino de la colección de nuestro Museo, articula, en una acción conjunta, a dos instituciones culturales relevantes: el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Cultural Kirchner. El primero, un museo centenario que atesora una de las memorias visuales más significativas, y el segundo, el más nuevo y moderno centro cultural de la Argentina”.

El conjunto presentado incluye pinturas, grabados, esculturas, fotografías e instalaciones de un centenar de artistas argentinos emblemáticos, como Carlos Alonso, Antonio Berni, Juan Carlos Distéfano, Sara Facio, León Ferrari, Nicolás García Uriburu, Carlos Gorriarena, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Liliana Maresca, Marta Minujín, Luis Felipe Noé, Liliana Porter, Narcisa Hirsch, Diana Dowek y Antonio Seguí, entre otros.

“A través de recorridos independientes, se plantean preguntas vinculadas con la historia, la identidad, la práctica artística y sus contextos de producción durante las últimas décadas del siglo XX en el ámbito local”, explica Marchesi.


Graciela Sacco.

“Se trata de dirigir la mirada hacia temas que atravesaron la sociedad y la cultura argentinas entre los años 60 y 90” ‒agregó la curadora‒. Cada eje explora las obras surgidas en tiempos de alternancia de gobiernos democráticos y militares; los planteos que desafían el canon, desde las rupturas radicales de las vanguardias de los años 60 hasta la redefinición del lugar de la pintura en la década del 80; los dilemas de una estética latinoamericana, y la intervención del cuerpo como soporte de la acción artística o como práctica política”.

“Escenas contemporáneas” podrá visitarse hasta el 11 de diciembre, con entrada libre y gratuita, en las salas del 6° y 7° piso del Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires), de miércoles a domingo, de 14 a 20.

La exhibición

Recorrido 1: Desafiar las reglas del arte

Hacia mediados del siglo XX el desarrollo de la tecnología, el auge de los medios masivos y la inmediatez de la comunicación impactaron en la vida cotidiana. Estos procesos moldearon una nueva sociedad, marcada por el vértigo y la velocidad con que circulaban las imágenes. La percepción del tiempo y del espacio cambió de un modo inédito. Una nueva manera de mirar el mundo dio lugar a una nueva sensibilidad. El concepto de belleza ya no era un elemento determinante para definir el arte. Surgieron por entonces movimientos de vanguardia que buscaron trascender los límites de la pintura y la escultura, para integrar el arte y la vida, la alta y la baja cultura, el espacio real y el de la representación. Las propuestas estéticas dejaron de estar centradas en la producción de objetos artísticos únicos, entregados a la contemplación pasiva del espectador, para transformarse en experiencias multiplicables que fusionaron distintas disciplinas artísticas. En muchos casos propusieron dar la espalda a las instituciones tradicionales, como museos y galerías, para salir a la calle y accionar de manera directa sobre la realidad.


Carlos Alonso.

Recorrido 2: Imágenes, historia, memoria

¿Es posible leer la historia en las imágenes? El recorrido por esta sala propone hacer ese ejercicio, para pensar el modo en que los artistas han respondido con su producción a las condiciones propias de sus contextos contemporáneos, así como para reflexionar sobre el lugar de la sociedad en la construcción de la historia y la memoria. Esta cronología visual se enmarca entre dos momentos de insurrección urbana que permanecen en el imaginario como fechas en que la acción colectiva definió cambios para la sociedad: el Cordobazo, en 1969, y la crisis de 2001. Durante esos treinta años de alternancia de gobiernos democráticos y dictatoriales o de rearmado del tejido social en democracia, las imágenes lidiaron con las ideas de violencia, libertad, destrucción y reconstrucción. Se alzaron con fuerza antidictatorial, como clamor de libertad, como vehículos para el reclamo de derechos y reivindicaciones. El poder de las imágenes reside en su capacidad de constituirse en elementos dinámicos que actúan como instancias donde se activan procesos sociales, donde se inscriben nuestras historias o desde donde construimos la memoria colectiva.

Recorrido 3: El devenir de la pintura

Aun cuando a fines de la década del 60, como consecuencia de la aparición de los movimientos de vanguardia, se anunció “la muerte de la pintura”, esta práctica nunca perdió vigencia. En los años 80, mientras en la Argentina se recuperaba la democracia, muchos artistas comenzaron a entender la práctica de la pintura como un espacio donde se dejaba entrever el cruce de disciplinas y la influencia de ambientes contraculturales, que fueron verdaderos ámbitos de libertad social y creativa. Ya sea desde una perspectiva tradicional o desde la hibridación que propusieron los cruces con otras disciplinas, a lo largo de tres décadas la pintura redefinió su lugar en el campo artístico y fue permeable a los problemas que atravesaron el arte en aquella etapa. En muchas de las obras del período, los artistas reflexionaron sobre la naturaleza y la materialidad de la pintura. Al fusionarla con otras prácticas (la música, el teatro, la poesía, la fotografía) la hicieron híbrida, transdisciplinar, y en ocasiones la transformaron en un acto colectivo. Y al generar nuevos espacios de producción y circulación, que lograron convivir con aquellos más tradicionales como los museos y las galerías, ampliaron sus posibilidades de inserción social y cultural y, por ende, sus públicos.


Marta Minujín.

Recorrido 4: Abstracción. Identidad americana

A partir de los años 70, la tradición de los antiguos pueblos de América resurge como un elemento clave para volver a pensar la estética regional. Tomando como punto de partida el Universalismo Constructivo proclamado por el pintor uruguayo Joaquín Torres García en la década del 30, una serie de artistas y críticos culturales recuperaron la idea de que el sentido de la abstracción ya estaba presente en los diseños de los tejidos, la cerámica y la arquitectura amerindia. De esta forma, buscaron afianzar la noción de que el arte abstracto, constructivo, hunde sus raíces en nuestras culturas ancestrales antes que en los movimientos de vanguardia occidentales. La colección del Museo Nacional de Bellas Artes posee algunos de los más destacados ejemplos de esta vertiente que afirma otros modos de entender el arte, su historia y nuestra cultura.

Recorrido 5: Repensar los cuerpos

De las experiencias vanguardistas en los años 60 a las prácticas colaborativas y contraculturales de las décadas del 80 y del 90, este eje propone pensar la diversidad y las minorías sexuales como ámbitos de disidencia. Nuevas miradas sobre el cuerpo desafiaron tanto los modelos sociales establecidos como la tradición artística. En ese ejercicio de la diferencia, también se cuestionaron y se desarmaron los cánones estéticos. A lo largo de las últimas décadas del siglo XX, muchas imágenes y acciones sirvieron como soporte y disparador de posturas críticas e ideológicas. Así, excedieron el mero gesto irreverente para transformarse en imágenes transgresoras, desobedientes, que abordan el cuerpo no solo como un medio para la acción estética, sino también como un problema político.


Marcia Schvartz.

Listado de artistas presentes en la muestra

​​​​Marcos Adandía, Diana Aisenberg, Carlos Alonso, Libero Badii, Elba Bairon, Carlota Beltrame, Luis Fernando Benedit, Perla Benveniste, Antonio Berni, Marcelo Bonevardi, Martha Boto, Marcelo Brodsky, Mildred Burton, Juan José Cambre, Delia Cancela, Graciela Carnevale, Ricardo Carpani, José Casals, Feliciano Centurión, Elda Cerrato, Eduardo Comesaña, Eduardo Costa, Alicia D’Amico, Mirtha Dermisache, Juan Carlos Distéfano, Hernán Dompé, Diana Dowek, Ana Eckell, Noemí Escandell, Fabulous Nobodies, Sara Facio, León Ferrari, Luis Frangella, Jorge Gamarra, Nicolás García Uriburu, Edgardo Giménez, Héctor Giuffré, Fina Gómez, Norberto Gómez, Carlos Gorriarena, Víctor Grippo, Eduardo Grossman, Jorge Gumier Maier, María Juana Heras Velasco, Alberto Heredia, Narcisa Hirsch, Roberto Jacoby, Gyula Kosice, Guillermo Kuitca, Alejandro Kuropatwa, David Lamelas, Benito Eugenio Laren, Julio Le Parc, Adriana Lestido, Eduardo Longoni, Marcos López, Paula Luttringer, Liliana Maresca, Pablo Mesejean, Marta Minujín, Marcela Mouján, Luis Felipe Noé, Marie Orensanz, Margarita Paksa, Julio Pantoja, Aldo Paparella, Ariadna Pastorini, César Paternosto, Luis Pazos, Pérez Celis, Duilio Pierri, Cristina Piffer, Jorge Pirozzi, Marcelo Pombo, Liliana Porter, Alfredo Prior, Alejandro Puente, Norberto Puzzolo, Dalila Puzzovio, Manuela Rasjido, Emilio Renart, Eduardo Rodríguez, Alfredo Rodríguez Arias, Juan Carlos Romero, Graciela Sacco, Rubén Santantonin, Hugo Sbernini, Cristina Schiavi, Marcia Schvartz, Madalena Schwartz, Antonio Seguí, María Simón, Raúl Stolkiner (RES), Pablo Suárez, Taller Popular de Serigrafía, Joaquín Torres García, Juan Travnik, Miguel Ángel Vidal, Edgardo Antonio Vigo, Román Vitali, Julie Weisz, Luis Alberto Wells, Horacio Zabala, Helen Zout.

El infinito según Pablo Bernasconi: una muestra que entrelaza ciencia, arte y filosofía

Fuente: Télam ~ El artista explora el concepto del infinito con material didáctico, interactivo y artefactos que juegan con lo absurdo, lo lúdico y lo humorístico en una muestra que abrió en el Centro Cultural de la Ciencia. 

Con una puesta que siembra interrogantes y convoca a la participación del espectador desde el arte, la ciencia, la literatura y la filosofía, el artista Pablo Bernasconi explora el concepto del infinito con material didáctico, interactivo y artefactos que juegan con lo absurdo, lo lúdico y lo humorístico, en una exhibición que podrá visitarse hasta el 9 de octubre en el Centro Cultural de la Ciencia (C3).

«El infinito», una muestra surgida del libro homónimo del autor, reúne 30 obras acompañadas de textos de divulgación científica que se abren a distintos significados, activan los sentidos y juegan a fondo con la imaginación, dando cabida a la literatura a través de pensamientos y reflexiones de Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Franz Kafka o Clarice Lispector en torno al tiempo, el espacio, la inmensidad, la pequeñez y hasta la misma muerte.

Un unicornio blanco emergiendo de una pared, el ojo de un artista representado con cientos de bases de lápices de distintos colores y cables que penden del techo buscando conectar sitios hacia donde se extienden los puntos del infinito, componen esta muestra que Bernasconi define en diálogo con Télam como «un experimento que involucra al poder terapéutico y comunicacional de la poesía, en forma de metáfora».

«Busqué un tema que desafíe todos los preceptos que la humanidad conoce, y de ahí surgió ‘El Infinito’. Tanto el libro como la muestra intentan abarcar los confines conceptuales de este universo desde la metáfora y la retórica para fundamentar lo inexplicable, lo inasible, dándole escala humana y apelando a la poesía visual y escrita. Estoy seguro de que la imaginación como vehículo, motoriza el interés aún tratando conceptos de altísima complejidad, por eso el impacto es mucho más heterogéneo y expansivo. Contrapone la soberbia del intelecto, frente al bálsamo de la poesía. Nadie queda afuera», afirma el artista.

La intención primaria de la exposición es «unir contenidos complejos con respuestas originales y artísticas, e integrarlas a la mayor cantidad de personas», explica. Y acota: «Mi impresión es que esta consigna asegura una experiencia que podría cambiar ciertas percepciones y expandir algunas realidades. Alquimia pura».

Para Bernasconi «es imposible acercarse a la idea de infinito, y salir indemne, sin apelar al absurdo o al humor. Tomarse demasiado en serio una pregunta de la que no vamos a encontrar nunca la respuesta puede ser angustiante y tortuoso. Hablar del Infinito supone un choque directo con nuestro intelecto, porque entramos en el universo de las paradojas».

«Supongo que, por otro lado, existe algo de mi impersonalidad que me impulsa a intentar sostener el absurdo como aglutinante discursivo. No por nada, al inicio de la muestra, coloqué un retrato de Frank Zappa diciendo ‘Todo el universo es una gran broma'», acota.

Como la frase disparadora del músico estadounidense, la muestra reúne pensamientos de científicos, y escritores sobre la naturaleza y la condición humana, que pueden leerse como las infinitas formas del ser y sentir y las inabarcables formas del universo. «Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito», de William Shakespeare, es una de esas frases.

Foto Daniel Dabove
Foto: Daniel Dabove.

«Hay dos cosas que son infinitas, el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro», dispara punzante Albert Einstein; mientras que Isaac Newton afirma recurriendo a la metáfora «Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos el océano».

La evocación del laberinto como sinónimo del infinito evoca en la muestra la figura de Jorge Luis Borges, cuya literatura toma como tópico este elemento, con la idea, en algunos casos del castigo de perderse, pero también lo relaciona con la inmensidad. «Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarca el pasado y el porvenir y que implicará de algún modo a los astros». Este pensamiento, aparece con la tierna caricatura de un Borges ilustrado en un collage, que lleva alas a la altura de las sienes y el símbolo del infinito con una cinta roja en la boca.

«Partimos de la premisa de que la exhibición permite múltiples lecturas y que cada visitante construirá significados a partir de sus conocimientos, intereses y experiencias previas. La poesía propone un acercamiento a escala humana; nos aleja de la soberbia y resuelve de modo amable una pregunta inasible. La metáfora es un ejemplo contundente de humildad y consideración, desde el momento en que está dedicada a la inteligencia del otro, del lector», agrega Bernasconi, hijo de científicos.

«Lo artístico está en el gesto de tomar un objeto, sacarlo de un lugar y ponerlo en otro, lo que permite al espectador cargarlo de otros sentidos relacionados con distintas maneras de mirar el mundo», explica por su parte a Télam Florencia Langarica, coordinadora general del C3 en una recorrida por la muestra y en referencia a un retrato de Isaac Newton -autor de la ley de gravedad- impactado por una manzana en el medio de su rostro.

La imagen «lleva a pensar en la manzana, en ese acontecimiento fortuito que detona la ley de la gravedad, pero tenemos el retrato de una persona que además es una eminencia, una celebridad, con una manzana en la cara, lo que nos remite también a obras del belga René Magritte», dice Langarica sobre el artista que pretendía con su trabajo cambiar la percepción precondicionada de la realidad y forzar al espectador a hacerse hipersensitivo.

Lo absurdo se mete de lleno en la exhibición a partir de «objetos cotidianos que sacados de su uso tradicional pero combinados entre sí generan efectos contradictorios, inquietantes y también humorísticos, siempre con un guiño al público», dice la curadora.

Una cola de pescado que penetra en un espejo, partes de sillas incrustadas en las paredes concitan humor pero también generan interrogantes y desorientación para el observador. La cabeza del pescado al estar ausente, convoca la idea de que ha penetrado en otra dimensión del universo, del infinito que el artista busca representar.

Un cucharón enorme, pero con una rejilla en el medio, que evoca el concepto de los agujeros negros, trabaja con la idea de lo contradictorio, ya que si bien el cucharón está destinado a contener líquido, el hecho de que tenga una rejilla lleva a pensar que ese líquido que contiene se perderá a través de la rejilla, señala Langarica.

Foto Daniel Dabove
Foto: Daniel Dabove.

«Es interesante pensar que la ciencia y el arte que pertenecen a esferas muy distintas -porque la ciencia busca certezas y el arte las desestabiliza- combinadas entre sí dan explicaciones sobre el mundo totalmente distintas», reflexiona durante la recorrida Silvia Alderoqui, coordinadora de programa para Públicos del C3.

La exhibición

La muestra que le llevó al autor tres años de trabajo, cuenta además con «artefactos que suponen un portal, una entrada, una interpretación artística de un concepto científico complejo, que además está fundamentado en paneles que acompañan la instalación» explica Bernasconi y agrega: «Lo que hice fue convertirme en un traductor, un medio. Por eso la dualidad ciencia-arte se verifica aquí de forma directa. Para eso, conté con el acompañamiento académico de profesionales del Instituto Balseiro, el Conicet, y la Universidad del Comahue. Así, el desarrollo teórico de conceptos complejos de, por ejemplo, astrofísica o física cuántica, se ilustran y complementan con lo que yo llamo artefactos metafóricos que expandan el entendimiento y la sensibilidad, siempre desde la mirada poética».

Uno de esos artefactos está compuesto por las raíces de un árbol emergiendo de una pared que busca representar la materia y energía oscura -que integra el 96 por ciento del universo y no tiene representación en el plano de lo visible-. La sombra de las raíces del árbol remite a lo artístico, en las bellas imágenes que generan su sombra sobre una de las paredes.

En otro de los artefactos, se invita al espectador a sumergirse en una pared semicircular tapizada con rectángulos negros y blancos que tienen en las juntas puntos blancos, pero que al mirarlos se tornan negros, por una ilusión óptica que el ojo genera.

El joven físico y copiloto de la exhibición Alejandro Hacker explica que a partir de esta obra invitan a las personas «a que descubran los puntos negros, desde una metáfora que tiene que ver con la física cuántica y genera las preguntas: ¿El punto negro desaparece o existe aunque no lo vea? ¿Existe el mundo cuando no lo vemos? ¿Existe la luna de día cuando no la veo?».

La muestra también juega con las escalas, y en algunos casos las representa con pequeñas imágenes de muñequitos instalados entre los rayos de una bicicleta o en el mango de un paraguas, que también invita a pensar en la perspectiva y la dimensión del universo, y un mundo hecho a medida del ser humano.

En ese juego de las dimensiones, sobre una de las paredes se despliegan imágenes de los planetas y se invita a determinar su dimensión, a partir del tamaño de una arveja y una cinta métrica.

En otro de los dispositivos que integran la muestra, se invita al espectador a vivir una experiencia auditiva y visual con una pantalla que proyecta el movimiento en círculo de una espiral al ritmo de un sonido que sube todo el tiempo, en representación de la paradoja de Shepard.

La muestra puede visitarse de viernes a domingos de 12 a 19, en el C3, ubicado en Godoy Cruz 2270, del barrio porteño de Palermo.

Foto Daniel Dabove
Foto: Daniel Dabove.

Se exhiben 150 obras del Museo de Bellas Artes

Fuente: El Litoral ~ Se podrá visitar la exposición hasta el 11 de diciembre, en La Gran Lámpara del CCK (Sarmiento 151), de miércoles a domingos de 14 a 20. 

En una iniciativa conjunta, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Cultural Kirchner (CCK) presentan una selección de más de 150 obras de un centenar de artistas argentinos, en una exposición titulada “Escenas contemporáneas”, que se podrá visitar desde el 4 de agosto en La Gran Lámpara de ese espacio cultural.

Nombres ineludibles de la escena argentina como Antonio Berni, Oscar Bony, Delia Cancela, Ricardo Carpani, Ernesto Deira, Mirtha Dermisache, Juan Carlos Distefano, León Ferrari, Raquel Forner, Nicolás García Uriburu, Edgardo Giménez, Víctor Grippo y Guillermo Kuitca forman parte del itinerario.

También se verán producciones de Julio Le Parc, Liliana Maresca, Marta Minujín, Pablo Mesejean, Luis Felipe Noé, Margarita Paksa, Pérez Celis, Rogelio Polesello, Marcelo Pombo, Liliana Porter, Alfredo Prior, Alejandro Puente y Dalila Puzzovio, entre otros.

Esta exposición “Escenas contemporáneas. Recorridos por la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Arte argentino 1960-2001” propone abrir algunas preguntas desde las imágenes: a través de cinco recorridos independientes, se plantean interrogantes vinculados con la historia, la identidad, la práctica artística y sus contextos de producción durante las últimas décadas del siglo XX en el ámbito local.

El itinerario busca dirigir la mirada hacia temas que atravesaron la sociedad y la cultura argentinas entre los años 60 y 90. Los recorridos propuestos exploran las obras surgidas en respuesta al contexto histórico en la alternancia de gobiernos democráticos y militares; los planteos que desafían el canon, desde las rupturas radicales de las vanguardias de los años 60 hasta la redefinición del lugar de la pintura en la década del 80; los dilemas de una estética latinoamericana, y la intervención del cuerpo como soporte de la acción artística o como práctica política.

“‘Escenas contemporáneas’ se articula sobre cinco recorridos, cada uno de los cuales funciona como una pequeña muestra en sí misma”, explicaron desde el Centro Cultural Kirchner.

En el primer núcleo, “Desafiar las reglas del arte”, recorre cómo, hacia mediados del siglo XX el desarrollo de la tecnología, el auge de los medios masivos y la inmediatez de la comunicación impactaron en la vida cotidiana. Las propuestas estéticas dejaron de estar centradas en la producción de objetos artísticos únicos, entregados a la contemplación pasiva del espectador, para transformarse en experiencias multiplicables que fusionaron distintas disciplinas artísticas.

“Imágenes, historia, memoria” se denomina el segundo eje del recorrido, que propone pensar el modo en que los artistas han respondido con su producción a las condiciones propias de sus contextos contemporáneos. 

Esta cronología visual se enmarca entre dos momentos de insurrección urbana que permanecen en el imaginario como fechas en que la acción colectiva definió cambios para la sociedad: el Cordobazo, en 1969, y la crisis de 2001.

En los años 80, mientras en la Argentina se recuperaba la democracia, muchos artistas comenzaron a entender la práctica de la pintura como un espacio donde se dejaba entrever el cruce de disciplinas y la influencia de ambientes contraculturales, que fueron verdaderos ámbitos de libertad social y creativa, un tema que recorre el núcleo 3, “El devenir de la pintura”.

La tradición de los antiguos pueblos de América para pensar la estética regional americana y las minorías sexuales como ámbitos de disidencia, completan el recorrido por la exposición que se podrá visitar hasta el 11 de diciembre, en La Gran Lámpara del CCK (Sarmiento 151), de miércoles a domingos de 14 a 20.

Hacer posible un arte para todos

Fuente: Copyright Clarín by Débora Campos ~ En el Museo Larreta, una muestra sintetiza las muchas búsquedas de Luis Seoane, siempre guiadas por la idea de democratizar la cultura.

“Estoy habituado a hacer múltiples de mi obra. El artista, limitado antes por el óleo, ahora con todos los medios a su disposición, aspira a ver multiplicada su obra, para llegar a un mayor número de gente”. De manera clara, el artista galaico-argentino Luis Seoane (1910-1979) explicaba así el eje de su monumental obra: ese que pensaba la cultura para todos.Afiches comerciales diseñados por Luis Seoane, en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Afiches comerciales diseñados por Luis Seoane, en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Un muestrario exquisito de su trabajo se puede ver desde la semana pasada en el Museo de arte español Enrique Larreta. La exposición se titula Materiales Seoane. Entre Galicia y Argentina, un enunciado que encierra, como si fuera un código para iniciados, las líneas determinantes del legado de este modernista superlativo.

Primero, por los materiales: porque Luis Seoane no solo hizo lo que se espera de un artista: a las pinturas, ilustraciones, grabados e incluso murales, sumó una verdadera exploración de alquimista por muchas otras materias.

Fue ensayista, narrador, poeta y periodista; legó una prolífica actividad como editor de revistas y creador de editoriales (Botella al mar y Nova, por caso); tejió redes de amistad entre intelectuales que aún resuenan; y hasta se embarcó en la producción de porcelanas (aunque esa aventura merece otra nota)Proto-audiolibros, portadas de discos de escritores diseñadas por Luis Seoane. Foto German Garcia Adrasti.

Proto-audiolibros, portadas de discos de escritores diseñadas por Luis Seoane. Foto German Garcia Adrasti.

Dos patrias, un artista

La segunda clave es su binacionalidad: nacido en Buenos Aires en una familia de emigrantes, vivió con naturalidad esa doble pertenencia, negándose a elegir o a priorizar.

Por eso, en Galicia, Seoane es uno de los artistas plásticos gallegos más importantes del siglo XX; mientras que en la Argentina, es uno de los artistas plásticos argentinos más notables del siglo XX. Y no hay aquí contradicciones.Luís Seoane, retratado en Buenos Aires en diciembre de 1978.

Luís Seoane, retratado en Buenos Aires en diciembre de 1978.

Por eso, la muestra en el Larreta se compuso a dos orillas: entre instituciones porteñas y gallegas (el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y el Consello de Cultura Galega), con expertos de allá y de acá (Silvia Dolinko de Buenos Aires y Pablo García Martínez de Galicia), y con obras que cruzaron el Atlántico o apenas algunos barrios.

La investigadora del Conicet y de la Unsam Silvia Dolinko es una de las curadoras y dirige, además, la creación de un circuito para recorrer a pie los murales porteños de Seoane, con la guía de materiales disponibles en la web.

«Ya sea en los techos o paredes de galerías comerciales, en el Teatro San Martín o en los accesos de edificios, los murales de Seoane ponen en discusión la lógica de la colección o de la institución y proponen una variable para la ‘democratización‘ del acceso al arte», explica Dolinko.Silvia Dolinko es una de las curadoras de la muestra en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Silvia Dolinko es una de las curadoras de la muestra en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Una idea rectora con la que ahora se puede decodificar también las piezas que se exhiben en el Museo Larreta hasta noviembre.

Dos obras del reconocido artista Carlos Alonso fueron incorporadas al MMAMM

El Museo Municipal de Arte Moderno (MMAMM) realizó un evento especial para celebrar la llegada de dos dibujos del pintor mendocino, representante de un arte de marcado interés social.

El MMAMM, ubicado en el Espacio Cultural Plaza Independencia, expondrá hasta el 2 de octubre tres grandes obras. Entre ellas: «Procesos y ficciones: ensayos de lo impreciso». A esta exposición fueron incorporados dos dibujos del legendario artista mendocino Carlos Alonso, quien  tiene un marcado carácter expresionista.

Las creaciones se titulan “Retrato de Víctor Hugo Cúneo”,una de ellas «Libros» y otra «Fuego». Son dos piezas que se sumaron a la instalación artística de Bruno Cazzola, quien realiza un homenaje a la figura del extinto poeta Víctor Hugo Cúneo. Pero no se trata solamente de la exposición de las mismas, sino que, además, «Fuego» será una donación que tendrá prontamente el MMAMM para incorporar a su propia colección.

«Me parece maravilloso esto porque todo se fue dando a partir de la propuesta de Bruno (Cazzola) y yo se lo comenté a mi padre, quien buscó los retratos que, casualmente, tenía a mano. Se fue dando todo con tanta fluidez que él finalmente me dijo que quería donar una de las obras al museo. Nació de él, de su impronta, su naturaleza. Para mí también fue una sorpresa, ya que yo iba a traer los dibujos solamente, pero luego se dio esto», comentó Mercedes Alonso, hija de Carlos Alonso, quien asistió a la presentación de esta incorporación de las obras a la exposición.

Y agregó: «Esta vez he podido ver la historia, la conservación de las pinturas y cómo se restauran, el taller, la biblioteca y con el cuidado y el amor que está todo hecho acá, que es realmente admirable. Los felicito, estoy encantada de que la obra, este retrato de un amigo de mi padre, permanezca en el museo, en Mendoza y de que sigamos teniendo artistas como Bruno, que de alguna manera recuerdan y sacan del olvido a personalidades y artistas tan necesarios».

Por su parte, Bruno Cazzola expresó respecto a este suceso: «Esto es el broche de oro. Me encantaría que aparezcan los otros retratos, pero esto es muy significativo porque Carlos Alonso es una persona que conocía a Víctor Hugo Cúneo, de hecho los retratos son anteriores al suceso de la tragedia y está el símbolo del fuego, algo que lo hace parecer hasta una situación mística y con una carga sentimental que le da un contexto especial a mi obra».

Además, en cuanto a su exposición, el artista manifestó: «La materia, la génesis, el ADN de mi obra, la poética, mi discurso es mendocino. Se trata de rescatar todas estas historias de la mitología que tiene la cultura mendocina. Yo siento orgullo de ser mendocino. Todas las historias, los grandes maestros que tiene Mendoza, en otras provincias no sé si es tan así. Siempre que tenga la oportunidad de hacer homenaje a eso en mi obra, lo voy a hacer».

Mariana Mattar, directora del MMAMM, señaló: «Tiene un valor muy importante la obra de Carlos y, además, él es de Tunuyán así que tiene una afinidad y afectividad con Mendoza muy importante. Para nosotros tener una obra de Alonso es una pieza que no podía no estar en la colección, es muy importante en nuestro patrimonio. A ello se suma el incalculable valor económico y simbólico que tiene esa pieza».

Y continuó: «Hablé con Carlos y me dijo que a él lo que más le movilizó en esto fue que pusiéramos en valor la figura de Víctor Hugo Cúneo, quien fue un poeta muy marginal y que tenía esta relación de amistad con él. Esto lo movilizó mucho y por eso accedió a prestar las piezas en principio y luego finalmente donar una de ellas». 

Los dibujos de Carlos Alonso podrán ser visitados hasta el domingo 2 de octubre de 2022 en el Museo Municipal de Arte Moderno. La entrada es libre y gratuita.

Carlos Alonso, el artista mendocino reconocido a nivel mundial

Carlos Alonso (n. Tunuyán, Mendoza; 4 de febrero de 1929) es un pintor, dibujante y grabador, representante de la corriente social del arte en Argentina. Se lo denomina como un maestro de la pintura contemporánea argentina de los más completos y apasionados.

Muestra con sus pinceladas de acrílico denso y colorido lo que es la pasión por la vida y su inseparable belleza, y a la vez, el dolor, la amargura, la protesta contra la maldad y los abusos humanos.

Estudió con Lino Spilimbergo en Tucumán, luego vivió en Santiago del Estero donde descubrió la miseria y las dificultades para sobrevivir. Todo eso -contó en una entrevista de 2018-, le cambió completamente el lenguaje.

La violencia sobre los cuerpos se transformó en un tema recurrente en su obra, con fuerte impronta política y social. Tras el golpe de Estado de 1976 y la desaparición de su hija, Paloma Alonso, se exilió en Roma y en 1979 se mudó a Madrid. Regresó al país en 1981 y se instaló en Córdoba, donde vive actualmente.

Entre muchos otros premios, recibió en dos ocasiones el Premio Konex de Platino (1982 y 1992) como el mejor Dibujante de la década de la Argentina y en 2012 recibió el Premio Konex Mención Especial a la Trayectoria de las Artes Visuales por su trabajo de toda su vida.

Alonso cree que, de algún modo, el arte es patrimonio de la gente y parte del bien común de la sociedad. “Si la obra no está hecha para decorar o expresar la propia existencia, creo que el mejor destino para la obra es que pueda servir para expresar los sucesos y lo que acontece en la vida social”, ha manifestado el artista.

Ernesto Deira. Identificaciones

Fuente: BellasArtes ~ El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura al público el viernes 29 de julio, a las 19, la muestra “Ernesto Deira. Identificaciones”, que presenta una serie de siete pinturas del artista argentino que se creían destruidas tras exhibirse en el Instituto de Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile, en 1971.

Con curaduría de la directora artística del Museo, Mariana Marchesi, la exposición –que podrá visitarse, con entrada libre y gratuita, hasta el 30 de octubre– presenta en la sala 33 del primer piso la serie de pinturas de 1971, en blanco y negro y estilo naturalista, que Deira denominó “Identificaciones”, centradas en el asesinato de Ernesto “Che” Guevara, sucedido años antes en la selva boliviana. 

“La intención de Deira por entonces ‒explicó Marchesi‒ era trazar una crónica sobre algunos de los acontecimientos más violentos sucedidos en el mundo desde los años 60: la pobreza en el Tercer Mundo, los procesos de descolonización, la invasión estadounidense a Vietnam y, en el caso de la Argentina, los primeros actos represivos que inauguraron la década del 70”.

“Sin dudas ‒afirmó la curadora‒, el asesinato de Ernesto ‘Che’ Guevara en Bolivia era el hilo conductor de este breviario de la violencia. Para realizar cada una de las pinturas, Deira se basó en fotografías aparecidas en periódicos y revistas de divulgación científica que remitían a alguno de estos temas”.

Además de las siete obras, en la muestra se exhibirá un conjunto de documentos de época provenientes del archivo del artista y material de prensa en el que Deira se basó para la realización de esta serie.

“Ernesto Deira. Identificaciones” podrá visitarse hasta el 30 de octubre en la sala 33 del primer piso. El Museo Nacional de Bellas Artes, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, está ubicado en Av. del Libertador 1473 (Ciudad de Buenos Aires) y abre sus puertas de martes a viernes, de 11 a 20, y sábado y domingo, de 10 a 20. La entrada es libre y gratuita.


El derrotero de las obras, perdidas y recuperadas

En noviembre de 1971, Deira presentó las siete pinturas de la serie “Identificaciones” en el Instituto de Arte Latinoamericano (IAL) de la Universidad de Chile, un novedoso espacio académico y cultural donde se ensayaron diferentes proyectos orientados a conformar una nueva cultura chilena, tras la llegada de la Unidad Popular al gobierno en 1970. Allí permanecieron las obras tras el cierre de la exposición. Luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973, el artista y su entorno las dieron por perdidas, pues supusieron que, dado su contenido político explícito, habían sido destruidas durante la dictadura militar.

Recién en 2003, a instancias de Luis Felipe Noé y de la galerista y gestora chilena Carmen Waugh, se supo que las obras se hallaban, en perfecto estado, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile, donde las había resguardado el personal de la institución.

Entonces se iniciaron gestiones diplomáticas para recuperar las obras, que culminaron en octubre de 2021 con un acuerdo entre los herederos del artista y las autoridades del MAC. Andrés Duprat, director del Bellas Artes, celebró el regreso de estas pinturas al país, concretado en abril de este año: “Esto fue posible gracias a la colaboración de los gobiernos de Argentina y Chile, después de casi dos décadas de tratativas para la devolución de las obras a la familia Deira”.

“Por eso es muy importante que el público argentino pueda apreciar en el Museo la exhibición de esta serie, acompañada de un estudio que da cuenta de la historia de estos cuadros, una historia que es tan importante como la obra misma”, agregó.

Sobre Ernesto Deira

Nacido en Buenos Aires en 1928, tras recibirse de abogado en la Universidad de Buenos Aires inició su formación en pintura con Leopoldo Torres Agüero y más tarde con Leopoldo Presas. En 1958 realiza su primera muestra individual en la galería Rubbers de Buenos Aires.

A comienzos de la década del sesenta, Deira conformó junto a Luis Felipe Noé, Rómulo Macció y Jorge de la Vega el grupo que se presentó por primera vez en 1961 en la exposición “Otra Figuración” en la Galerí­a Peuser. La muestra fue emblemática de una actitud que dominó la década: la de negar tanto la abstracción como las formas tradicionales de representación. La intención de los artistas de reintroducir la imagen del hombre en la pintura se realizó a través del collage, las chorreaduras y el énfasis en la expresión. Tras exponer en el Museo Nacional de Bellas Artes, el grupo se separó definitivamente en 1965.

En 1966, Deira obtuvo el segundo premio de pintura en la III Bienal Americana de Arte, en Córdoba, conocida como Bienal IKA. En 1967 se hizo acreedor del prestigioso Premio Palanza, otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes y posteriormente del Premio Konex y del primer premio de pintura otorgado por la Fundación Fortabat.

El artista falleció en Parí­s el 1º de julio de 1986, dejando como legado una vastí­sima producción, compuesta por más de 900 obras, entre óleos, acrí­licos, y dibujos.