Carlos Morel, el pionero que fue algo más que un pintor costumbrista

Fuente: La NAción – Hace medio siglo, la Sociedad Rural Argentina organizó una exposición sobre las tareas rurales en la iconografía argentina, curada por un experto como Aníbal Aguirre Saravia. Lamentablemente son cosas que no se han repetido en las últimas décadas, perdiéndose así una valiosa tradición que quedó reflejada en óleos, acuarelas y grabados, tanto de artistas argentinos como extranjeros.

Uno de los más representativos entre los primeros es Carlos Morel, porteño, nacido en 1813, al decir de Alejo González Garaño con motivo de la exposición que realizó en 1933 en Amigos del Arte, es el “primer hijo del país que realizara una labor de arte sobresaliente en nuestra patria, en aquellas primeras épocas en las que el medio tornaba dificultosa toda alta manifestación de cultura”.

En alguna oportunidad Morel tomó episodios de la vida cotidiana en las pulperías de los suburbios de la ciudad, donde los paisanos pasaban un momento de esparcimiento, como es el caso de la “Payada en una pulpería” que integró la colección de don Antonio Santamarina y que para algunos críticos por el predominio del rojo y del ocre parece haber sido influenciado por la escuela holandesa. En esta obra en encontramos catorce personajes; aparecen los dos payadores, soldados federales, un paisano rico con su espléndido tirador de plata, una mujer vendedora de empanadas que lleva el canasto sobre la cabeza y contempla la escena y hasta un muchacho que a falta de lugar se ha subido al mostrador y apoyado en un tirante, mientras que el pulpero con tiradores rojos sirve la bebida.

Una de sus mejores realizaciones también resulta el óleo “Mercado de Carretas en la Plaza de Monserrat” de 130 x 0.90 cm.. En esa treintena de personajes donde varios de ellos descansan tomando mate, mientras otros bajan la mercadería de una carreta (barriles, cueros, plumas) que un individuo con aspecto citadino anota con escrupulosidad; otro, que desde la carreta le ofrece una guitarra a otro para entretener al grupo donde no faltan unas mujeres guarecidas debajo de uno los vehículos. Sin duda es un formidable documento costumbrista. Tal fue el interés que despertó esta obra que el coronel Carlos de Lezica el mismo año en que fue ejecutada (1844) la mandó a litografiar en una lámina de gran tamaño en la Litografía de las Artes.

Otras obras de su producción es una serie de litografías entre ellas El Tambo y El Lazo, estas dos se encuentra una sobre orden en el orden indicado y van firmadas abajo y a la izquierda con sus iniciales C.M. En el ángulo superior derecho el artista compuso dos pequeñas escenas, en ellas una vaca extraviada es acosada por los perros; unos peones que enlazan a un novillo, escena propia suburbana sin duda de algún matadero y el vacuno volteado por el caballo.

No faltan entre sus litografías escenas con las consabidas carretas, un rancho de campo, un tambo en las orillas de la ciudad, peones y troperos, o los indios pampas, y el cacique con su mujer.

La producción de Morel termina hacia 1845, más de las últimas cuatro últimas décadas las pasó con su razón en parte trastornada, sin pintar, o haciéndolo y destruyendo sus obras en compañía de su hermana Indalecia, casada con Julián Dupuy en cuya casa de Quilmes falleció el 10 de setiembre de 1894.

Su nombre quedó en el olvido por muchos años, hasta que en 1919 la “Sociedad de Acuarelistas, Pastelistas y Aguafuertistas” realizó una muestra retrospectiva de un conjunto de 17 litografías originales, organizada por ese gran estudioso que fue Alejo González Garaño. Allí Morel llamó la atención como un precursor del arte argentino, y como bien se dijo estaba “armado de condiciones naturales que, sumadas a su alma de un hondo sentir, hubieran producido, al llegar a la madurez, con la conciencia y experiencia dadas por los años, una obra de verdadero mérito, si la enfermedad implacable no hubiese alterado tan altas facultades”.

Al recordarlo en este espacio volvemos como hace 50 años en aquella muestra a honrar al artista a la vez que a recordar sus trabajos.

Dos retratos pintados por Goya se convierten en los más caros del artista: 16,4 millones de dólares

Fuente: La Nación ~ El maestro español superó su propio récord con dos cuadros de 1805, los únicos retratos dobles de mujeres que pintó en su vida.

La subasta de dos retratos pintados por el artista español Francisco de Goya en 1805 batieron hoy un récord en Christie’s, Nueva York. Un coleccionista anónimo pagó 16,4 millones de dólares por Retrato de Doña María Vicenta Barruso Valdés y Retrato de su madre Doña Leonora Antonia Valdés de Barruso.

En el primero se ve a la mujer sentada en un sofá con un perrito faldero y en el otro, la protagonista está sentada en una silla sosteniendo un abanico. Ambos retratos fueron fechados y firmados por Goya (en el ángulo inferior izquierdo el primero, y en el derecho el segundo) e incluyen inscripciones con el nombre de las retratadas, señala la casa de subastas.

Según Christie’s, los retratos pasaron por varios coleccionistas importantes (entre otros, Stanislas O’Rossen) y fueron adquiridos en 1951 por la familia del actual propietario. Los dos cuadros fueron encargados en 1805 por Salvador Anselmo Barruso de Ybaretta, marido de doña Leonora y padre de María Vicenta Barruso Valdés. En 2008 se expusieron en el Museo del Prado como parte de la exposición Goya en tiempos de guerra.

Francisco Goya fue el artista español más importante de fines del sigo XVIII y del XIX. Estos retratos fueron pintados en 1805, cuando estaba en la cima de su capacidad creativa y produjo sus obras más célebres; son uno de los pocos retratos dobles del aragonés que quedaban en manos privadas y se trata también delúnico protagonizado por dos mujeres.

Quién es la artista que pinta cuadros tan reales que parecen fotos

Fuente: La Nueva ~ Tiene 22 años y retrata modelos poco convencionales: animales. Vende sus obras en todo el mundo y tiene la agenda completa hasta el mes de junio. Mirá los vídeos de sus creaciones.

   Valentina logra plasmar en sus cuadros hasta el detalle más mínimo de cada uno de sus modelos de la vida animal.

   Cuesta creer que no son fotos. Cada fragmento de su obra es una pincelada exacta, por eso sus pinturas despiertan una profunda admiración.

   Nacida un 15 de septiembre del 2000 en San Fernando, Buenos Aires, Valentina Milagros Cucchiani es artista, pintora y estudiante de Administración Empresarial.

   Si bien creció en un entorno relacionado con el arte -su madre es profesora de Bellas Artes- el estar familiarizada con esculturas, grabados, pinturas y dibujos de todo tipo, fue el motivo que llevó a Valentina a empezar a crear sus propias obras desde pequeña.

   “Siempre tuve mucha facilidad para el dibujo, pero nunca había considerado dedicarme al arte y hacerlo mi profesión. De hecho, al terminar el secundario, me anoté en la carrera de diseño industrial”, cuenta.

   Fue durante el confinamiento estricto de la Pandemia que llegó el gran interrogante.

   “En ese momento me replantee si realmente estaba conforme con el camino que estaba eligiendo seguir, y me di cuenta que en realidad no me entusiasmaba tanto. Al mismo tiempo, retomé la pintura, y me armé una página en Instagram, siempre considerándolo como un hobby. Fue navegando en las redes que me di cuenta de que había muchas personas dedicándose exclusivamente al arte. Entonces pensé, ¿por qué no? Al poco tiempo, tuve una consulta y me hicieron mi primer encargo: el retrato de un conejito. Fue tal mi felicidad durante esa experiencia, que decidí que lo iba a intentar, poniendo todas las fichas en ese emprendimiento. Y desde ese momento, no paré”.

   Autos, retratos de personas, paisajes y vida salvaje fueron parte, a lo largo de su vida, de las temáticas elegidas para sus dibujos.

   “Mi primer retrato de mascota fue un regalo para una familiar, que tenía una relación muy especial con su perrita. ¡Siempre fue como una hija para ella! El cariño en su relación fue inspirador para mí. Al poco tiempo, en mi familia adoptamos a ‘Shiro’, nuestro primer perro. Con su llegada terminé de comprender el amor incondicional que las mascotas nos ofrecen, creo que ellas cambian nuestras vidas, y dejan una huella en nuestros corazones que nunca se borrará. Es por eso que me incliné por retratarlas y darle a muchas familias la felicidad de tener un recuerdo especial de nuestros compañeros peludos”.

   Al igual que la gran mayoría de seres humanos, Valentina considera a los animales de compañía como parte de la familia.

   “Luego de tantos años llenos de experiencias compartidas, ya sean alegrías o momentos difíciles, ellos siempre están a nuestro lado. Por eso son muchas las personas que me contactan para conmemorarlas de una manera especial, a través de una obra de arte que plasme su esencia, y que siempre los acompañará en algún lugar de privilegio de sus hogares. Muchos de los encargos que tengo son de personas que les quieren hacer un regalo sorpresa a alguien especial, o de familias que tristemente perdieron a sus mascotas, y quieren tener un recuerdo de ellas. Mi objetivo es retratar la verdadera esencia de cada mascota, para que, a través del arte, una partecita de ellas vuelva a cada hogar.  Cada retrato es único, y tiene su historia detrás, es por eso que siempre le pido a mis clientes que me cuenten sobre la vida de sus mascotas. Esto hace que el proceso sea mucho más especial a la hora de pintar, creando una conexión distinta con el cuadro. El agradecimiento y felicidad de cada familia al recibir su retrato, es sin dudas de lo más hermoso que tiene mi profesión”.

   A simple vista se comprueba que cada retrato, es una gran obra de arte en sí, pero no solo por sus detalles o el tiempo que le toma plasmarlo en los lienzos, sino por la calidad de los productos con los que Valentina trabaja.

   “Las pinturas que uso son acrílicas, actualmente pinto con Winsor&Newton porque siempre utilizo los materiales de la más alta calidad disponible. El tiempo que me toma cada retrato varía según el tamaño, la mascota a retratar. Cada una de ellas es única, dentro del pelaje por ejemplo, hay una gama súper amplia de combinaciones de colores, texturas o brillos. En todo caso, la realización siempre es de varios días de trabajo hasta poder hacer la entrega, ya que mi técnica implica pintar pelo por pelo, y trabajar en varias capas con muchos tonos diferentes, para lograr un resultado altamente realista. Es por esto que los cupos en mi agenda son súper limitados. Por lo general sólo puedo agendar de 2 a 3 retratos por mes”.

   Según cuenta, el valor de cada retrato depende de la medida, de la cantidad de mascotas en el mismo, entre otras. Pero se puede pedir un presupuesto, a través del sitio web de Valentina –vcarte.ar-, o al WhatsApp +54 9 11 68582191. También pueden visitar el perfil de Instagram @valentinacucchiani.arte.

   “¿Algún trabajo que sea mi preferido? ¡Qué pregunta difícil! Hay varias obras que recuerdo con mucho cariño, entre ellas un cuadro en el que pinté a los 4 perritos que acompañaron a mi clienta a lo largo de su vida. Ella me contó la historia y personalidad de cada uno de ellos. Fue emocionante crear un recuerdo como ése, y el resultado final fue precioso visualmente. Además, fue un regalo sorpresa para su marido”.

   A pesar de tener recién 22 años, Valentina ya ha vivido la experiencia de pintar para varios clientes alrededor del mundo.

   “¡Mis retratos se encuentran en varios países! Por ejemplo, Chile, Estados Unidos, España, Italia, Ecuador y Japón, entre otros. Es increíble pensar que mis cuadros están repartidos por todo el mundo”.

   Actualmente, Valentina está trabajando en una serie de cuados de animales salvajes, específicamente de fauna argentina.

   “La primera obra de esta serie fue mi cuadro ‘Aguará Guazú’, que está disponible para la venta. También acepto encargos de cuadros personalizados de animales salvajes de todo tipo”, cerró.

¿Viajera del tiempo? Las teorías detrás de la pintura de 1860 de una mujer “con un celular”

Fuente: La Nación ~ ‘La Esperada’ de Ferdinand Georg Waldmüller ha generado miles de preguntas.

Un viaje en el tiempo a través del arte… o esa es la percepción de una pintura de 1860 en la que, según teorías conspirativas, la tecnología “ya se apreciaba”. La famosa pintura llamada La Esperada, del pintor austriaco Ferdinand Georg Waldmüller, es una obra del siglo XIX que trajo un sinnúmero de preguntas, ya que muchos han asumido que aquello que una joven lleva entre sus manos es teléfono celular ¿Qué tan cierto es?

En el lienzo, la mujer camina por un sendero boscoso, mientras es esperada por un joven que está arrodillado con una flor para cortejarla. En el camino, ella solo tiene su mirada en un punto fijo hacia un objeto que sostiene con sus manos: ¿es un celular o algo de acuerdo con la época?

No es un mensaje abstracto, es algo más simple

La Esperada de Ferdinand Georg Waldmüller
La Esperada de Ferdinand Georg Waldmüller

Lejos de las conspiraciones, teorías, especulaciones y posibles creencias de un viaje al futuro, Motherboard Gerald Weinpolter, director ejecutivo de la agencia de arte austrian-paintings.at, asegura que se trata de un libro de oraciones que está acompañado por un rosario, el cual sí se logra ver con detalle en la pintura.

“La niña en esta pintura de Waldmüller no está jugando con su nuevo iPhone X, sino que se va a la iglesia con un pequeño libro de oraciones en sus manos”, explicaba, al New The York Post, Gerald Weinpolter. Por su parte, el aficionado al arte y oficial retirado del gobierno local de Glasgow, Escocia, Peter Russell, fue el primero en fijarse en dicho detalle, cuando vio la pintura en compañía de su esposa mientras visitaban el museo Neue Pinakothek, de Munich, Alemania.

Debido a esto, Russell se ha unido al debate del contexto de dicha pintura y actualmente cuenta con un blog en el que escribe sobre cultura y redacta poesía.

En uno de sus apartados escribió que habló con un colega sobre La Esperada y afirmó que “lo que más le sorprende es cuánto un cambio en la tecnología transforma la interpretación de la pintura y, de alguna manera, ha aprovechado todo su contexto”.

Y agregó: “No sería la primera vez que la esencia de un objeto inanimado en una representación artística de una época se transfigura a través de los filtros de nuestra hiperconectividad moderna”.

Hoy en día, el lienzo está expuesto junto a miles de pinturas de gran importancia y reconocidas de los siglos XVIII y XIX.

El pintor Ferdinand Georg Waldmüller
El pintor Ferdinand Georg Waldmüller

¿Por qué las personas vieron un celular?

“Alguien que viera la pintura en 1850 o 1860, pensaría de inmediato que es un himnario o una Biblia. Hoy en día, nadie pensaría eso, sino que es una adolescente consumida por su celular”, explica Russell.

Además, según recalca desde su punto de vista, la confusión ha podido darse porque las personas están reinterpretando su realidad en la pintura. De hecho, los espectadores los confunden porque están acostumbrados a la típica “escena de una adolescente absorta en las redes sociales de su teléfono inteligente”. Al percibir de lejos la imagen, cualquier persona pensaría que la protagonista del ilustre lienzo en realidad sí estaba chateando a través de su celular, pero cuando se hace un estudio detallado y no se despega la mirada de la obra, se puede ver que esta joven nunca “viajó en el tiempo”.

¿Otras coincidencias?

Esta confusión no es la primera que se presenta en una pintura antigua. Hace varios años, Tim Cook –jefe de la marca de tecnología estadounidense Apple– dijo en una conferencia que vio un celular en una pintura del siglo XVII en Ámsterdam, Países Bajos; sin embargo, nunca mencionó el nombre de la obra. No obstante, al tema le sacó comedia y afirmó que “siempre pensó que sabía cuándo se inventó el iPhone, pero ahora ya no estaba tan seguro”.

Otra de las obras, que también fue tema principal de debate sobre la tecnología en una época que aún ni se hablaba de las innovaciones, fue la de Settling, un mural realizado por Umberto Romano en 1930, el cual también fue analizado por Russell. De acuerdo con el aficionado, en las pinceladas se aprecia que uno de los personajes plasmados tenía un móvil en sus manos.

Lamentablemente, no pudo explicar realmente cuál era el objeto que prevalecía en dicho arte, ya que Romano falleció en 1980 y nunca tuvo la oportunidad de mencionar detalles sobre la pintura. ¿Conoce alguna otra similitud?

Fancy Monas: el gran Edgardo Giménez lanza 80 obras de arte digital para celebrar sus 80 años

Fuente: Copyright Clarín by Susana Reinoso ~ El artista argentino, que cuenta con creaciones en los museos más importantes del mundo, presenta su proyecto más ambicioso: una serie de sus clásicas monas por primera vez en formato virtual.

Ya lo hizo la obra de Gyula Kosice y ahora llegará al mercado de los NFTs nada menos que una leyenda: Edgardo Giménez.

Un lanzamiento de 80 Fancy Monas para celebrar los 80 años de vida del artista argentino tendrá lugar a partir del 7 de enero en Punta del Este en la plataforma algorítmica Artbag, que Refik Anadol presentó el año pasado en el Teatro Colón de Buenos Aires.

La obra en formato digital también tendrá soporte físico. Precisamente en esta propuesta trabajó Edgardo Giménez estos meses on la que busca “festejar la alegría de estar vivo, aportar alegría al planeta que está harto de tantas complicaciones y tensiones. Por eso el humor tiene que estar siempre presente en la obra. Para mí el arte es un salvavidas”, dice el artista que se ríe de puro entusiasmo.Una mona con bananas, obra de Edgardo Giménez. Gentileza Una mona con bananas, obra de Edgardo Giménez. Gentileza

Sobre 30.625.245 combinaciones posibles que facilitó el algoritmo, Giménez seleccionó 80 Fancy Monas a las que viste a imagen y semejanza de las personalidades más excéntricas y multifacéticas que caracterizan su trabajo.

Del 7 al 10 de enero en José Ignacio habrá una exhibición presencial en la 9ª edición de la Feria “Este Arte” (https://fancymonas.io). Como nexo entre el mundo digital y analógico, el artista diseñó impresiones fine art de las monas que estarán firmadas y acompañadas de un código QR que las vinculará con su universo digital y los NFTs.

El trabajo de Edgardo Giménez con sus Fancy Monas ha sido detallista. Cada una de ellas tiene una sonrisa, un peinado, un vestuario o un accesorio que la hace única y a su vez hay una referencia histórica peculiar en cada una de las 80.Edgardo Giménez, siempre sonriente. Gentileza Edgardo Giménez, siempre sonriente. Gentileza

A punto de viajar a Uruguay, Edgardo Giménez le contó a Clarín Cultura cómo llegaron sus monas al mercado de arte digital: “Fui convocado y cuando me contaron el proyecto me resultó muy interesante porque siempre pensé que el arte tiene que llegar a más gente».

«Cuando en la década del 80 –continúa– hice el afiche institucional de las obras del Teatro San Martín, en un solo punto de venta se adquirieron 560.000 copiasen tres años. Algo rarísimo. Eso me hizo pensar en lo positivo de que el arte llegara a mucha gente. Y cuando hice la mona en la fachada del Centro Cultural Recoleta la repercusión fue enorme. Hubo gente que me decía que la única sonrisa que había esbozado en un día se la había arrancado la mona de la fachada.”

Comenzó trabajando un modelo y empezó a agregarle distintos “disfraces con los que me divertí mucho. Para este lanzamiento no tengo expectativas porque espero que la realidad me sorprenda con más de lo que podría imaginar”, dice siempre optimista el artista autodidacta, que tanto trabaja en el área de las artes plásticas, como en el diseño gráfico y la arquitectura.Una de los monos digitales de Edgardo Giménez. Gentileza Una de los monos digitales de Edgardo Giménez. Gentileza

Pop y vanguardista

Edgardo Giménez es multifacético y obras de su firma integran las colecciones del MoMA, el MET y el Museo del Barrio de Nueva York, a la vez que también se encuentra en el acervo del LACMA en Los Angeles, y el Museo Paul Getty de California, entre otras destacadas instituciones extranjeras.

En Argentina, sus trabajos integran también las colecciones permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes y el Moderno de Buenos Aires. El año último tuvo una exhibición retrospectiva en la Galería MCMC (María Calcaterra). Como parte de esa exposición presentó Casa Neptuna, una obra diseñada para la Fundación Amalia Amoedo en Uruguay.

“En su Fundación, Ama Amoedo tiene un mueble diseñado por mí que tiene un cielo estrellado y un arco iris por encima. A mi primera retrospectiva en el Moderno, donde esa obra estaba, vinieron unos estudiantes de colegio y uno de ellos le dijo a su maestra que si tuviera que hacerle un regalo a Dios sería ese mueble. Quedó escrito en un artículo que se publicó”, cuenta con orgullo Giménez que a partir de junio de este año estará con una exhibición de obra histórica y contemporánea de arte y diseño en el Museo Nacional de Arte Decorativo.

“Creo que todas las cosas que te provocan una emoción especial dejan de ser un diseño para ser algo artístico, porque si te aporta algo especial entonces tiene la capacidad para llamarse arte. La muestra se titulará No habrá ninguno igual”, señala y se ríe como un chico.Edgardo Giménez y sus creaciones. Gentileza Edgardo Giménez y sus creaciones. Gentileza

Estética pop y sesentista pero a su vez vanguardista, la obra de Giménez no deja a nadie indiferente, sobre todo porque siempre le busca el costado positivo a la vida y lo expresa en sus creaciones: “No creo en la distancia entre arte mayor y arte menor. La única diferencia es que al primero lo crean los grandes artistas y al menor, artistas que tienen menos vuelo o menor trayectoria”.

Este año también, Edgardo Giménez publicará un libro antológico con materiales inéditos. Como diseñador participó en proyectos en países tan distantes como Japón y Alemania, Polonia y Suiza.

Pero cabe la pregunta central: ¿por qué lo acompañan los monos desde hace tantas décadas?

“Yo veo a los monos muy parecidos a los humanos pero un poco menos en lo salvaje. Creo que nosotros somos más salvajes que ellos. Cuando era chico, mi abuela tenía una vecina con un mono. Un día en que mi abuela se cepillaba los dientes vio al mono vecino hacer lo mismo. Esa actitud espontánea y divertida es lo que me cautiva de los monos. Pero al margen de eso, de niño disfruté mucho las historias de Tarzán y la mona Chita que transformaba el cuento en algo muy simpático”, recuerda Edgardo Giménez, que quiso ser artista a los 4 años deslumbrado por el mundo de fantasía de Walt Disney.

Dice el artista que desde niño estuvo “muy conectado con historias de la selva y la naturaleza. Hay un autorretrato de 1965, titulado Edgardo Giménez en la jungla, donde estoy con un chimpancé gigante y un león en una escenografía bastante idílica. Una obra muy colorida y armoniosa».

«A lo largo de toda mi vida –asegura Edgardo– he tratado de promover la parte positiva del ser humano, aunque el hombre se encarga de sumar horror detrás del horror. Pero yo no quiero sintonizar con eso. A través de estas obras quiero rescatar la parte positiva de la naturaleza y a fuerza de mostrar lo positivo a lo mejor alguien se copia y no seguimos avanzando hacia la oscuridad y el mal”.

Dice que esta faceta en su carrera lo divierte mucho porque no quiere “hacerle el juego a lo nefasto. Esa es mi característica más clara: buscar lo positivo de las cosas porque eso nos ayuda a vivir mejor”.

Artbag, la plataforma que alojará los NFTs de Edgardo Giménez, ofrece herramientas diseñadas especialmente para el arte y la cultura.

Para Giménez, padre de 80 Fancy Monas recién nacidas, “el arte tiene que servir para hacerte feliz. Si no cumple una función importante en tu vida es porque no estás frente a una obra de arte».

Arte 2022: el año que Frida Kahlo se llevó todas las miradas

Fuente: Copyright Clarín by Julia VIllaro ~ y antologías esperadas desde hace tiempo, homenajes, re-escrituras o sencillamente actos de justicia histórica y poética. Acentuando una tendencia que, forzosamente, ya se había instalado los años anteriores, en el 2022 la agenda de proyectos y exposiciones de arte también se dedicó casi con exclusividad a los artistas locales.

Mesurado y reflexivo, el espíritu de las muestras del año que está cerrando buscó reparaciones por todos lados. Las fotógrafas Alicia D’Amico y Sara Facio tuvieron sendas retrospectivas en el Parque de la Memoria y el Museo de Bellas Artes, respectivamente; también en las salas del museo tuvieron sus homenajes el artista madí Carmelo Arden Quin y el grabador Eduardo Iglesias Brickles, fallecido hace algunos años.

Con hermosas excusas, como la adquisición de Diego y yo, de Frida Kahlo y el octogenario aniversario del nacimiento de su fundador, el Malba y Fundación Klemm dieron vuelta su patrimonio para re-pensarlo y re-mostrarlo.Federico Klemm, la obra es él mismo. Federico Klemm, la obra es él mismo.

Fundación Fortabat se afianzó en su búsqueda, que ya lleva años, de rescatar la historia del arte argentino reciente, con una muestra individual dedicada a Miguel Harte y una colectiva que busca pensar los años 90.

Vida venturosa, la muestra que juntó a Juan Del Prete y Yente (Eugenia Crenovich) en las salas del Malba, fue una de las más bellas exposiciones que pudo verse este año. La de ellos, podría haber sido una de esas historias de pareja de artistas del siglo XX en las que la obra de ella crece a la sombra de él. Tal vez, incluso, lo fue por un tiempo.

Rechazado por clásicos y vanguardistas, Del Prete logró hacerse un lugar en la historia del arte como pionero en los años ’30 de la abstracción en Argentina. Su obra (pinturas y collages de tono experimental) había sido muy poco visitada en estos últimos años.Yente-Del Prete en el Malba. Foto Marcelo Carroll Yente-Del Prete en el Malba. Foto Marcelo Carroll

La paleta luminosa de Yente (que plasmó en pinturas, tapices e ilustraciones) había gozado, en cambio, de algunos rescates recientes. Curada por Marita García, el hallazgo de Vida venturosa fue mostrarlos juntos por primera vez, en una muestra exhaustiva, pero también receptiva a lo que las obras tenían para decir (y decirse), que pudo hacer sinergia de estos dos grandes maestros.

El 2022 puede ser visto como el año en que el Museo Nacional de Bellas Artes se consagró definitivamente como el espacio que debe acoger (y acoge) toda suerte de rescates. Como si estuviera logrando, finalmente, ponerse al día con tantas deudas pendientes que tiene el arte argentino con sus más exquisitos artistas, esta vez fue el turno de Juan Carlos Distéfano, uno de los escultores argentinos más impactantes de todos los tiempos, y Raquel Forner, cuyo lugar indiscutido entre los más grandes pintores del siglo XX sigue siendo, todavía, considerado tangencialmente.

Curada por María Teresa Constantín, la demorada retrospectiva de Distéfano se tituló La memoria residual, y desplegó a lo largo del pabellón de muestras temporarias del museo, una gran cantidad de figuras de resina. Una suerte de puesta en danza de todos los personajes piadosos y al mismo tiempo temerarios que el escultor realizó a lo largo de su larga trayectoria.Juan Carlos Distéfano. La memoria residual. Foto Museo Nacional de Bellas Artes Juan Carlos Distéfano. La memoria residual. Foto Museo Nacional de Bellas Artes

En esa misma sala hasta ahora puede verse Revelaciones espaciales, la muestra dedicada a Raquel Forner. La exposición presenta, por primera vez completa, la serie homónima de esta artista potente, cuya obra lúdica y visceral se abrió paso con firmeza en un mundo todavía de hombres. Curada por Marcelo Pacheco, la muestra abarca los treinta años (1957-1987) en que Forner abordó temáticamente la carrera espacial. Una oportunidad para encontrarse a solas con su obra. Una muestra necesaria y reparadora.

Para el Museo de Arte Moderno, 2022 fue un año de grandes y fructíferas apuestas. En un esfuerzo rigurosamente coordinado, sus salas acogieron una gran cantidad de muestras realizadas con el patrimonio de la institución, además de presentar artistas invitados, nacionales e internacionales, en un proyecto que abarcó todo el edificio y se llamó Un día en la tierra.

Bajo esa premisa (que prometía pensar, y pensaba, el desafío de vivir en el mundo hoy) el museo presentó Enlace querandí, la primera exposición antológica de Mónica Girón, una artista cuya lucidez sensible acompañó la historia argentina de las últimas décadas.La artista Linda Malaton en el Museo Moderno. Gentileza Prensa La artista Linda Malaton en el Museo Moderno. Gentileza Prensa

En las paredes del Moderno hubo también espacio para algunas agudas exposiciones colectivas que, sin duda, servirán para reescribir algunas líneas de la historia reciente del arte. Tal es el caso de Vida abstracta. Curada por Francisco Lemus, la muestra significó un repaso por más de cincuenta años de pintura no figurativa en el país.

Con las obras tan disímiles de Mariela Scafatti, Magdalena Jitrik, Elda Cerrato, Cristina Schiavi y Sonia Delunay, entre muchas otras, fue un luminoso ejemplo de cómo la abstracción, un legado fuertemente masculino, fue apropiado y reinventado por más de una generación de artistas mujeres en Argentina.

Los internacionales

Lejos quedaron los años (pre pandemia y unas cuantas devaluaciones atrás) en que llegaban a Buenos Aires estrellas internacionales del arte contemporáneo y muestras blockbuster. Pero eso no significa que no haya habido artistas internacionales en el panorama porteño de los últimos meses. Los hubo, y de una gran talla. En casi todos los casos, sin embargo, su presencia se dio en un diálogo estrecho y fructífero con el ámbito local, tanto con sus artistas como con su público.

Marcas imborrables, la exposición de la artista cubana residente en Estados Unidos Linda Matalon que pudo verse en el Moderno; y Schhhiii, de la brasileña nacida en Italia Anna María Maiolino que se presentó en el Malba, son dos excelentes ejemplos de la presencia internacional en este 2022.

Pequeña en su cantidad de obras y acotada en la temática, la muestra de Matalón tuvo, sin embargo, una potencia y una profundidad pocas veces vista en las salas de un museo. Su serie de sutiles dibujos relata, casi en silencio y en plena intimidad, la experiencia de las dos pandemias que azotaron al mundo en los últimos cuarenta años: el vih y el covid.Luiz Roque, en Proa XXI. Foto Constanza Niscovolos Luiz Roque, en Proa XXI. Foto Constanza Niscovolos

El carácter y las dimensiones de la muestra que el Malba le dedicó a Maiolino, por otro lado, le permitieron al público local conocer una artista cuya vasta obra abarca cuestiones universales y locales, históricas y fuera del tiempo, en los más diversos formatos, desde el video hasta la instalación, desde el grabado hasta la cerámica.

La maternidad, la violencia, el hambre, la migración y la identidad, son algunos de los temas que más que tocar Maiolino acaricia, de modo tan punzante como poético.

Por su parte, Proa relanzó su espacio Proa XXI con una breve muestra de Luiz Roque, el brasileño convocado por la curadora Cecilia Alemani para la muestra principal de la Bienal de Venecia. En el espacio de la Boca puede verse la obra presentada en la gran exposición internacional, además de una pequeña pieza audiovisual que Roque filmó en las calles porteñas.

En 2023

¿Qué pasará, el año que viene? Fundación Proa anunció una gran muestra colectiva realizada en colaboración con la America´s Society de Nueva York y el Museo Amparo de Puebla, que tendrá como eje el mito de El Dorado.

Al Bellas Artes, mientras tanto, llegará finalmente la muestra que reunirá la obra de León Ferrari con la de su padre, pintor Augusto Ferrari, que el museo había previsto para 2020 y la pandemia obligó a suspender.La obra de Cecilia Vicuña podrá verse en el Malba en 2023. La obra de Cecilia Vicuña podrá verse en el Malba en 2023.

El Malba, por su parte, promete continuar mostrando artistas modernas y contemporáneas, latinoamericanas poco difundidas en Argentina, con las exposiciones probablemente pletóricas de color de la cubana Belkis Ayón y la chilena Cecilia Vicuña. A ellas dos se sumará la de la argentina Marcela Sinclair, y Del cielo a casa, una ambiciosa colectiva que ahondará en la cultura material argentina, más allá y más acá del arte.

Sin una agenda detallada todavía, el Moderno será sede en noviembre de la Conferencia Anual 2023 del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), hecho que puede redundar en un cronograma de interesantes presencias internacionales y fructíferos intercambios.

2022 fue un año sólido, en el que las exposiciones, la gran mayoría de las veces, no decepcionaron. ¿Podrá el 2023 sostener la misma esencia? Las agendas de las principales instituciones hacen pensar que así será.

PC

Museo de Gira: obras de Angostrura en Mar del Plata

Fuente: Diario 7 Lagos ~ Se llevó a cabo la primer gira de arte del Museo de Arte Contemporáneo de Villa La Angostura con presencia en Mar del Plata.

Representantes de la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales de Villa la Angostura (BPW) realizaron una gira del Museo de Arte Contemporáneo y Bellas Artes “Arlette Neyens” en la ciudad de Mar del Plata.

En ocasión de la visita de la Presidente Internacional y comitiva, desde Suiza e Italia, la Federación Nacional, con el apoyo de la Secretaría de Turismo de Mar del Plata, embajada de Italia, Hotel Provincial de Mar del Plata, realizó un recibimiento nutrido en actividades.

En el marco del evento de trascendencia internacional, se llevó a cabo la primer gira de arte del Museo de Arte Contemporáneo y Bellas Artes de Villa la Angostura “Arlette Neyens”, cuyas obras fueron recibidas con especial interés por parte del público marplatense, además de funcionarios y autoridades de BPW internacional.

Museo de Gira: obras de Angostrura en Mar del Plata

Museo de Gira: obras de Angostrura en Mar del Plata

La Guardia Nacional del Mar estuvo a cargo de custodiar las 22 obras de arte de Villa la Angostura, de los artistas: Guido Ferrari, Matias Roig, Arlette Neyens y Matias Vivot entre otros. El Shopping “Los Gallegos” recibió más de un centenar de interesados en la exposición-gira del Museo, concerniente en la pintura de nuestro pueblo.

El evento de cinco días siguió con charlas y presentaciones de eventos y conferencia de prensa de cara al Congreso Internacional 2024 en Mar del Plata, Argentina, en el que Villa la Angostura aseguró su participación, tanto como ser sede de un recibimiento especial de las autoridades internacionales.

Al cierre consistió en la presentación oficial del video de promoción de la actividad, por parte de la Secretaría de Turismo de Mar del Plata, la entrega de diplomas con el nombramiento internacional de los cargos de Villa la Angostura, y un breve concierto.

Se cerró el círculo sobre el “caso Deira”: la familia del artista donó un cuadro a la Universidad de Chile

Fuente: La Nación ~ Fue después de que finalmente se repatriara la serie “Identificaciones” del pintor argentino y en agradecimiento por el resguardo durante la dictadura militar en el país vecino.

Finalmente, después de la repatriación en abril de las siete pinturas de Ernesto Deira que integran la serie Identificacionesque estaban en los depósitos del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile (UCh) desde 1971 y que la esposa y los hijos de Deira reclamaban desde inicios de los años 2000- se cerró el círculo sobre el “caso Deira”. Como se habían comprometido, los familiares donaron ayer a la mañana a la UCh, en agradecimiento por el resguardo de las obras durante la dictadura militar en el país vecino, la pintura El Remolacho, un Deira hecho y derecho de intensos rojos y negros. La obra está fechada en 1964.

La embajadara chilena en la Argentina, Bárbara Figueroa, y "El Remolacho"
La embajadara chilena en la Argentina, Bárbara Figueroa, y «El Remolacho»gentileza embajada de Chile en la Argentina

En diciembre de 2021, luego del reclamo de la familia a las autoridades de la UCh, la intervención de ministros y embajadores, y las noticias en la prensa de ambos países, se suscribió el acuerdo entre la universidad chilena y los herederos del pintor argentino para que las siete obras de la serie Identificaciones retornaran al país. Un año después, concretado el “operativo retorno” y exhibidas las obras en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) desde finales de julio hasta comienzos de septiembre, la familia donó una obra de Deira en un acto que tuvo lugar en la embajada de Chile en la Argentina. En su primera visita al país, el presidente chileno Gabriel Boric pudo ver las siete pinturas recobradas en el MNBA.

El Remolacho permanecerá en la embajada chilena hasta enero de 2023; luego, la pintura será trasladada a Santiago. El director del MAC, el artista Daniel Cruz, agradeció a la familia Deira y se comprometió a exhibir el cuadro en el museo.

El director del Museo de Arte Contemporáneo, Daniel Cruz
El director del Museo de Arte Contemporáneo, Daniel Cruzgentileza embajada de Chile en la Argentina

Además de Cruz, participaron del evento la embajadora de Chile en la Argentina, Bárbara Figueroa, que prometió fortalecer los lazos culturales entre ambos países; Silvina y Martín Deira, hijos del artista; Mariana Marchesi, directora artística del MNBA; Mariano D’Andrea, director de Gestión Administrativa y Jurídica del MNBA, funcionarios de la embajada chilena y representantes de la UCh. También estuvo presente el comisario mayor Marcelo El Haibe, director de Coordinación Internacional de Interpol, además de abogado y magíster en arte.

“El cuadro va al MAC, que había resguardado la serie en su momento, y lo recibió el director, Daniel Cruz, que viajó especialmente para el acto -dijo Silvina Deira a LA NACION-. Estamos supercontentos con la donación, este fue el broche de oro de toda la gestión. El cuadro lo eligieron ellos y es bien representativo de la época de la Nueva Figuración. Cualquiera que conoce de arte lo mira y se da cuenta de que es un Deira. Queríamos que eligieran una obra representativa y así fue. La ardua tarea de todos estos años se plasmó en la entrega de este cuadro”.

Ernesto Deira
Ernesto DeiraArchivo

Los hijos de Deira informaron que la serie Identificaciones -siete óleos en blanco y negro que abordan con dramatismo y clarividencia temáticas políticas de las décadas de 1960 y 1970, con personajes mutilados y alusiones al asesinato del Che Guevara y la guerra de Vietnam- se volverá a mostrar (probablemente en el Museo del Mar, en Mar del Plata).

“Nos alegra que Cruz se haya comprometido a exhibir El Remolacho en la exposición permanente del MAC, y que tengan previsto adquirir otras obras de artistas argentinos y latinoamericanos para enriquecer la colección”, agregó la hija de Deira.

Ni el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, ni el director del MNBA, Andrés Duprat, pudieron asistir al acto. Tampoco la doctora Rosa Devés, flamante rectora de la UCh, de quien se leyó un mensaje.

“El Remolacho” ya forma parte del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile
“El Remolacho” ya forma parte del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chilegentileza embajada de Chile en la Argentina

“La Universidad de Chile resguardó por cinco décadas las obras de Ernesto Deira y las preservó de los peligros que representaba la dictadura, defendiendo así el legado del artista -reza el mensaje de Devés-. Hace ya un año que la serie Identificaciones pudo retornar a la Argentina como una unidad artística y hoy el MAC recibirá la obra El Remolacho en agradecimiento por el trabajo de preservación y como símbolo del mutuo respeto y admiración que compartían Ernesto Deira y nuestra casa de estudios. Seguiremos honrando ese vínculo y destacando a este artista argentino que también se convirtió en una figura de memoria para Chile”. Cabe destacar que la dictadura pinochetista no duró cinco décadas, sino que se extendió de 1973 a 1990.

Para agendar

El lunes se inauguró en el Centro Cultural Matta (Tagle 2772 esq. Avenida del Libertador, con ingreso Plaza República de Chile) Sin lugar bajo el sol, un conmovedor trabajo de Tomás Espina al cuidado de Roberto Amigo. Con esta muestra se inicia una serie de actividades previstas para pensar en las consecuencias que tuvo el golpe militar de 1973 en Chile, del que en el año próximo se conmemora el cincuentenario. La obra de Espina se despliega en un políptico que interviene la arquitectura del centro cultural. El artista nació en Buenos Aires en 1975, de madre chilena y padre argentino, y vivió parte su infancia y adolescencia en el exilio.

Descubrimiento: sale a la luz un secreto escondido hace 160 años en una pintura de Cézanne

Fuente: La Nación ~ Mientras inspeccionaba la obra de arte, la jefa de un antiguo museo estadounidense encontró unas pequeñas grietas y manchas blancas en el lienzo que parecían formar un extraño patrón.

Durante la inspección de rutina de una pintura del artista francés Paul Cézanne conocida como “Naturaleza muerta con pan y huevos”, la jefa del museo de Arte de Cincinnati, Estados Unidos, dio con un secreto guardado en la obra que data de 1865.

Mientras la revisaba, Selena Urry notó algo extraño: pequeñas grietas parecían formarse en zonas muy específicas del lienzo, configurándose así una especie de patrón. Junto a ello, también pudo vislumbrar algunas destellos de blanco que resaltaban entre las quebraduras, lo que le llamó más la atención.

“Lo primero que pensé es que podría haber algo debajo que deberíamos mirar”, contó a CNN. Con intenciones de resolver el misterio, la mujer se puso en contacto con una compañía médica local y solicitó la entrega de una máquina de rayos X portátil para hacer un escaneo y develar de una vez por todas el contenido oculto.

Paul Cézanne
Paul CézanneMuseo de Arte de Cincinnati

Con ayuda de programas de edición de fotos, encontró finalmente la respuesta que estaba buscando. Al poner la pintura en vertical y unir las manchas descubiertas en un principio, le fue posible dar con la imagen de un hombre.

¿Un autorretrato?

Tras consultar a colegas, la jefa del museo llegó a la conclusión de que el hallazgo es una especie de autorretrato. “Está posando incluso como lo haría en un autorretrato. En otras palabras, nos está mirando, pero su cuerpo está girado. Si fuera un retrato de alguien que no sea él mismo, probablemente sería de frente”, profundizó.

Otra hipótesis es que el artista se haya sentido inspirado de repente y necesitara con urgencia un lienzo, por lo que tomó uno sobre el que ya había pintado. Esta teoría se encuentra respaldada por el hecho de que Cézanne parece no haber quitado ninguna mancha de pintura previa antes de empezar.

Quedan muchas preguntas todavía. Los expertos aguardan poder analizar la pintura con escaneos avanzados como imágenes multiespectrales, proceso que permitiría ver texturas invisibles al ojo humano, y la espectroscopia de fluorescencia, con la que se obtendría información sobre químicos empleados.

“Esperamos comunicarnos con colegas en los mundos de la conservación y curaduría para ver si podemos tener acceso a otros equipos”, concluyó la directora. Para Peter Jonathan Bell, curador de pinturas, esculturas y dibujos, recién se está “al comienzo del proceso de descubrir todo lo que podamos sobre el retrato”.

El famoso artista francés, Paul Cézanne.
El famoso artista francés, Paul Cézanne.Museo de Arte de Cincinnati

“En los próximos meses o años, se incluirá la colaboración de expertos de Cézanne en todo el mundo para identificar al modelo y realizar más análisis técnicos y de imágenes que nos permitan comprender cómo se habría visto el retrato y cómo se hizo”, anticipó a continuación.

Por el momento, la pintura volverá a ser exhibida el próximo 20 de diciembre y no será trasladará a otra institución para su análisis. Esto último se debe a que implicaría desafíos logísticos, además de que los visitantes del museo se perderían de ver una de las tres pinturas de la colección que se encuentra en Cincinnati.

Las técnicas utilizadas por el pintor

“Naturaleza muerta con pan y huevos”, detalló el medio norteamericano, fue pintada en un estilo realista, inspirado en los períodos barroco español y flamenco. Esta manera de dibujar marcó el principio de la carrera del artista. Más tarde, desarrolló una estética más colorida antes sumergirse en el movimiento postimpresionista.

A mediados de la década de 1860, Cézanne experimentó con una nueva técnica de pintura tosca, lo que involucraba el uso de una espátula para aplicar el color. Esta técnica tiene un punto de contacto con el retrato oculto que Urry descubrió a principios del mes de mayo.

Llega en febrero a Buenos Aires la muestra oficial de Van Gogh, basada en las cartas entre Vincent y Theo

Fuente: La Nación – Curada por el sobrino bisnieto del artista, está integrada por 800 obras en versión digital; invitará al público a interactuar y a sumergirse en escenas clave de sus cuadros más famosos.

“Adéntrate en el mundo de Vincent para aprender más sobre su arte, emociones, ambiciones y desafíos”. El que invita a través de un video, en español, es nada menos que el bisnieto de Theo, hermano de Vincent Van Gogh. Willem Van Gogh es, además, embajador del Museo Van Gogh en Ámsterdam, y curador de Meet Vincent Van Gogh, exposición oficial de aquel museo (su acervo contiene la mayor colección del artista en el mundo), que llegará a Buenos Aires el 24 de febrero para desplegarse en el Campo de Polo.

“Esta es la única exposición oficial”, señaló la Embajadora de los Países Bajos en la Argentina sobre esta muestra estructurada en base a la correspondencia entre Vincent y Theo, que ya vieron más de un millón de personas en Barcelona, Madrid, Portugal, Santiago de Chile, Seúl, Londres y Pekín.

La presentación de la muestra oficial de Van Gogh en la embajada de Países Bajos
La presentación de la muestra oficial de Van Gogh en la embajada de Países BajosAlejandro Guyot

Las entradas ya están en preventa y cuestan entre dos mil pesos (para menores de 10 años) y $3500 (adultos). Las tarifas para estudiantes, grupos escolares, jubilados y discapacitados es de 2500 pesos. Está previsto que se presente durante tres meses, pero podría extenderse de acuerdo a la respuesta del público.

El anuncio se realizó ayer en la Embajada de los Países Bajos (a dos días de que la selección argentina enfrente a ese país en el estadio de Lusail, por un lugar en las semifinales del Mundial Qatar 2022), donde estuvieron presentes Annemieke Verrijp, embajadora por el Reino de los Países Bajos para Argentina, Paraguay y Uruguay, y Enrique Avogradro, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. También participó, vía teleconferencia, Nicolás Renna, Director Ejecutivo de Proactiv Entertainment, la empresa de producción a nivel global del espectáculo, y Marcelo Dionisio, de la productora local Foggia.

La muestra ofrecerá obras para tocar, reproducciones en 3D y audioguía narrada por actores que interpretan a Vincent y Theo
La muestra ofrecerá obras para tocar, reproducciones en 3D y audioguía narrada por actores que interpretan a Vincent y Theo Bibi Neuray/ Meet Vincent van Gogh Experience

La muestra incluye obras para tocar, proyecciones, piezas digitalizadas y en 3D, con una audioguía para niños y otra para adultos narrada por voces que personifican las de Vincent y Theo —basada en la colección de cartas personales del Museo Van Gogh—. A partir de estas misivas, en las que Vincent escribía sobre su vida más privada y su producción hasta sobre análisis de obras, se recorre su vida.

De la correspondencia entre el mayor artista neerlandés y su hermano Theo se conservan más de 800 cartas. Se pueden leer las enviadas por Vincent, gracias a que Theo las guardó: estaban escritas en holandés y en francés, incluían dibujos y pequeños bocetos que quería mostrarle a quien fue su apoyo espiritual y económico fundamental.

Las cartas entre los hermanos Van Gogh son el eje de la exhibición oficial que llegará a Buenos Aires en febrero
Las cartas entre los hermanos Van Gogh son el eje de la exhibición oficial que llegará a Buenos Aires en febreroBibi Neuray/ Meet Vincent van Gogh Experience

Mientras que Imagine Van Gogh, que pudo verse este año en el Pabellón Frers de la Rural, fue creada a partir de 200 obras del artista proyectadas en el piso, las paredes y en telas monumentales de más de 8 metros de altura, Meet Vincent Van Gogh viene de su propia casa y está estructurada en base a material histórico: la correspondencia entre Vincent y su hermano. Todo está pensado para tocar. Hay impresiones en 3D (hechas con microscopio y rayos X que reflejan en forma fiel los trazos y el empaste de materia de las obras). También incluye ampliaciones y reproducciones vistas como en un microscopio.

La sala Succes contiene 800 obras en versión digital. El público podrá tomarse selfies en una recreación de tamaño natural del dormitorio de Vincent o sentarse a la mesa junto con Los comedores de papas, una escena casi mítica que evidencia el contacto de Vincent con los sectores más humildes de campesinos (también estuvo fuertemente vinculado a los mineros). Como predicador laico, el artista neerlandés tuvo una fe religiosa tan intensa que los trabajadores de la región minera de Borinage lo bautizaron como “El Cristo de la mina de carbón”. Su entrega fue total: se despojó de todas sus pertenencias y durmió en el suelo, junto con los más pobres.

Sobre el final de su vida, Van Gogh pintó contrarreloj, consciente de su frágil salud mental. Ya cuando decidió abandonar París para refugiarse en Arlés y Auvers-Sur-Oise (Francia) tuvo momentos de pérdida de lucidez. En este período creó algunas de sus obras más fascinantes como Dormitorio en Arles (donde el público podrá tomarse una selfie) y sus famosísimos Girasoles, de los que hizo muchas versiones y al menos cinco se encuentran en diferentes museos del mundo. Hace menos de dos meses, dos activistas del grupo Just Stop Oil atacaron la pintura exhibida en la National Gallery de Londres con una sustancia que parecía sopa de tomate.

Los célebres Girasoles y parte de las obras digitalizadas de Van Gogh
Los célebres Girasoles y parte de las obras digitalizadas de Van GoghCarolien Sikkenk

Un video de la muestra se enfoca en la relación entre Van Gogh y Paul Gauguin: con un juego de sombras que recrea qué es lo que pudo haber pasado el día de la pelea fatal, después de que trabajaron juntos poco menos de dos meses en la Casa Amarilla. La relación se desgastó por las peleas y todo terminó en tragedia. Cuando Gauguin decidió irse, Van Gogh se cortó la oreja, la envolvió en papeles de diario y se la llevó a una prostituta. Al regresar a la casa amarilla, se durmió en el charco de su sangre.

En una misiva firmada por Van Gogh y Gauguin (la única que se conoce de ambos y que está fechada en 1888) dirigida a otro artista, Emile Bernard, ambos coinciden en su intención de reavivar el arte moderno. Van Gogh escribe: “Gauguin me interesa mucho como ser humano. Es como un ser virginal con instintos animales. En Gauguin, la sangre y el sexo superan la ambición”.

“He visto a gente llorar en la exhibición”, señala Renna. El artista no pudo ver los frutos de su trabajo; no vendió obra en vida; tuvo un fuerte sentido humanista que se evidencia en sus misivas y en su praxis: convivió con los más humildes. Siempre tuvo consciencia de la enfermedad que padecía. Le escribió a su hermano Theo: “Durante muchos días he estado absolutamente angustiado, como en Arlés, tanto si no peor, y es de presumir que estas crisis volverán a repetirse en el futuro, es abominable”.