Poliamor en el arte: cómo convivir con la cámara y el pincel

Fuente: La Nación ~ Cuatro artistas que iniciaron sus carreras con la fotografía cuentan por qué se sienten cada vez más atraídos por la pintura.

Se sentaba en la esquina de la mesa, y observaba esa imagen durante horas.Romina Ressia tenía unos seis años y no sabía que la reproducción de Las Meninas colgada en la casa de su tía abuela distaba mucho de la obra original pintada por Diego Velázquez, uno de los principales tesoros del Museo del Prado. Pero eso no importaba. La misteriosa escena de la infanta Margarita rodeada de servidores resultaba más cautivante que cualquier dibujo animado.

Las Meninas after Velazquez, de Romina Ressia, una de sus obras exhibidas en Del Infinito
Las Meninas after Velazquez, de Romina Ressia, una de sus obras exhibidas en Del Infinito

Pasaron los años y los estudios en ciencias económicas. Hasta que la verdadera vocación pudo más, y la joven comenzó a formarse en fotografía, dirección artística y escenografía. Realizó muestras en otros países, y cosechó elogios el año pasado con los retratos exhibidos en BAphoto por la galería Del Infinito. La misma donde ahora sorprende con un regreso al origen: pinturas inspiradas en otras de grandes maestros del Barroco y el Renacimiento.

Romina Ressia con sus pinturas en Del Inifnito
Romina Ressia con sus pinturas en Del InifnitoGentileza Romina Ressia y Del Infinito

No es la única que cambió la cámara por el pincel. Otros dos fotógrafos consagrados,Santiago Porter yMarcos López, demuestran en sus exposiciones actuales estar cada vez más abiertos a un “poliamor” que creció en pandemia. Y desde un taller de La Boca, Lobo Velar envía a Milán obras que serán exhibidas en la galería Ipercubo, en las cuales el acrílico predomina sobre las imágenes que rescata de su extenso archivo.

Pink Dishwashing Gloves, una de las fotografías de Ressia exhibidas el año pasado en BAphoto por Del Infinito
Pink Dishwashing Gloves, una de las fotografías de Ressia exhibidas el año pasado en BAphoto por Del InfinitoGentileza Del Infinito

“Trato de no guiarme por lo que se espera que haga, de no ponerme límites -dice Ressia a LA NACION, al aclarar que seguirá trabajando con ambas disciplinas-. La fotografía aporta la posibilidad de la inmediatez y de lograr resultados que no dependen solo de mí. Pero estoy más controlada, atenta a la pulcritud. La pintura me da más libertad, es un acto más performático, no me importa el resultado sino el proceso. Trato de que sea una mancha que sugiera la pintura original, de intervenir la memoria para poder volver a transportarme a ese momento, como cuando reconocés un perfume”.

Santiago Porter con las pinturas que acaba de presentar en Rolf Art
Santiago Porter con las pinturas que acaba de presentar en Rolf ArtDIEGO SPIVACOW / AFV

Esa sensación de libertad sedujo también a Porter en 2011, cuando la artista Josefina Carón le ofreció sus óleos tras preguntarle: “¿Querés pintar?” Compartían entonces el Programa de Artistas en la Universidad Torcuato Di Tella, al que él había ingresado decidido a abandonar la cámara durante un año. Llegó allí a los 40 años, ya consagrado en la fotografía artística, después de una intensa carrera como reportero gráfico.

Donde nunca haya estado #29 (2020-2022), una de las pinturas de Santiago Porter exhibidas en Rolf Art
Donde nunca haya estado #29 (2020-2022), una de las pinturas de Santiago Porter exhibidas en Rolf ArtGentileza Rolf Art

Lo que hice fue horrible, una catástrofe, tenía que aprender. No sé si voy a dejar la fotografía de lado, pero me di cuenta de que había algo que estaba bueno y que necesitaba ser explorado”, dice ahora, semanas antes de recibir un Diploma al Mérito por la Fundación Konex por su trabajo como fotógrafo, y sentado ante las pinturas que acaba de presentar por primera vez al público en la galería Rolf Art. Lo animó a hacerlo Joaquín Boz, otro de sus compañeros en el programa de la Di Tella y curador de la muestra.

"Ahora estoy haciendo un taller de escritura con Mercedes Halfon y, quién te dice, quizás dentro de diez años me libero de la imagen", dice Porter mientras presenta su cuaderno de anotaciones
«Ahora estoy haciendo un taller de escritura con Mercedes Halfon y, quién te dice, quizás dentro de diez años me libero de la imagen», dice Porter mientras presenta su cuaderno de anotacionesDIEGO SPIVACOW / AFV

“Me siento como si estuviera frente a algo ajeno, pero que me encanta –señala-. Me formé en el taller de Lula Mari, y parecía Karate Kid lustrando muebles. Durante una década, no tuve la certeza de que en la pintura había una obra posible. Cuando nos quedamos encerrados durante la pandemia, empecé a pintar en forma cotidiana y metódica. Mientras que con la fotografía nunca pude eludir lo que representa, con la pintura eso es incierto: apenas sé dónde comenzar, y mucho menos dónde va a terminar. Para mí, pintar es una deriva. Ahora estoy haciendo un taller de escritura con Mercedes Halfon y, quién te dice, quizás dentro de diez años me libero de la imagen”.

Marcos López con las fotografías intervenidas que exhibe en el Centro Cultural Borges
Marcos López con las fotografías intervenidas que exhibe en el Centro Cultural BorgesPATRICIO PIDAL – AFV

A López, durante la cuarentena, la pintura lo salvó de la depresión. “Logró sacarme de ese estado. Me iba a dormir deseando despertarme para ver cómo se veía lo que había pintado a la noche con la luz del sol de la mañana, y seguir pintando. Del entusiasmo, me olvidaba de desayunar”, asegura el célebre referente del pop latino, semanas después de haber inaugurado en el Centro Cultural Borges Clásico y Modernocon la declaración contundente de que su gran deseo es “ser pintor”. La muestra, que pronto se convertirá en libro, se compone de fotografías antiguas intervenidas con colores y formas que reflejan su característico humor.

"Con la pintura logro algo muy importante, que es ponerme feliz cuando estoy en acción", dice Marcos López
«Con la pintura logro algo muy importante, que es ponerme feliz cuando estoy en acción», dice Marcos LópezPATRICIO PIDAL – AFV

“Siento que ya fotografié demasiado, y que los temas que me interesan ya los transité, los volví a revisionar y a fotografiar varias veces; se me fue un poco el entusiasmo”, confiesa, satisfecho tras haber terminado la primera obra con la que asegura sentirse “conforme”: un óleo que representa un baño con vista a la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro.

Baño en Río de Janeiro (2022), el primer óleo con el que Marcos López dice sentirse "conforme"
Baño en Río de Janeiro (2022), el primer óleo con el que Marcos López dice sentirse «conforme»Gentileza Marcos López

Con la pintura logro algo muy importante, que es ponerme feliz cuando estoy en acción -agrega-. El cuerpo es el que manda. Uno no piensa, o piensa algo y la mano hace otra cosa… Es un estado casi de trance, de meditación dinámica permanente. La ciudad me resulta intransitable, me agobia, y encuentro un refugio en la pintura. Tengo la suerte de haberme ganado el gran premio de Fotografía del Salón Nacional, que me da un dinero mensual para vivir, y entonces me puedo dedicar a pintar sin culpa”.

"No cierro la puerta a la fotografía, es un amor que siempre está ahí", dice Lobo Velar desde su taller de La Boca
«No cierro la puerta a la fotografía, es un amor que siempre está ahí», dice Lobo Velar desde su taller de La BocaGentileza Lobo Velar

Tampoco se percibe culpa en las palabras de Velar cuando se refiere a sus pasiones paralelas. “No cierro la puerta a la fotografía, es un amor que siempre está ahí. Pero con el traspaso de lo analógico a lo digital el tema perdió mucho romanticismo, e imprimir es cada vez más caro -aclara con el pragmatismo de quien trabajó creando imágenes para moda y publicidad, y en la última década se abocó a crear collages-. Pintar es más lúdico, disfruto el proceso mucho más, me siento más libre. No estoy anclado en una imagen prefijada, es una aventura”.

Los analgésicos efectos del hábito (2021), de Lobo Velar
Los analgésicos efectos del hábito (2021), de Lobo VelarGentileza Lobo Velar

Para agendar:

  • Cultivar flores de Romina Ressia en Del Infinito (Av. Presidente Quintana 325, PB), hasta el 26 de agosto
  • Donde nunca haya estado de Santiago Porter en Rolf Art (Esmeralda 1353), hasta el 24 de septiembre
  • Marcos López: Clásico y Moderno en el Centro Cultural Borges Viamonte 525), hasta el 2 de octubre

La belleza de la semana: “La Torre de Babel”, de Pieter Brueghel el Viejo

Fuente: Infobae ~ Según el Génesis, los descendientes de Noé quisieron alcanzar el cielo y Dios, para evitarlo, les dio diversas lenguas para que no se puedan comunicar. En el siglo XVI, el famoso pintor flamenco ilustró esta historia como nadie.

El mito de la Torre de Babel es muy concreto: su función, durante siglos, fue explicar porqué la humanidad habla distintas lenguas. Todo está narrado en el libro del Génesis cuya autoría se atribuye tradicionalmente a Moisés. Pero antes de la torre hay que ir a otro mito: el diluvio universal. Según el Genésis, la humanidad quedó casi extinta después del diluvio. Quienes se salvaron de aquel apocalipsis fueron los que se subieron al Arca de Noé: Noé y siete integrantes de su familia.

Los descendientes de Noé se instalaron en la llanura de Senar (Babel) y decidieron construir una torre “tan alta que llegara al cielo”. Querían llegar a Dios. Pero para Dios esto era una osadía, una rebeldía, entonces hizo que todos los que estaban construyendo aquella edificación no se pudieron comunicar. Así, todos empezaron a hablar lenguas diferentes. Confundidos, abandonaron la construcción, se separaron y se esparcieron por toda la Tierra.

Hay argumentos extrabíblicos que sostienen que la verdadera razón por la cual esos hombres estaban construyendo la Torre de Babel era para salvarse por si ocurría otro diluvio. Pero los tradicionalistas toman el relato al pie de la letra. Lo cierto es que la idea de alcanzar a Dios mediante una construcción colectiva, el castigo divino y la proliferación de idiomas es un mito poderoso. Pieter Brueghel el Viejo lo plasmó en un óleo de 1563 y desde entonces es la imagen icónico del relato.

El extremo más alto de la Torre de BabelEl extremo más alto de la Torre de Babel

Este gran óleo sobre madera de roble se encuentra en el Museo de Historia del Arte Kunsthistorisches, en Viena, Austria. Cuenta con unas dimensiones de 114 centímetros de alto y 154 de ancho. “Se supone que esta Babel de la que habla la Biblia era en realidad la antigua Babilonia, y la torre sería el zigurat dedicado al dios Marduk”, explica la historiadora del arte Marga Fernández-Villaverde.

“Brueghel pinta —continúa Fernández-Villaverde— una descomunal torre escalonada de planta circular. La ciudad también es inmensa, aunque de mesopotámica tiene más bien poco. La torre ya toca las nubes, pero aún está a medio construir. El artista la ha pintado un poco torcida, en equilibrio precario, para que nos quede claro que, por mucho que se esfuercen, los habitantes de Babel no conseguirán acabarla”.

El crítico Delfín Rodríguez Ruíz escribió que “una ulterior lectura arquitectónica del mito y de su representación figurativa es aquella que convierte a la Torre de Babel en metáfora de lo inacabado, de lo que está en permanente construcción, como atributo de lo arquitectónico o en metáfora de la confusión de lenguajes, asumiendo con resignación el castigo divino como condición misma del construir”.

El rey Nimrod, que llega para controlar cómo van las obrasEl rey Nimrod, que llega para controlar cómo van las obras

Por su parte, Verónica Gómez sostiene que “es posible distinguir, gracias a la minuciosidad del artista, todos los detalles de su construcción; desde grúas y andamios hasta el detalle de la estructura interna, resaltada en una tonalidad diferente que dota de belleza al conjunto”, y que “una de las cosas que más destaca es el agradable colorido de la composición, dominando sobre todo, el tono amarillento de la piedra y su contraste con la parte superior”.

La pintura de Brueghel —también realizó, hacia ese mismo año, La pequeña Torre de Babel, la cual se encuentra en el Museo Boymans-van Beuningen en Rótterdam— tiene en el centro, en total protagonismo, a la torre misma. El paisaje es amplio y panorámico, y el punto de vista, muy alto. Arriba, en la parte superior, vemos nubes: simbolizan la pretensión del cielo. La arquitectura elegida nos llevan directamente al Coliseo, que representaba para los cristianos de la época a la desmesura.

Abajo, en el extremo de la pintura, llega un rey con su séquito. Es el rey Nimrod, que llega para controlar cómo van las obras. Descendiente de Noé y, según se lee en el Génesis, fue “un vigoroso cazador delante de Jehová” que se consagró rey de la tierra de Sinnar en Mesopotamia. Su imagen es la del arquetipo del monarca rebelde a los mandatos divinos y modelo de despotismo. A sus pies, los trabajadores le hacen reverencias, alabanzas y piden misericordia.

Detalles de “La torre de Babel”Detalles de “La torre de Babel”

La Torre de Babel de Brueghel recuerda, en realidad, al Etemenanki, un templo piramidal dedicado al dios Marduk en la ciudad de Babilonia del siglo VI a. C. El especialista Stephen L. Harris, fallecido hace tres años, sostuvo la teoría que la historia bíblica está influenciada por esta construcción durante el cautiverio babilónico de los hebreos. La historia se llama Enmerkar y el Señor de Aratta, un legendario relato sumerio sobre “llegar hasta el cielo” y la maldición de las múltiples lenguas.

Pero como la historia es un encadenamiento —a veces azaroso, otras determinado— de mitos y relatos, fue Pieter Brueghel el Viejo quien creó la imagen que hoy, casi cinco siglos después, ilustra esta simbólica narración. Con su estilo tan característico, con sus detalles, con sus colores, con sus tamaños, simbolizó el destino fatal de la creciente sed de poder del ser humano, más allá de si el castigo es divino o no.

Este artista, el principal pintor flamenco del siglo XVI, nació en Breughel entre 1526 y 1530, y murió en Bruselas en 1569. “No fue siempre El viejo —explica el periodista Juan Gabriel Batalla—, eso vino un poco después, ya que fue el padre de dos grandes artistas como Pieter Brueghel el Joven o del Infierno y de Jan Brueghel el Viejo, también conocido como de Velours (de Terciopelo), aunque ninguno fue su discípulo ya que lo vieron morir siendo niños aún”.

Encuentran un autorretrato de Vincent van Gogh escondido en un lienzo de 1885

Fuente: Perfil ~ El hallazgo fue gracias al uso de rayos X aplicados a una obra conservada en la Galería Nacional de Escocia.

Vincent van Gogh, el artista nacido en 1853 en los Países Bajos, solía pintar sobre todo lienzo que encontraba: trapos, manteles, telas usadas, por eso no resultó extraño descubrir que detrás de una pintura suya de 1885 había un autorretrato que no había sido descubierto hasta la actualidad. Gracias al uso de rayos X se pudo constatar la existencia de esta obra detrás del Retrato de una campesina con cofia blanca, que pertenece a la colección de la Galería Nacional de Escocia.

Los encargados de hacer la evaluación fueron los expertos de esa galería que tiene el cuadro en su poder desde 1960, pero el hallazgo fue absolutamente casual. La razón por la que dieron con el autorretrato fue que estaban analizando el cuadro de la campesina para una exposición titulada A Taste of Impressionism (El gusto del impresionismo).

Van Gogh 5
Exhibición inmersiva “Imagine Van Gogh”

La exposición se llevará adelante y se sumarán las imágenes captadas en rayos X, para que el público pueda observar el autorretrato y, una vez finalizada la muestra, avanzarán en la restauración del cuadro del rostro del pintor. Frances Fowle, conservadora de la sala escocesa declaró a The Guardian que el proceso “debe hacerse con mucho cuidado y no queremos apresurarnos”.

“Este período en el que comenzó a producir autorretratos fue clave en el desarrollo de su estilo maduro, cuando comenzó a experimentar con su propia pincelada distintiva. Van Gogh fue un pensador muy independiente y desarrolló su nuevo estilo radical muy rápido”, destacó la especialista.

Louis van Tilborgh, desde el museo que lleva el nombre del artista en Ámsterdam, aseguró a El País de España que se trata de un autorretrato auténtico y que “encaja en una especie de serie, porque Van Gogh tiene al menos ocho cuadros en los que se pintó a sí mismo por detrás del lienzo”. 

Van Gogh camuflado y olvidado

Según se pudo reconstruir el cuadro de la campesina fue adquirido en 1923 por Evelyn Saint Croix Fleming, la madre de Ian, el autor de los libros del espía James Bond y en 1960 llegó al museo.

La campesina retratada pudo haber sido Gordina de Groot, apodada Sien, que también aparece entre los comensales de la tela Familia comiendo patatas de 1885. 

La idea de “nostalgia feliz” en la obra de la artista Matilde Crosetti

Fuente: La Nación ~ La Argentina es ese “Territorio indómito” al que alude la muestra de la pintora, en Tigre.

Matilde Crosetti, pintora nacida en Cañada Rosquín, Santa Fe, presenta obras de gran tamaño en la muestra Territorio Indómito, curada por su maestro Sergio Bazán, en Museo Casa de las Culturas Villa Carmen. Espacios de libertad en bastidores de más de tres metros de alto donde el color deja ver algunas formas escondidas.

"Tierra indómita" se puede visitar de miércoles a viernes, de 10 a 18, y sábados y domingos, de 12 a 19
«Tierra indómita» se puede visitar de miércoles a viernes, de 10 a 18, y sábados y domingos, de 12 a 19 PATRICIO PIDAL/AFV

Si algo no le faltan a Crosetti son credenciales en su formación. En los lugares donde vivió –Buenos Aires, Londres, París y Estados Unidos–, se abocó al estudio en artes visuales, más allá de su título de abogada y escribana del que ya no se quiere acordar. Pintura en Savannah College of Art and Design, escultura en School of Visual Arts de Nueva York, Diplomatura en Bellas Artes en el instituto Parsons School of Art and Design de la misma ciudad, especialización en pintura académica y figura humana en la New York Academy of Art, años pintura con modelo vivo en Silvermine de New Canaan. Habla con cariño de los artistas argentinos por cuyas aulas-talleres pasó: Guillermo Roux, el mismo Bazán, Manuel Ameztoy, Alejandra Roux y Augusto Zanela por el Programa de la Fundación Cazadores. Este recorrido se nota en su obra, y a la vez no: hay solidez, rastros de la historia, pero también recursos propios y una personalidad definida. “Empecé a pintar por una necesidad del alma. Mis pinturas son una especie de sueño”, cuenta.

"Mis pinturas son una especie de sueño", define Crosetti
«Mis pinturas son una especie de sueño», define Crosetti PATRICIO PIDAL/AFV

De chica amaba con locura dos cosas: el arte y los caballos. “El caballo es para mí símbolo del galope, la libertad, la llanura, los días de mi infancia. La naturaleza constituye la base sobre la cual se asienta mi obra, la observo y documento en forma directa. Consciente de ser parte de aquello que no se puede abordar con palabras, vuelco esas fuerzas que me atraviesan”, explica. El territorio indómito del título es la Argentina, que tanto extrañaba cuando vivía afuera.

Esa misma libertad del galope la encuentra en sus bastidores grandes que titula Malambo y sus posibilidades, Astilla del mismo palo o Ángel de Fuego. “Me siento libre y me hace muy feliz. Me siento cómoda”. Acomete con acrílico, carbonilla, pasteles. Su procedimiento es intuitivo y circular: en cada lienzo busca construir, acumular, ocultar, destruir, conservar. Parte de un dibujo. “No quiero imponer una idea, cuando se me vuelve muy discursiva una obra trato de taparla, y volver a empezar, mancharla. Tengo pocas certezas y muchas dudas”, dice.

Hay rastros figurativos, indicios de siluetas humanas o animales, pero la superficie se cubre en colores fuertes con una pincelada expresiva, rápida. Recuerda por momentos al expresionismo abstracto de Pollock, sobre todo cuando pinta con el bastidor en el suelo, aunque Crosetti es fan declarada de su mujer, Lee Krasner, pionera del arte abstracto que quedó a la sombra -y al servicio- de su influyente marido.

En la obra de Crosetti hay rastros figurativos, indicios de siluetas humanas o animales, pero la superficie se cubre en colores fuertes con una pincelada expresiva y rápida
En la obra de Crosetti hay rastros figurativos, indicios de siluetas humanas o animales, pero la superficie se cubre en colores fuertes con una pincelada expresiva y rápidaPATRICIO PIDAL/AFV

También es devota de la escritora belga Amélie Nothomb. Clara Ríos la cita en el texto que escribió para acompañar la exposición: “Natsukashii designa en japonés el concepto de nostalgia feliz. Refiere a un recuerdo que trae consigo la sensación de felicidad a nuestra mente. No existe en la cultura japonesa la tristeza junto a la palabra nostalgia, sino que evoca algo reconfortante. Es así como inesperadamente una imagen, color, aroma o sabor nos traslada a ese momento vivido. El concepto japonés, opuesto a nuestra idea de nostalgia es una noción fundamental para transitar el trabajo de Matilde Crosetti”. Esa nostalgia feliz es lo que se respira en su obra.

Para agendar

Tierra indómita, de miércoles a viernes, de 10 a 18, sábados y domingos, de 12 a 19, en Casa de las Culturas Villa Carmen, Gral. Bartolomé Mitre 370, Tigre.

Un tesoro millonario en Mar del Plata: cómo llegó a la Argentina un cuadro de Diego Velázquez

Fuente: TN ~ La historia de la obra maldita del padre del barroco español que se encuentra en La Feliz. “Nostalgia de partida” es un óleo que pintó entre 1659 y 1660.

Una obra del padre del barroco español se encuentra en Mar del Plata oculta bajo siete llaves y, dicen, que está maldita. (Foto: Captura Telenoche)

Mar del Plata, la “costa galana” como la llamaron los españoles al verla desde el mar, es el paraíso del ocio argentino y dueña de ese mar misterioso, seductor e intimidante a la vez. En sus playas, nacen miles de romances de verano y donde florecen los misterios más insondables.

Dicen que Diego Velázquez está en el podio de los grandes artistas de la humanidad. Sus cuadros -empezando por “Las Meninas”, el más emblemático, corre cabeza a cabeza con la Gioconda– son de un valor incalculable, como incalculable es la belleza de cada una de sus telas.

¿Qué dirías si te digo que hay un cuadro de Velázquez en la Argentina, más precisamente en Mar del Plata?

La historia de cómo el cuadro de Velázquez llegó a Mardel es cinematográfica

Velázquez fue el padre del barroco español y su modelo preferido fue la infanta Margarita Teresa de Austria. En menos de cinco años retrató a la “niña bonita” varias decenas de veces.

La historia del cuadro la cuenta un apoderado, porque el verdadero dueño permanece oculto, por obvias razones de seguridad. (Foto: Captura Telenoche)
La historia del cuadro la cuenta un apoderado, porque el verdadero dueño permanece oculto, por obvias razones de seguridad. (Foto: Captura Telenoche)

El apoderado que me cuenta la historia de este cuadro singular tiene esa preciosa tela en custodia, bajo siete llaves, porque el verdadero dueño permanece oculto, por obvias razones de seguridad.

En la tela, la infanta Margarita llora porque será entregada a su tío y prometido, Leopoldo I de Habsburgo, en el que claramente era un matrimonio arreglado al que la jovencita se resistía.

Un tesoro millonario en Mar del Plata: cómo llegó a la Argentina un cuadro de Diego Velázquez

Velázquez la acompañó a Austria para esta ceremonia y aquí se desata la maldición que rodea al cuadro marplatense.

Según el abogado, Velázquez murió después de terminar esta, su última obra y el último retrato de la infanta. Presumiblemente fue envenenado. Lo mismo le ocurrió a su esposa, semanas después. A las pocas semanas, de igual modo, murió su amigo, el pintor Díaz, a quien Velázquez le había dado en custodia el cuadro.

Este fue el último cuadro del Gran Velázquez, el maestro de la luz. Es una tela pequeña, de 14×24 centímetros, que se llama “Nostalgia de partida”. Un óleo que Velázquez pintó entre 1659 y 1660 y que hoy está en Mar del Plata y cuesta mucha, muchísima plata.

La muerte de Güemes: la restauración de una obra de arte con medalla de oro, más de un siglo después

Fuente: La Nación ~ El óleo de Antonio Alice estaba en estado crítico: humedad, barnices oxidados, excrementos de insectos; con rayos x y bisturí un equipo de especialistas logró que el cuadro vuelva a lucir en la Legislatura de Salta como era en 1910.

A 201 años de la muerte de Martín Miguel de Güemes (17 de junio de 1821), el único óleo que refleja la agonía del militar y exgobernador salteño fue restaurado por un equipo de especialistas y, después de seis meses de trabajo, se luce en la legislatura de la capital provincial con los tonos y los brillos originales que tenía hace más de un siglo.

Ya restaurado, el cuadro se exhibe al público en la legislatura de Salta
Ya restaurado, el cuadro se exhibe al público en la legislatura de Salta

La muerte de Güemes, pintado por Antonio Alice en 1910, ganó la Medalla de Oro del Centenario de la República en la categoría pintura histórica. Al año siguiente, la obra fue adquirida por la provincia de Salta para el Palacio de la Legislatura, donde se exhibe sobre el muro lateral derecho del Salón Blanco. Por su gran tamaño (2,46 metros de alto y 4 de largo), el equipo del Programa de Conservación y Restauración de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, dirigido por la restauradora Gabriela Doña, decidió hacer el trabajo en el mismo espacio donde está colgado y armar un taller con todo lo necesario para encarar el proceso de recuperación.

“Propusimos realizar el trabajo de restauración en el edificio de la Legislatura, debido a las dimensiones del cuadro, e involucrar al personal en los conceptos de conservación, ya que ellos son los custodios directos de este patrimonio. Ya habíamos hecho un trabajo similar en 2010 con la restauración de la obra ‘La batalla de Salta’, que pintó en 1908 el artista italiano radicado en Salta, Aristene Papi, y tiene medidas similares”, dijo Doña a LA NACION. El Programa de Conservación y Restauración implementa desde el año 2000 una política de preservación y conservación para evitar que las obras de las colecciones de los museos provinciales y otras instituciones del NOA sufran deterioros. “Estos problemas son provocados generalmente por agentes externos a las obras y por el desconocimiento respecto a las condiciones óptimas de cuidado”, explicó.

Como un paciente en estado crítico, el cuadro fue tratado por un equipo de especialistas que logró que vuelva a lucir como era originalmente
Como un paciente en estado crítico, el cuadro fue tratado por un equipo de especialistas que logró que vuelva a lucir como era originalmenteArchivo

En el cuadro de Alice, pintor argentino de escenas patrias, encontraron, entre otras cosas, excrementos de insectos y palomas, humedad, faltantes de pintura. “Los cien años que han transcurrido desde su creación, los movimientos, las dificultades que ha podido sufrir, hicieron que la obra se encontrara en muy mal estado: presentaba intervenciones anteriores, roturas y deformaciones del soporte, suciedad sobre la capa de pintura y chorreaduras. Tenía desprendimientos de la capa pictórica causados por goteras que humedecieron la tela y la pintura. Además, se podía distinguir oxidación y manchas del barniz”, dictaminaron los especialistas.

Seis meses de trabajo llevó la restauración del cuadro "La muerte de Güemes"
Seis meses de trabajo llevó la restauración del cuadro «La muerte de Güemes»

Como un paciente en estado crítico, el diagnóstico del cuadro se concretó con una documentación fotográfica no solo de luz natural sino, también, mediante radiografías y rayos ultravioleta.

“Se hicieron observaciones con microscopio USB para ver el estado de las fibras de la tela. Con la fluorescencia que produce la radiación ultravioleta al incidir sobre algunos materiales se detectan manchas, que son las primeras evidencias de que la obra fue retocada”, agregó la restauradora, que resalta que el proyecto se pudo concretar gracias al aporte económico del gobierno salteño y el apoyo del área de Patrimonio del Ministerio de Cultura de la Nación. “Además, la Cámara de Senadores de Salta nos facilitó el espacio físico y apoyo en la logística”, completó Doña, cuyo equipo de trabajo está integrado por María Inés Zoricich, Ángela Russo y Macarena Flores, además de dos pasantes que contrataron para este proyecto, Gabriela Colque Puppi y Matías Ramírez, que llevaron a cabo el trabajo.

Durante el proceso de diagnóstico con rayos X se pudo determinar, entre otras cosas, que Güemes fue pintado en una posición distinta a la que se ve en el cuadro y que luego el artista la modificó. “Gracias a la radiografía de una obra podemos obtener valiosa información sobre su estado, la técnica artística y sobre la composición subyacente o arreglos que se hayan realizado a lo largo del proceso creativo. Se observan los trazos ocultos y corregidos del autor. Esta técnica revela lo que el ojo no ve”, explicó Doña. Para hacer las radiografías, trasladaron el equipo del hospital provincial e intervinieron los radiólogos Julián Rodríguez y Javier Guzmán Gudiño.

A partir de radiografías pudieron detectar que el artista había pintado la cabeza de Güemes en otra posición y que luego la modificó
A partir de radiografías pudieron detectar que el artista había pintado la cabeza de Güemes en otra posición y que luego la modificó

Después del diagnóstico, los especialistas preparan la historia clínica del “paciente”: qué tratamiento necesita y cuáles son las prioridades. En la primera fase de la restauración, bajaron el cuadro, lo colocaron en posición horizontal y pusieron manos a la obra. “Lo más urgente fue consolidar la capa de pintura con cola y espátula térmica para que vuelva a adherirse al soporte”.

Luego, llegó la etapa de la limpieza, “la más delicada de cualquier proceso de restauración ya que esta compleja operación es determinante para poder realizar una correcta lectura de la obra y para la comprensión de la idea transmitida por el artista”, aclaró Doña. “En este caso, una vez que eliminamos los barnices oxidados, conseguimos empezar a ver los verdaderos tonos. Tras la limpieza se ha recuperado la luz que ilumina la escena donde está Güemes agonizando, que Alice quiso destacar y darle un gran protagonismo con una luz intensa que entra por la izquierda producida por un atardecer”. El mismo artista, en una carta que se exhibe al lado del cuadro, explica: “El sol en el ocaso manda un rayo que ilumina por última vez al héroe”.

Según la restauradora, “la gran dificultad de esta obra era que había intervenciones en diferentes épocas y de diversa calidad, que no teníamos documentadas. En el proceso de limpieza también se han eliminado los antiguos retoques y repintes, que tenían una presencia muy importante en la superficie y se veían como manchas, especialmente sobre el lateral derecho”. Hicieron un estudio para determinar los materiales empleados en los antiguos retoques y si debían quitarlos o no. “Esta fase fue la más delicada y lenta, porque solo se iban a quitar aquellos que no estaban cumpliendo con su función. Usamos disolventes y, en algunas ocasiones, lo hicimos de manera mecánica, a punta de bisturí”.

El taller que armó el equipo de restauradores en una sala de la legislatura salteña
El taller que armó el equipo de restauradores en una sala de la legislatura salteña

En la etapa de estucado, completaron las lagunas y faltantes. “La última fase consistió en la reintegración cromática de las pérdidas de pintura y las que quedaron al descubierto tras la retirada de los viejos repintes”, completó la especialista.

“Dadas las características de los daños y pérdidas que presenta esta obra, especialmente los de las zonas laterales tanto como el derecho e izquierdo, la imagen se ‘rompe’ verticalmente y queda dividida en varias franjas verticales. Por ese motivo, la reintegración ha sido una operación larga y minuciosa que ha consistido en ir cubriendo poco a poco cada una de las pérdidas de pintura hasta recuperar la continuidad de la superficie y devolver la unidad a la obra. Finalmente, la pintura fue barnizada y recuperó su imagen original”. La tarea se termino en febrero pasado.

La restauradora Gabriela Doña y su equipo de especialistas
La restauradora Gabriela Doña y su equipo de especialistas

Más allá de actuar en casos graves, el equipo de restauración trabaja con la premisa de la prevención: “Esta experiencia nos lleva a plantear que la conservación no solamente es una tarea técnica, sino que incluye una mirada amplia que involucra a la comunidad y que hay que trabajar en la conservación preventiva para evitar deterioros sobre nuestro patrimonio”.

“Cuatro problemas” y “alarmantes lagunas”: el misterio del cuadro atribuido a Caravaggio sigue sin resolverse

Fuente: La Nación ~ Un estudio firmado del director del Museo del Prado subraya la “gran cantidad de retoques” y la acumulación de barniz que imposibilita la visión de la obra que el año pasado casi se subasta por 1500 euros.

El eccehomo atribuido a Caravaggio que apareció en una subasta en Madrid en marzo de 2021, y que iba a ser vendido por 1.500 euros, presenta “dos importantes y alarmantes lagunas” sin pintura que dejan a la vista la tela del cuadro en la zona de la cara de Cristo, según un informe firmado en abril del año pasado por el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Esa conclusión, basada en el examen de unas fotografías de la pintura, fue ampliada un mes más tarde, durante una inspección presencial de la obra con el fin de declarar el cuadro Bien de Interés Cultural (BIC). Al revisar el lienzo, los especialistas del Prado detectaron cuatro “problemas”. Uno: la “gran acumulación de barnices hace imposible la visión de al menos un 40% de la superficie”. Dos: hay “gran cantidad de repintes y retoques”. Tres: se observan “desprendimientos de la capa pictórica que han dejado la tela al descubierto”, un “peligro” que “amenaza” con reproducirse en otras zonas del cuadro. Y cuatro: el refuerzo de la parte posterior de la pintura “ha perdido adherencia”.

Toda esta información sale ahora por primera vez.

11 de mayo de 2021. Coslada, Madrid. Dos especialistas del Museo del Prado, otros tantos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y uno de la dirección general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid se desplazan para ver y analizar la pintura hasta unos almacenes especializados en la conservación de obras de arte. Este es el lugar elegido por los Pérez de Castro, propietarios del cuadro, para guardar el supuesto Caravaggio por recomendación del anticuario Jorge Coll, que actúa como portavoz de la familia. Los investigadores deben asumir un acuerdo de confidencialidad: las fotos de la pintura no podrán hacerse públicas. Un día después, Falomir firma un análisis escueto, pero contundente y revelador, del estado de una pieza que solo unos pocos han podido ver hasta ahora.

Bajo la nariz del Cristo y debajo del ojo izquierdo se detectó caída de pintura en pequeños círculos blancos
Bajo la nariz del Cristo y debajo del ojo izquierdo se detectó caída de pintura en pequeños círculos blancos

El informe, acompañado de abundante material fotográfico, alerta de que hay partes del cuadro en las que se ha caído la pintura, en concreto “junto a la nariz del Cristo y bajo su ojo izquierdo”, además de en la capa de Pilatos. Es decir, se ve la tela, pequeños círculos blancos, según las fotos obtenidas por este diario. Ese “peligro de levantamiento y caída de la pintura amenaza” con reproducirse en otras partes del cuadro “especialmente las zonas de sombras, muy craqueladas y con aspecto inestable”, según el informe firmado por el director del Prado. Además, hay barnices que “han sido parcialmente eliminados en áreas muy concretas, actuación que ha revelado particularidades de las figuras, sin afectar a la totalidad de la escena, que estéticamente está muy descompensada”. Y se detecta un problema con la tela empleada para reforzar la parte posterior del cuadro: “Ha perdido adherencia con la tela original en varios puntos”.

Aunque el representante de los propietarios de la obra considera al Museo del Prado parte interesada, y no objetiva, pues podría querer comprar el cuadro, el estado del reentelado alarma también al especialista enviado por la Comunidad de Madrid, que firma su informe sin ahorrarse adjetivos.

“La oxidación del conjunto reentelado es muy importante”, advierte. “Está muy embotado de adhesivo, lo que hace que presente una rigidez que pone en peligro la obra ante cualquier presión”, subraya. “La adhesión entre ambos tejidos está desapareciendo en algunas zonas, produciendo bolsas en la parte trasera (…) A partir de la pérdida de adhesión empezará a ser compartida la función de sustentación entre tejido y estrato pictórico, que evidentemente va a producir una fractura y desprendimiento de este”, alerta. Y añade: “(Ha habido) repintes invasivos sobre la superficie original. Limpiezas selectivas rompen la valoración de figura y fondo y dificultan una buena lectura de la obra”.

También en la capa de Pilatos se ve sobre la tela el levantamiento que puede reproducirse en otras partes del cuadro, “especialmente las zonas de sombras, muy craqueladas y con aspecto inestable”, dice el informe
También en la capa de Pilatos se ve sobre la tela el levantamiento que puede reproducirse en otras partes del cuadro, “especialmente las zonas de sombras, muy craqueladas y con aspecto inestable”, dice el informe

A estas conclusiones se llegó tras meses de grandes titulares en el mundo del arte, que vivió con máxima expectación la aparición de un posible lienzo de Caravaggio (1571-1610). La obra, atribuida en un primer momento al círculo de Ribera, iba a haber salido a la venta por 1.500 euros en una subasta organizada en marzo de 2021. Durante casi dos semanas, el cuadro estuvo colgado en una sala de la casa de subastas Ansorena de Madrid, y por allí desfiló una peregrinación de expertos, anticuarios y curiosos del mundo entero atraídos por la aparición de lo que en el mundo del arte se conoce como un durmiente, es decir, una obra mal atribuida, con un precio de salida irrisorio, y aún sin protección legal, por lo que es susceptible de ser sacada de España y revendida cuantas veces haga falta.

Por eso, antes de la fecha fijada para la puja comienzan a llover las ofertas privadas y millonarias para adquirir la pieza. Esa fue la señal de que en Madrid se había encontrado una rareza exquisita, un auténtico mirlo blanco artístico, ya que el mito de Caravaggio se ha construido a partes iguales sobre la maestría de sus pinceladas y la escasez de su obra.

Se perdieron dos de las tres pinturas con las que el genio del barroco regresaba desde Nápoles a Roma para emplearlas como pago para obtener el perdón por un asesinato; otra desapareció en un terremoto en Nápoles en 1798; tres fueron destruidas durante la II Guerra Mundial, y otra se esfumó en Palermo en los años sesenta del siglo XX, un robo que se atribuye a la mafia. Apenas hay 60 caravaggios atribuidos en todo el mundo, cuatro de los cuales están en España. En consecuencia, el descubrimiento repentino de un cuadro del genio mal catalogado abre las puertas a un negocio multimillonario que depende de que pueda ser exportado: de confirmarse su autoría, y que puede salir de España, puede venderse por más de 100 millones de euros en el extranjero.

El Ministerio de Cultura reaccionó un día antes de que se celebrara la subasta. Prohibió cautelarmente que el cuadro saliera de España. Solicitó que la Comunidad de Madrid lo declarase Bien de Interés Cultural (BIC), lo que impedía que sus dueños, la familia del político liberal Evaristo Pérez de Castro, pudieran pedir al Gobierno central que reconsidere esa prohibición a la exportación en el futuro. Con el descubrimiento estalló una polémica hecha de dinero, arte y fama: las fotos de la obra volaban entre los chats de los expertos, se amontonaban las peticiones para verlo presencialmente, y empezaron a acumularse las opiniones cualificadas que coincidían en que por ese eccehomo había pasado la mano de Caravaggio.

Examen con rayos

Muchos de esos expertos también están de acuerdo en que el estado de conservación de la obra es “regular”, como lo califica la Comunidad de Madrid. De hecho, los privilegiados que en marzo de 2021 consiguieron entrar en la casa de subastas Ansorena de Madrid, y ver la tela, ya habían advertido de que había sido reentelada, que tenía gran cantidad de barnices, que le faltaba el marco y que debía ser limpiada.

Unas valoraciones que contrastan con la de Coll, el portavoz de la familia propietaria. “El estado de conservación es correcto. Necesita una conservación normal para un óleo barroco de hace cuatro siglos. Hay que quitar barnices, pequeñas reintegraciones”, dijo el anticuario, también contratado por los propietarios para investigar y restaurar el cuadro, en una entrevista con EL PAÍS de 2021. Este diario contactó con Coll antes de la publicación de este artículo, pero ha declinado hacer declaraciones.

Para aclarar la autoría de la obra y estudiar a fondo su estado, el Prado aconsejó un examen con macrofotografías, lupas binoculares, Rayos X, luces ultravioletas, o reflectografía infrarroja de alta resolución. Esa investigación, subrayó la institución a los propietarios, se podría hacer sin coste en las instalaciones del museo (las más punteras de España para el análisis y restauración de obras de arte), y duraría entre 48 y 72 horas.

“El estudio se realizaría en un plazo muy breve, por personal altamente cualificado en la materia y garantizándose en todo momento las necesarias medidas de seguridad y conservación”, se lee en la misiva que envió el Prado a los propietarios. “Asimismo, ustedes podrían designar a un representante para que actuara como correo y supervisor de todas las actuaciones”, se añade. “Al finalizar el estudio, se les entregaría copia de los resultados, los cuales contribuirán sin duda a incrementar el conocimiento y prestigio de la obra”.

Pero los dueños declinaron en junio de 2021 el ofrecimiento, aunque lo consideraron “generoso” y “útil”. Además, especificaron: “Se están llevando a cabo los contactos iniciales con los principales expertos a nivel nacional e internacional de la obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio, a fin de recabar todos los puntos de vista sobre la obra y que, cabe decir, hasta la fecha han sido positivos”. Y detallaron: “Estimamos que este proceso, de notable rigor, exigirá unos meses más todavía debido, entre otras circunstancias, a las limitaciones que ha impuesto, e impone, la actual situación de pandemia”.

Un año y varias olas del coronavirus después, el proceso parece no haber terminado. La Comunidad de Madrid asegura a través de un portavoz de la consejería de Cultura que la administración regional no ha recibido de los Pérez de Castro, ni, por lo tanto, aprobado, un plan de restauración para la obra, como marca la ley para todos los BIC. De eso se deduce que la pintura se mantiene en el mismo estado en el que lo encontraron los especialistas que la analizaron hace más de un año en Coslada. Hasta allí, por lo que ha podido confirmar EL PAÍS, se trasladan expertos de todo el mundo para valorar la obra. De esas visitas saldrá, presumiblemente, un informe de autoría. Mientras, el misterio del eccehomo atribuido a Caravaggio sigue sin resolverse.

Pinturas de la observación y la experiencia

Fuente: Página12 ~ Hace varios años Carlos Gómez Centurión dejó atrás las formas narrativas de la pintura para dar un giro hacia la observación, la exploración y la experiencia.

El Centro Cultural Rojas reabrió la fotogalería y la galería de arte, luego de una serie de arreglos edilicios, puesta en valor y nueva iluminación de sus espacios, con la inauguración de dos muestras: “Lo Mineral”, de Carlos Gómez Centurión, curada por Roberto Amigo (en la galería) y, “Coalescencia” una muestra colectiva en la fotogalería.

Hace varios años Carlos Gómez Centurión decidió dejar atrás las formas narrativas de la pintura para dar un giro en su obra, de modo que la pintura pasara a formar parte de una experiencia, de una exploración.

Desde los primeros años del siglo XXI, al modo de los pintores viajeros y de los naturalistas europeos que durante el siglo XIX se dedicaron a relevar la biodiversidad y los paisajes americanos, se lanzó con sus herramientas de pintor para realizar una serie de expediciones a lomo de mula, con baqueanos y un reducido equipo, con la finalidad de relevar por etapas la Cordillera de los Andes, de punta a punta. El artista sanjuanino, cuya casa taller está en el Valle de Zonda, tiene una vista privilegiada de la cordillera, que pasó a ser el tema (literal, material y metafórico) de sus obras. Había llegado el tiempo de ponerle el cuerpo a la pintura y de que el lenguaje pictórico pasara por el filtro de las vivencias.

Realizó expediciones al Mercedario (San Juan, en 2003-2004); Puna, Salinas Grandes y Yungas (Jujuy, en 2011-2012); Chaltén y Fitz Roy (Santa Cruz, 2012) y Las Leñas (Mendoza, 2013).

En una conversación hace siete años, Goméz Centurión le contó a quien firma estas líneas: “Como yo voy a la Cordillera desde que era chico, porque mi padre, geólogo, la recorría, uní aquellos recorridos con la historia de los pintores viajeros y pensé en hacer algo así, pero con una mirada contemporánea, fuera del peso del relato y de la representación. En principio me puse a pintar lo que se ve desde la ventana de mi taller, en Zonda: la precordillera. Aunque siempre fui a la Cordillera, esta vez me dediqué a organizar la primera expedición con otros motivos, sin saber lo que pasaría; y reuní a un semiólogo, a un ingeniero en minas (que nos contaba cómo se fueron armando los plegamientos cordilleranos), para entender desde lo científico y ayudarme a mirar. También me acompañaron un poeta, un sonidista y un cineasta, para registrar el viaje. Y por supuesto, no es lo mismo pintar en el taller que en medio de climas extremos. La nuestra era una experiencia del siglo XIX, un homenaje a la admiración que siento por Humboldt y a la idea de que el arte puede captar la ‘fisonomía’ del paisaje, como si a través del arte pudiera conocerse el mundo”.

Desde entonces, los cuadros del pintor muestran la huella de los territorios recorridos (cerros, glaciares, salinas), a través de distintos tipos de aproximaciones, técnicas y materiales, gracias al uso de pigmentos. Los colores y tensiones que se ven en cada cuadro (que van desde el formato mediano hasta el gran formato) no sólo revelan tonalidades geográficas y territoriales sino también diferentes procesos pictóricos. En conjunto establecen un sistema, productos de experiencias, viajes, observaciones y reflexiones. De modo que las texturas de las obras, el tratamiento, los materiales y la dinámica compositiva, los colores y tramas, vuelven evidente su origen, al mismo tiempo que constituyen alternativamente una evocación del territorio.

Las pinturas de la serie principal que se exhibe en el Rojas («Vistas del Cerro Blanco»), está realizada con betún de Judea, una forma del asfalto. Como escribe el artista en el catálogo de la exposición: “La elección de este material tiene como propósito invitar a la reflexión sobre la degradación de la naturaleza provocada por el avance de las ciudades- sin planificación alguna- sobre las tierras productivas y la degradación del ambiente en general. Asfalto es sinónimo de ciudad, de lo urbano, lo contrario al campo y a la vida natural. El cerro Blanco es un lugar icónico de San Juan, ciudad donde vivo.

De alguna manera se ironiza sobre la posibilidad de asfaltar todo… ‘hasta’ el cerro Blanco, que ahora ‘es’ de asfalto. El contrapunto con las imágenes del mundo flotante de Hokusai, que hablan de la vida cotidiana en Edo (antiguo nombre de la ciudad de Tokio) tiene como objeto la de confrontar una actitud de sumisión y adaptación a la naturaleza versus la de abordarla de manera disruptiva y avasallante. Ésta ha sido siempre mi actitud desde mí hacer artístico: la inmersión en la naturaleza y el respeto a sus leyes y el aprendizaje constante”.

En la fotogalería se presenta la muestra “Coalescencia”, que reúne fotografías de Johana Bock, Esteban Pastorino, Pablo Zicarello, Paulo Fast y Lena Szankay, con la curaduría de Ignacio Iasparra.

  • En el Centro Cultural Rojas (Corrientes 2038-2040), hasta el 30 de junio.

En el marco de la exposición, una película

Proyección de Pegado al cielo, de Ciro Novelli y Curandero Producciones, con Pat Andrea y Carlos Gómez Centurión, los siguientes días de junio: Jueves 16 a las 18.30; Martes 21, a las 13.30; Viernes 24, a las 18.30 y Lunes 27, a las 13.30, en la Sala Batato Barea del Centro Rojas, con entrada gratuita. El film, hecho con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales-INCAA, Argentina, fue realizado en la cordillera de Los Andes –camino del ejército del General San Martín– Zonda, San Juan; en París, y en Boulogne sur mer, Francia, entre 2014 y 2016. Duración: 70 minutos.

Subastarán una obra de arte de Claude Monet: el precio estimado y el valor histórico de la pieza

Fuente: Página12 ~ «Nenúfares, en gris», cuadro pintado en 1907 por el francés, será vendido el 28 de junio por la casa de subastas londinense Christie’s. La pieza pertenece a una colección de 15 cuadros, de los cuales 8 están expuestos en el Museo de Bellas Artes de Houston y el Artizon de Tokio.

Christie’s subastará una de las piezas de arte más importantes de Claude Monet el próximo 28 de junio, en el marco del London Evening Sale. Se trata de la obra «Nenúfares, en gris», creada por el artista en 1907, dentro de una serie de 15 pinturas que lo consolidó como uno de los mejores pintores de Francia de ese entonces.

La casa de subastas londinense anunció que el cuadro, que forma parte de una pequeña colección de nenúfares que Monet pintó en un momento de intensa actividad, será subastado en una cifra estimada entre los 25 y 35 millones de dólares.

«Será uno de los platos fuertes de la serie de ventas de Christie’s 20/21 Londres to París, y es el segundo cuadro importante del artista que se ofrecerá en Londres esta temporada«, informó la institución en un comunicado.

La venta de esta obra «sigue a la subasta de Christie’s de la Colección de Anne H. Bass, en la que ‘Nenúfares’ de Claude Monet alcanzó un precio excepcional de 56.495.000 dólares, uno de los mejores precios alcanzados por Monet en 2022″, agregó.

El célebre cuadro permaneció en la colección de Monet hasta 1923, y fue vendido por última vez en 2006, cuando fue adquirido por la Galerie Bernheim-Jeune, y un año más tarde fue comprado por el magnate farmacéutico parisino y devoto coleccionista de Monet, Henri Canonne.

De esta rara serie de 15 Nenúfares verticales de 1907, ocho se encuentran ahora en colecciones de museos, como el Museo de Bellas Artes de Houston y el Museo Artizon de Tokio.

Nenúfares, en gris: cualidades de la obra maestra del artista francés

Para esta obra, explican los expertos de Christie’s, el artista parisino empleó un formato vertical para captar los espectaculares efectos de la luz del final de la tarde sobre su estanque de nenúfares: un largo camino de luz atraviesa el lienzo de arriba a abajo, superpuesto en algunos lugares por grupos de nenúfares.

Con una variedad de técnicas pictóricas, incluyendo pinceladas gestuales, y una miríada de capas de color en las zonas acuáticas, con este formato vertical, «Monet capturó magistralmente tanto los reflejos de la luz en la superficie del estanque, como los tonos cambiantes en sus profundidades y como resultado, este lienzo está lleno de un majestuoso dramatismo visual que diferencia esta serie de otras de la misma época«, informa la casa de subastas sobre la valuada obra.

La serie de Nenúfares que el artista creó en los últimos 30 años de su vida, cuenta con más de 250 piezas hechas en óleo sobre tela, distribuidas alrededor del mundo.

Desde 1883 Monet vivió en una casa de Giverny, una zona tranquila de la norteña Normandía, junto con su segunda esposa y los hijos de ambos. Esa casa contaba con una entrada de agua y un espacio bastante amplio que le permitió crear un lago artificial, construir un puente de estilo japonés y plantar vegetación exótica, como los nenúfares, que suspendidos en el espejo de agua capturó de acuerdo a las variaciones lumínicas y atmosféricas de cada día.

Según detalló a Télam el jefe de Arte Impresionista y Moderno de Christie’s Nueva York, Max Carter, consideró que «Monet fue el más grande de los impresionistas», y añadió:»Los nenúfares fueron su logro más destacado y la exposición de 1909, de lo mejor de la serie en Durand-Ruel, fue posiblemente la muestra más importante de su vida. Nunca se ha visto nada igual, dijo un crítico, mientras que otro lo comparó con la Capilla Sixtina».

En tanto, Keith Gill, jefe de Arte Impresionista y Moderno de Christie’s Londres, opinó que «capturar el momento fugaz fue la búsqueda de toda la vida de Monet y el estanque de nenúfares le permitió experimentar con los efectos transitorios de la luz sobre la superficie del agua». 

«Al alterar su punto de vista y utilizar el exitoso formato vertical, no sólo pudo retratar los reflejos, sino que también pudo representar los cambios que se producían bajo la superficie, lo que dio lugar a cuadros poderosamente abstractos que influirían en las generaciones de artistas que les siguieron«, consignó la agencia de noticias AFP.

Una artista plástica de Venado Tuerto obtuvo el primer premio en el homenaje a la educadora Rosario Vera Peñaloza

Fuente: La Capital ~ La artista venadense, Laura Lorenzini, fue la única santafesina que se presentó en este concurso de pintura hiperrealista.

La artista plástica de Venado Tuerto, Laura Lorenzini, obtuvo el primer premio en un concurso nacional realizado días atrás en el que se homenajeaba a la educadora Rosario Vera Peñaloza. La venadense realizó un óleo de dos metros de altura que obtuvo el premio mayor. Esta obra se exhibirá en el Museo «Benito Quinquela Martín», de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

«El Día Nacional de los Jardines de Infantes se celebra cada 28 de mayo en homenaje a la figura de Rosario Vera Peñaloza, educadora de avanzada que batalló a fines del siglo XIX por la importancia del nivel inicial y la creación de jardines en la Argentina, y que fue reconocida en vida como educadora de la patria», consignó un medio porteño.

Lorenzini reseñó sobre la vida de la educadora que «el 28 de mayo de 1950 fallece Rosario Vera Peñaloza, maestra argentina, que dejó un importante legado educacional. Dentro de su extensa obra, fundó innumerables jardines de infantes. En su honor hoy se celebra el día de los jardines. Con mi obra «Maestra de la Patria», mi homenaje a esta increíble mujer».

El óleo de dos metros obtuvo el primer premio. La artista venadense, Laura Lorenzini, es una admiradora de la educadora Vera Peñaloza.

El óleo de dos metros obtuvo el primer premio. La artista venadense, Laura Lorenzini, es una admiradora de la educadora Vera Peñaloza.

El intendente de Venado Tuerto Leonel Chiarella acompañó a la artista plástica venadense Laura Lorenzini en la presentación de su óleo de dos metros por dos metros en homenaje a la educadora Rosario Vera Peñaloza, efectuada en CABA, en presencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y de la ministra de Educación, Soledad Acuña.

También integró la comitiva la secretaria de Territorialidad y Desarrollo Cultural, Miriam Carabajal, y participaron personalidades del arte, la cultura y la política.

Premio

La obra de Lorenzini obtuvo el 22 de marzo el primer premio en un concurso nacional para artistas mujeres en homenaje a Vera Peñaloza, que organizó el Ministerio de Educación de CABA en el Museo “Benito Quinquela Martín”. La artista venadense fue la única santafesina que se presentó en este concurso de pintura hiperrealista para retratar a la gran referente de la educación argentina.

Su óleo tamaño mural -el original presentado en el concurso tenía un metro por un metro- se exhibe desde ayer en un espacio amplio y luminoso de la administración porteña; y si bien debía inaugurarse el 28 de mayo, Día de los Jardines de Infantes recordando el fallecimiento de Vera Peñaloza (1873-1950), se postergó hasta el 1 de junio.

«Gracias vida por tanto. Mi obra ya luce en la Jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Gracias al intendente Leonel Chiarella y a la secretaria de Territorialidad y Desarrollo Cultural, Miriam Carabajal, Miriam Carabajal por estar presente», escribió en su cuenta de facebook la prestigiosa artista plástica de la Esmeralda del Sur.