Premio Azcuy Edición Donna Magna 2022

Fuente: Arte-Online ~ Entre el 1 de julio y el 31 de agosto de 2022 permanece abierta la convocatoria a la cuarta edición del Premio Azcuy, que invita a artistas visuales argentinos o extranjeros con un mínimo de tres años de residencia en la Argentina a presentar un proyecto inédito para el edificio residencial Donna Magna, un proyecto enteramente diseñado y construido por Azcuy. Este se encuentra en proceso de construcción en el barrio porteño de Caballito.

Premio Azcuy 2022, Edición Donna Magna,premiará a un artista o colectivo de artistas con$2.000.000 (dos millones de pesos argentinos)por el desarrollo de una obra especialmente concebida para el edificio. Este lunes recorrimos la obra con Sol Juárez y artistas, en el barrio porteño de Caballito, para conocer posibles espacios de intervención.

El edificio, como todos los del grupo, se caracteriza por su cuidado con el medio ambiente, con espacios comunes con mucho verde y materiales y diseños innovadores.

El ganador será elegido por unjurado de expertosluego de la evaluación de la totalidad de los proyectos presentados y de una instancia de defensa de losproyectos finalistasa los que se les otorgará un premio de$200.000 (doscientos mil pesos argentinos)y un lapso aproximado de un mes para desarrollar sus propuestas en profundidad. Durante ese período, contarán con asesoría técnica y curatorial de Azcuy y del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en caso de que lo requieran.

¡Próxima visita a obra, lunes 8 de agosto! Reservá tu lugar en info@premioazcuy.com

El Jurado del Premio Azcuy 2022 Edición Donna Magna está integrado por Victoria Noorthoorn (directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires), Francisco Lemus (Curador Asociado, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires), Flavia Da Rin (artista visual y docente, Buenos Aires), Carlota Beltrame (artista visual, docente e investigadora, Tucumán), Alessio Antoniolli, (Director, Gasworks & Triangle Network, Reino Unido), Sol Juárez (gerente de Proyecto Creativo e Innovación de AZCUY) y Gerardo Azcuy (fundador y director general de AZCUY).

CALENDARIO DEL PREMIO

1     de julio de 2022: Apertura de convocatoria

31 de agosto de 2021: Cierre de convocatoria. Los proyectos serán recibidos hasta esta fecha inclusive

5 de septiembre de 2022: Anuncio de proyectos finalistas

28 de octubre de 2022: Nueva entrega de proyectos finalistas ampliados

Primera quincena de noviembre de 2022: Defensa de proyectos finalistas

Primera quincena de noviembre de 2022: Anuncio del proyecto ganador

Para participar, es indispensable leer las Bases y Condiciones de este premio y completar el formulario para registrarse en el PREMIO AZCUY 2022.

Aquí las bases y condiciones

Formas diminutas, un mundo interior: un encuentro con Lido Iacopetti

Fuente: Copyright Clarín by Mercedes Pérez Bergliaffa ~ Con una carrera de más de 70 años, el pintor formado en La Plata reaparece con medio centenar de trabajos que copan el museo porteño.

El pintor Lido Iacopetti plantea una particular forma de conocimiento y cosmovisión para desarrollar sus obras. Llama Pictocosmognosis a esa concepción del proceso artístico visual como creador y ordenador de un cosmos personal. Mucho de esto se expresa a través de numerosas obras en La nueva imaginación, su muestra actualmente en exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, Macba. “Entre los 14 y los 15 años comencé a estudiar dibujo y pintura para ilustrar mis cuentos y poesías”, detalla Iacopetti en diálogo con Ñ. “Por lo tanto, hace más de 70 años que pinto”.

Nacido en San Nicolás de los Arroyos en 1936, desde muy joven se radicó en la ciudad de La Plata, donde trabajó como vendedor callejero y obrero para costearse los estudios de Bellas Artes. Más tarde ejerció como preceptor y como profesor de Historia del Arte en el Colegio Nacional, que depende la universidad, y en el colegio Vergara. Durante los últimos años, Iacopetti vivió para ver una suerte de redescubrimiento de su figura en el sistema del arte, mientras su obra volvía al mercado nacional e internacional.Una vida dedicada al arte. Lido Iacopetti nació en San Nicolás en 1936.

Una vida dedicada al arte. Lido Iacopetti nació en San Nicolás en 1936.

Por supuesto que ya había formado parte de este sistema. Entre 1964 y 1965 expuso en la porteña galería Lirolay, y en los 70 en Carmen Waugh. Sin embargo, en paralelo a estas movidas, el artista se había formulado un objetivo: llevar a cabo exposiciones en espacios infrecuentes, como verdulerías, plazas, la calle: desarrollar un arte popular. Iacopetti sostiene que este gesto –considerado tiempo después de afectada sofisticación– le costó entonces la marginación en ciertos círculos.

El artista explica lo costoso que fue defender su estética. “Mi postura, mi posición y filosofía tuvieron un costo para mi desarrollo social como pintor. Creo que fue porque abrí un camino distinto: no me acoplé a los movimientos de vanguardia extranjeros y me aparté de los salones y premios. Por el contrario, siempre miré hacia adentro, hacia América, hacia mi mundo interior”. Nunca recibió subsidios ni becas, aunque sí el apoyo de amigos, según explica. A partir del 65, cuando conoció a Teldy, su compañera, el apoyo fue inmenso ya que (como ellos mismos lo describen) “nos integramos en un solo espíritu”. “Nunca viví de la pintura sino para la pintura”, detalla Iacopetti. “El dinero entraba del trabajo extra que hacía. No fue mucho, pero fue suficiente para subsistir”.Formas orgánicas, semejantes a células observadas a través de un microscopio, en las pinturas de Iacopetti.

Formas orgánicas, semejantes a células observadas a través de un microscopio, en las pinturas de Iacopetti.

Más de 50 trabajos del artista copan la planta baja del Macba. Pertenecen a diferentes series, producidas desde 1994 hasta la actualidad: son los trabajos que ilustran los almanaques que Iacopetti realizó durante 20 años, especialmente para acompañar almanaques benéficos, con el fin de recaudar fondos para Pro Infantia. “Estas imágenes responden a mi estilo, que llamo Nueva imaginación. Vengo desarrollándolo desde 1965; son pictografías connotativas. Poseen un significado subliminal, no racional”, explica el pintor. Formas orgánicas, coloridas, semejantes a células observadas a través de un microscopio (células andinas, células a veces vinculadas con la América profunda) hacen foco en un mundo nuevo: son el imaginario de un pintor que vuela la realidad a centenares de metros por encima de la Tierra, y a la vez –aunque suena a paradoja– muy por dentro de ella.

“El universo simbólico de Lido es muy original”, explica Daniel Sánchez, curador de la exposición y académico. “Despliega un mundo mágico con formas que, si bien podrían asociarse a ciertos artistas visuales de las vanguardias de comienzos del siglo XX –como Kandinsky, Klee, Miró, Chagall, o aún Gambartes en la Argentina–, realiza en cambio esa asociación desde una imaginación transformadora, desde una imagen que abre las puertas a la imaginación y despierta transformaciones, oportunidades”.

El curador explica que durante toda su vida como docente y como artista, Iacopetti entiende el oficio, la profesión del artista plástico, “el pintor a secas”, como una misión que puede hacer mejores a los seres humanos. “Iacopetti no solamente comunica sino que educa, comparte y promueve una mirada del mundo y un modo de actuar en él y con él”, agrega Sánchez, “siempre comprendiendo el proceso artístico como una dimensión simbólica del estar en el mundo, como diría Heidegger”.Lido Iacopetti en el Macba.

Lido Iacopetti en el Macba.

“Sin presumir –detalla Iacopetti– considero que tengo una filosofía propia y una postura estética que me definen, entendiendo como filosofía simplemente el plantearse los grandes interrogantes de la existencia”.

Pero el artista quisiera agregar algo más: “Me gustaría poder expresar mi amor por la humanidad, por la vida, a pesar de todo y contra todos los que se oponen, destruyen o deterioran sus valores, basados en el amor, la libertad, la dignidad”, expresa. “Ya hace unos años edité mi Testamento estético, un escrito dirigido fundamentalmente a los jóvenes, en el que describo mi cultura creativa como bien opuesta a una cultura destructiva, violenta, negativa. Ante esta última, propongo una cultura del amor, de la vida, de la creación: es la que siempre he intentado expresar a través de mi obra”.

De regreso a las salas del Macba, dentro de una mesa de vidrio, diversos documentos y bocetos ratifican lo que el artista expresa. Como ocurre con “Ofrenda”, especie de anuncio de 1974 escrito en máquina de escribir. Reza: “Durante el mes de noviembre se ofrendará a toda institución popular (escuelas, bibliotecas, centros, etc.) que lo solicite, una Pictografía. En la misma dirección y mes, se obsequiará a toda persona que lo desee una Imigrafía. Esta nueva ofrenda forma parte de mi vocación por concretar un verdadero arte popular, un arte de todos, integrando totalmente mi obra con el Pueblo al cual pertenezco, tratando de expresar una imagen representativa de todos los que anhelan un mundo nuevo”. Son las palabras de un soñador: un artista de las utopías inmensas y las formas movedizas, diminutas.

La nueva imaginación – Lido Iacopetti

Lugar: Macba, Av. San Juan 328
Horario: lun a dom de 12 a 19 (martes cerrado)
Fecha: hasta el 21 de agosto
Entrada: $400 general

Llega «Quién es Quién» al Museo de la Historia del Traje

Fuente: Argentina ~ A partir del 12 de agosto se podrá visitar esta exposición que reúne más de 50 piezas de diseñadores icónicos de los últimos tiempos, en diálogo con representantes de la moda indie de la primera década de este siglo.

El viernes 12 de agosto a las 18 h se inaugura la exhibición Quién es Quién, con curaduría de Victoria Lescano, periodista especializada en moda, en el Museo de la Historia del Traje, ubicado en Chile 832, CABA.


Tapado, shantung de seda natural rosa viejo, de Astesiano (1950).

La muestra, originada a partir de una investigación sobre la colección del Museo en el ámbito de las becas Activar Patrimonio 2020, invita a reflexionar sobre la identidad en constante construcción de la moda argentina, con más de 50 piezas que han formado parte de la historia textil del país en diálogo con piezas más contemporáneas.


Chaqueta de terciopelo negro con aplique de genero con diseño de flores chinas, de Fridl Loos.

Quién es Quién hace hincapié en los perfiles y modismos de las diseñadoras y los diseñadores europeos radicados en Argentina a fines del siglo XIX y principios del XX. Para esto, parte de un diccionario organizado de la A a la Z, en el que propone un recorte alfabético y biográfico de los y las referentes del diseño más icónicos de los últimos tiempos cuyas piezas forman parte de la colección del Museo.


Vestido de tarde, realizado en piqué de algodón blanco con lunares rosa, cierre de cremallera, de Marilú Bragance (1956).

En palabras de su curadora, Victoria Lescano: “La investigación permitirá dar más visibilidad al patrimonio del Museo, tanto de las piezas donadas por expertas en moda, diseñadores y vestuaristas (con etiquetas de Vanina de War o, Madame Frou Frou, Marilú, Henriette) como de los representantes de la moda indie de la primera década del siglo XXI a la actualidad. Todo esto podrá abastecer de datos y fundamentos que incentiven a las nuevas generaciones de investigadores de la moda nacional”.


Vestido, con rafia de papel metalizado y glaseado en verdes, plateado y fucsia sobre base de gasa, de Vanina de War (1971).

Por su parte,Victoria Salías, directora del Museo de la Historia del Traje, comparte: “Este año se cumplen cincuenta años de la creación del Museo. Es un buen momento para reflexionar sobre la institución, sus colecciones, sus benefactores, su historia, y pensar a futuro qué museo queremos, qué piezas deberemos seguir coleccionando y qué relatos falta contar para dar cuenta de las diversas historias del traje y los textiles de nuestro país”.


Equipo del Museo del Traje: María Lizaso, Lili Alscher, Cristina Quiroga Pellet y Gabriela Contardo. Pieza: Conjunto de chaqueta y falda, de Manuel Lamarca (1972).

La exposición podrá visitarse de miércoles a domingos de 13 a 19 h, con entrada libre y gratuita en el Museo de la Historia del Traje, Chile 832, CABA.

Portada: Blusa-camisa de algodón gris con rayas blancas salpicadas de florcitas rojas, de Madame Frou Frou (1973).

De artista a artista: “Marina Frascara… una artista plástica con su sello de identidad nacional” (parte 1)

Fuente: Argentina ~ Protagonista de un privilegio de pocos dentro del mundo de las artes -como ha sido tener a maestros/as como Alicia Scavino, Osvaldo Attila o Antonio Pujía- uno observa su sello en la génesis hacia su propia identidad y son el inicio de esta prolífica carrera artística que nos lleva a tener la posibilidad de poder realizarle una nota.


Marina Frascara en su atelier

Marina Frascara es una artista plástica argentina nacida el 14 de enero de 1959. Su historial artístico es bastante amplio, comienza ya a principios de los 80’s realizando un nutrido recorrido de grandes producciones y reconocimientos que continúan hasta la actualidad. Una artista con una técnica versátil, actualmente en actividad constante, produciendo obras para clientes privados y/o corporativos.

El Palacio de Hacienda ha sido anfitrión de su arte con la muestra sobre “Mujeres, Energía creadora” en el año 2020 y en el 2021 con una técnica muy particular y que es el punto de partida dentro de las artes plásticas.

Marina nos recibió en su atelier en el barrio de Flores, su lugar donde está dedicada a su producción desde hace muchos años. En éste contexto íntimo, la artista nos ofreció una interesante entrevista, mano a mano con nuestro artista plástico Pablo Valentino, la cual se publicará en dos envíos, debido a su interesante aporte al arte argentino.

1.- P.V.:¿Para comenzar contáme un poco como te formaste artísticamente, Cuando sentiste ese primer impulso hacia las artes plásticas y cuales fueron tus maestros o inspiraciones?

MF: “Los comienzos son desde muy niña cuando en el jardín de infantes me mandaron ¡a Dirección! pero a que me pongan sello de felicitada en mi carpeta de dibujos. Seguramente eso me estimuló y dibujo y pinto desde aquel punto partida, siempre. En la etapa de escuela primaria y en forma paralela acudí al Instituto Vocacional de Arte infantil Lavardén, una propuesta de educación por el arte a través de la plástica, la música y las artes escénicas para la formación integral. Me llenaba de tanta felicidad ese encuentro con la libertad creativa a la que nos acompañaban sus docentes que, más tarde, la etapa de la escuela secundaria la acompañé con la Escuela Nacional de Cerámica. Recibida como Bachiller pedagógica comencé la carrera de Ciencias de la Educación hasta que al segundo año de cursar visité el taller en San Telmo de un estudiante del Maestro Osvaldo Attila que me invitó a conocer. Corrían los ’80 y él tenía por Avda. Corrientes y Callao un departamento entero como taller para dar clases. Éramos una concurrida banda de chicas y muchachos asistiendo en distintos turnos y horarios, recibiendo la colaboración de sus ayudantes y escuchando sus enseñanzas, maravilladxs por su manera de expresarse, en ese lenguaje tan particular entre lo intelectual y lo profano, lo lunfardo y lo exquisitamente profundo.

Detalle de la obra para NI UNA MENOS
(Tinta asfáltica de 70cm x 50cm – 2010)

Despertaba una gran admiración, lo que lo fue convirtiendo en un gran Maestro, con muchxs seguidores, yo una de ellxs, ¡y no virtuales! ¡Éramos presenciales!!! Junto a su formación asistí a la Escuela Prilidiano Pueyrredón hasta recibirme de Prof. en Dibujo y Pintura. Y más tarde realicé las equivalencias en IUNA.

Pero Osvaldo Attila ha sido mi gran inspirador y guía. Cuando falleció y justamente por ese motivo, apareció en mi camino el querido Antonio Pujia.
Había sido su Maestro en la Escuela de Arte Manuel Belgrano aunque le llevaba sólo 4 años de edad. Se admiraron, se respetaron y acompañaron mutuamente hasta el final de sus recorridos. Antonio acompañó todas las muestras en homenaje que le rendimos 40 de sus discípulxs por los años 2011/12, una de ellas en el Ministerio de Economía para la Noche de los Museos, en reconocimiento a su extensa labor para la formación del Sector de Preservación del Patrimonio Cultural.

A partir de ese momento se forjó una inigualable amistad con Antonio, plena de respeto mutuo, alegría, agradecimiento y acompañamiento como sólo él podría brindar. Algo para mí jamás pensado.
¡Su taller era un templo! Entrabas y no podías dejar de sentir que estabas en otra dimensión, ¡la del arte!

Attila y Pujia fueron para mí como el yin y el yang. El complemento de lo racional con lo emocional. Attila profundizaba sobre el pensamiento visual y analizaba cuando Antonio ponía la mirada sobre las emociones. Los dos tuvieron en común ser obreros del arte con pasión por el oficio y por transmitirlo.

Creo que lo que los ha convertido en Maestros es la capacidad de inspirar, estimular y ofrecer herramientas de oficio, de pensamiento y de actitud frente al arte.
Tuve la suerte de aprender de muchos y muchas más, que es lo que me dejó el paso por las Escuelas. De todo se aprende, porque entiendo el aprendizaje como grupal, colectivo, aprendemos también enseñando”.


Atelier de Marina Frascara

2.- ¿Cómo fluye tu inspiración frente al bastidor al encarar una nueva obra? Tenes estructuras?

Me encanta la emoción frente al blanco todavía virgen de la tela, hay un cosquilleo como por debajo de la piel que impulsa a la primera pincelada, la que rompe la nada.

La inspiración está siempre predispuesta, esperando la mano que la traduzca en trazo, en materia, en acto. Tengo en el taller todo al alcance, pinceles, telas, ceras, pigmentos, papeles, carbonillas, tizas, brea, barnices, óleos, acuarelas y cositas (de esas que sirven para) y cuando empieza a gestarse la idea, todo acude.

Las estructuras ya no las pienso, están incorporadas.

A veces hay un tema que viene de alguna convocatoria colectiva, otras es el personal.

3.- ¿Tenes una técnica interesante y a su vez muy versátil, podes pasar de la sutileza de una acuarela hasta la rudeza de una obra con tinta asfáltica como en tu serie que realizaste con esa modalidad. Como manejas esos matices?

Cada material te lleva por un camino, me dejo guiar.

Los tonos al agua me llevan por lo sutil porque son menos densos en su materia. Me permiten transparencias, claridad, me llevan a una imagen delicada. Puedo dibujar, puedo trabajar desde la mancha también.

Las breas (o hebreas como jugaba a decirme Antonio) son matéricas, por lo menos hasta que las diluyo. Me permiten transformar todas las veces que quiera lo que voy haciendo, colocar y sacar, trapear, esgrafiar, pincelar o texturar. Es un material muy lúdico. Aclaro que nombro “brea” a la pintura asfáltica sólo por la comodidad de lo abreviado de la palabra. Pero el material con el que trabajo es pintura asfáltica. Y su dilución es con solventes.

La trabajé muchos años y con la intención de lograr lo máximo con lo mínimo. Esto es, desde la monocromía que me ofrece la brea que es de un marrón muy oscuro, que se va aclarando en la medida que la diluyo. Fui explotando sus posibilidades sin la inclusión del color para ver hasta dónde podía llegar. Me resulta un material muy leal.

Lo interesante es poder modificar los estados del desarrollo de la obra en la variedad de técnicas y propuestas plásticas. Los temas son la excusa.


Marina Frascara en su atelier

4.- ¿Tuviste la oportunidad de trascender nuestras fronteras con tus obras. La relación o las devoluciones del público te parecen distintas según los lugares o crees que el arte es un lenguaje universal?

“Creo que es un lenguaje universal con signos propios que pueden interpretarse en cualquier tiempo y lugar. Lo que lo hace local es el tema cuando se trata de algo muy puntual de un momento de la sociedad, de la historia y de la realidad a la que pertenece. Otros temas en cambio también pueden ser universales. La humanidad y sus emociones no son demasiado distintas en su conjunto, hay muchas cosas que nos son comunes.

Lo que nos diferencia es lo que hace a nuestra identidad.

Que puede ser, además de lo representamos, la manera en que tratamos el lenguaje. Y eso está ligado a cada idiosincrasia.
La mirada y la interpretación también están teñidas por el pensamiento, la formación o las emociones, pero mis temas suelen ser bastante universales y siempre dan la posibilidad de identificación.”


Obra “Transformación sin final”
(Acuarela sobre lienzo, 150cm x 180cm – 2022)

5.- ¿Sos un artista de una generación que en su madurez tuvo que adaptarse a ésta invasión de información que llegó con la tecnología actual, redes sociales, canales de TV ,vía web, etc. etc. Lograste adaptarte a éste gran cambio? Te gusta?

“Jajá, sí, algo. Solamente lo que me hace falta. La necesidad nos lleva a adaptarnos. Me pasó que la pandemia por ejemplo me llevó a dar las clases en forma virtual y por necesidad aprendí a usar las plataformas virtuales. De a poco y entre todxs con el conjunto de alumnxs que también aprendían a la par. (¡La tv la sigo viendo por el televisor!) Pero aprovecho las ventajas de la virtualidad compartiendo material que de otra manera me sería más difícil y genero nuevas ideas de talleres distintos como el de Cine y arte por zoom. Algo que nos enriquece enormemente por la variedad de temas que abordamos.

En cuanto al trabajo sobre la obra no modifico la herramienta que me resulta más sensible y sólo dejo que las pantallas me sirvan para la difusión.”

Los esperamos en la próxima entrega para continuar recorriendo de ésta maravillosa carrera artística…
PV.

Tecnópolis será sede de «Latir», un festival de arte y tecnología orientado a jóvenes

Fuente: Télam ~ Habrá diversas actividades interactivas en el marco del Día Mundial de las Juventudes, que incluyen charlas y talleres coordinados por jóvenes artistas y desarrolladores de diversas disciplinas, así como shows, performances y muestras, con entrada libre y gratuita.

Una nueva edición del festival «Latir!», orientado a jóvenes que crean y producen contenidos y a consumidores de ellos, transcurrirá este viernes y sábado desde las 11 en Tecnópolis, donde habrá diversas actividades interactivas de arte y tecnología, deportes e intercambio en el marco del Día Mundial de las Juventudes.

Durante ambos días, Tecnópolis será sede de charlas y talleres coordinados por jóvenes artistas y desarrolladores de diversas disciplinas, así como shows, performances y muestras.

Telam SE

El sábado a las 18 el ciclo concluirá con un show en el microestadio con la participación de la Coneja China, Neneka, Muerejoven, Quentin y Odd Mami.

El programa de eventos prevé un laboratorio de «artes electrónicas», con talleres y shows interactivos.

Telam SE

La entrada es libre y gratuita y el ingreso, por Av. Juan Bautista de la Salle 4500, Villa Martelli, en el partido bonaerense de Vicente López.

Los 60 años del Museo Larreta, cuna del arte español en Buenos Aires

Fuente: Copyright Clarín by Verónica Abdala ~ Para celebrarlo se realizarán distintas actividades y muestras durante el 2022. Este mes se exhibe la colección permanente y una muestra sonora a la que se suman los vestidos de Eva Perón y otra serie del artista argentino-gallego, Luis Seoane.

“La idea fue acercar al público material de archivo que no está disponible, y contar un poco sobre el dueño de casa”, explicaba Delfina Helguera, la directora del museo. “La familia Larreta realizó una donación muy completa en el 2008, que incluye los manuscritos de la obra literaria más famosa de Enrique Larreta, La Gloria de Don Ramiro, cartas, documentos, álbumes, fotografías y ejemplares firmados y autografiados por escritores de su época. Este es el material que estamos exhibiendo y poniendo en contexto.”

Así, con la muestra, Curiosos, integrada por parte importante de su acervo artístico y documental del Museo Enrique Larreta -que incluye ilustraciones originales, libros antiguos, primeras ediciones, manuscritos, objetos, fotografías y volúmenes dedicados- es como encara la institución la celebración de su 60 aniversario: una mirada que recupera el pasado pero que a su vez involucra el presente y el futuro.

Y a esa se suman otras. Está, por ejemplo, la puesta sonora,Vos, yo y el tiempo que habitamos juntos, de la artista Gabriela Blanco, en el jardín del museo (Juramento 2291). Se trata de una experiencia que combina la observación con la escucha: escaneando con su celular códigos QR que los direcciona a audios, los visitantes concretan un recorrido por cinco postas ubicadas al aire libre: “Para mí la virtualidad sirvió como materialidad, a la que se accede a través del celular, para transformar lo cotidiano en algo extraordinario”, dice ella a Clarín.​El museo fue inaugurado en 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español. / Foto: Germán García Adrasti

El museo fue inaugurado en 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español. / Foto: Germán García Adrasti

Se trata de la segunda parte de una investigación sobre el amor que lleva adelante la artista: “Lo que se verá es parte de una trilogía de tres obras en las que reconstruyo la historia de amor de mis padres, que fallecieron los dos: cuando murió mi mamá mi papá empezó a perder la memoria y me pidió que iniciara un registro. En base a esas grabaciones, armé esta puesta”, explica.

“Mi recuerdo -dice- es una construcción subjetiva y en ese caso también está asociado a la virtualidad. Para mí la virtualidad sirvió como materialidad, a la que se accede a través del celular, para transformar lo cotidiano en algo extraordinario.”

Y habrá más actividades y muestras conmemorativas, en el marco del aniversario: «La idea es que cada vez más personas puedan acercarse y descubrir este hermoso museo”, puntualizó Martina Magaldi, directora general de Patrimonio, Museos y Casco Histórico de la Ciudad.

En julio, por ejemplo, inauguraron, la Muestra Materiales Seoane. Entre Galicia y la Argentina, una serie que pondrá en evidencia la trayectoria e influencia del artista argentino-gallego, Luis Seoane respecto a la escena española y porteña. Y también se exhibe la colección de Trajes españoles regionales. A 60 años del fallecimiento de Eva Perón, a cargo de la investigadora del Museo, la Dra. Patricia Nobilia.Interiores. Este año, en el Larreta, habrá actividades y muestras conmemorativas, en el marco del 60° aniversario.

Interiores. Este año, en el Larreta, habrá actividades y muestras conmemorativas, en el marco del 60° aniversario.

La colección permanente

El museo fue inaugurado el 12 de octubre de 1962, cuando tras la muerte del escritor argentino Enrique Larreta (1873-1961), la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires decidió comprar la propiedad para destinarla a un Museo de Arte Español.

​Escritor, diplomático y coleccionista, Larreta (1873-1961) se dedicó en sus últimos años a la pintura, e incursionó en el cine y el teatro. A su vez, fue un precursor de la corriente de pensamiento que abogaba por un regreso a las raíces españolas.

​Además, el autor inspiró a muchos artistas, aunque tal vez fue Alejandro Sirio quien mejor interpretó su mundo y estética. Prueba de ello son las ilustraciones que hizo para La Gloria de Don Ramiro, de la editorial Viau y Zona, de 1929, y que ahora también se exhiben.
Trajes, política y cultura, en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Este mes inaugura una muestra dedicada a los trajes de Eva Perón / Foto: Clarín

Trajes, política y cultura, en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Este mes inaugura una muestra dedicada a los trajes de Eva Perón / Foto: Clarín

En paralelo a la creación de su colección de arte español, Larreta fue formando una biblioteca: de allí se exponen ahora algunas piezas históricas, como las ejecutorias de hidalguía, documentos que certificaban la autenticidad de un hidalgo, algunas sobre pergamino e iluminadas con figuras y escudos. Así como volúmenes antiguos, la mayoría relacionados con la historia de España, y que sirvieron al escritor como sustrato para sus investigaciones y creaciones.

Formada mayormente durante los años vividos en Francia mientras Larreta se desempeñaba con el cargo de Ministro Plenipotenciario (1910-1916), su colección comprende una gran variedad de objetos: mobiliario, tapices, armas, cerámica, pinturas y esculturas del Renacimiento y Barroco español.

Este conjunto se fue enriqueciendo con el tiempo, hasta que en 2017, a través de un programa de mejoras propuesto por la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico,  se emprendió una puesta en valor integral del edificio con el fin de devolverle su esplendor original a la casa. 

​“Por todo esto es que nos pareció interesante volver la mirada hacia nuestro fundador -señalaba en este sentido Ricardo Valerga, curador de la exposición Curiosos-.Toda su vida, Enrique Larreta cargó con el estigma del millonario devenido escritor, sin embargo la calidad de su novela La gloria de Don Ramiro se fue imponiendo con el tiempo”, refiere.

Ahora, su patrimonio es visible para el público, en su doble faceta de autor y coleccionista.
Los senderos del jardín andaluz en el Museo Larreta. / Foto: Germán García Adrasti

Los senderos del jardín andaluz en el Museo Larreta. / Foto: Germán García Adrasti

Las muestras que se pueden ver

Curiosos: compuesta por una importante selección del patrimonio artístico y documental que incluye ilustraciones originales, libros antiguos, primeras ediciones, manuscritos, objetos, fotografías y volúmenes dedicados. Puede visitarse los lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 h y sábado, domingos y feriados de 10 a 20 h. Entrada general $50 pesos. Jubilados y universitarios con acreditación y menores de 12 años entrada libre y gratuita. Miércoles gratis. 

 Muestra Materiales Seoane. Entre Galicia y la Argentina. La serie pondrá en evidencia la trayectoria e influencia del artista argentino-gallego, Luis Seoane respecto a la escena española y porteña.

La colección de Trajes españoles regionales. A 60 años del fallecimiento de Eva Perón. A cargo de la investigadora del Museo, la Dra. Patricia Nobilia.

Diálogos entre un cojín de montura y el arte abstracto

Fuente: Copyright Clarín by Matilde Sánchez ~ ¿Artesanos junto a artistas? En el Fondo Nacional de las Artes, una muestra saca a la luz -¡por fin!- un patrimonio de valiosas artesanías, en contraste con obras visuales.

Asociada a la etnicidad, la artesanía experimenta un regreso con altavoces, vindicada por nuevas lecturas y curadurías -y machacada en sus cien modos de uso por las políticas identitarias-. La maestría y elocuencia del artesando tuvieron este año su primera fila en documenta, de Kassel, y en la Bienal de Venecia, mientras en nuestra región, el añejo debate acerca de las jerarquías y equivalencias entre arte y artesanado encontró en el teórico y gestor paraguayo Ticio Escobar, creador del Museo del Barro, en Asunción, a uno de sus valedores más activos y lúcidos. Negar el valor de la artesanía hoy es un gesto recalcitrante. Entretanto, numerosos artistas exploran los cruces entre ambas en sus obras contemporáneas. El auge del arte textil es una cara de esas síntesis.

Sin embargo, aún si dejamos aparte las nociones de jerarquía y valor, también vetustas, un mundo de diferencias sigue distinguiendo una artesanía de una obra de arte, empezando por cómo se consuma el tiempo en cada una de ellas. Quizá la eficacia de Conexión-Colección, en el Fondo Nacional de las Artes, resida en que, queriendo homologarlas, sus diferencias se destacan y nos incitan a rebarajar y dar de nuevo. 

Conexión-Colección es la primera muestra propia en el Fondo Nacional de las Artes, que tras el letargo de los museos desde 2020, ofreció muestras procedentes de otros acervos. Aquí el FNA ha activado un diálogo propio – entre creadores premiados y adquisiciones-, para hacer hablar a su patrimonio. Y el relato resultó coral, en varios tiempos. Lo que primero salta a la vista es la yuxtaposición, en pares o tercetos, de piezas de arte moderno y contemporáneo y artesanías, reunidas por el Fondo desde los años 60. En el acopio de artesanías, la institución no ha tenido competencia, una medida de inmenso valor dado que se trata de piezas de maestros artesanos rara vez vistas en salas de museos, más allá de la pequeña colección del Malba y dos vitrinas en el Museo Nacional de Bellas Artes, ambas con obras del siglo XIX y etiqueta de antigüedades. No es difícil reunir 10 obras contemporáneas entre piezas de Yuyo Noé, León Ferrari y Kenneth Kemble, pero empardarlas con artesanías equivale a más que un gesto a la moda; nos despierta un listado de preguntas. Obra de la salteña María Martorell, Interdimensión, de 1971. Y la butaca de Diana Cabeza. 
Foto: Diana Hoffmann

Obra de la salteña María Martorell, Interdimensión, de 1971. Y la butaca de Diana Cabeza. Foto: Diana Hoffmann

Al ingreso nos recibe una obra de Pablo Siquier, un entramado blanco y negro que parece haber presentido las vasijas de María Fernanda Cauterucci, contemporáneas y hechas con técnicas de rescate que recuperan la cultura de La Aguada. Adentro nos espera Atmosphere Cromoplastique Nº 10, de 1960, de Luis Tomasello (inmaculadamente blanca, vista de frente, pero con ritmos de color si se la mira de costado, es una de las más antiguas de la muestra, una adquisición de los años 60); cuelga junto a un Cojinillo de «chilla», pieza del apero de montar, del artesano Daniel Ricardo y Premio Adquisición de 2012. Trasladado al plano y neutralizado en su sentido utilitario, el cojín recobra su tercera dimensión: casi podemos tocar la oveja con los ojos y oler el aroma antiguo de la lana. Es este uno de los diálogos más fértiles de la muestra; en este caso el impacto reside en la antítesis entre los cubitos tomasellianos -dispuestos en una grilla geométrica- y el espesor mórbido del tejido.

En diagonal a ellos, el acrílico Ecuastre Ecco La Rosa, de Kenneth Kemble, 1985, junto a la sobrecama de Paula de Guevara, tejido con la técnica del amarre. Otros juegos han sido más políticos, como el contraste entre una pintura anticlerical de León Ferrari y los crucifijos de Asunción Gallo, hechos en madera de palo santo. La clave del impacto ha sido confrontar la temporalidad de la obra visual y la atemporalidad hecha materia en la artesanía. Desde las vanguardias históricas de los años 20 hasta, digamos, el surgimiento del pop, la cuestión de la originalidad se convirtió en una de las principales búsquedas del arte. En contraste, la excelencia de la artesanía siempre está vinculada al saber hacer de la tradición y, por lo tanto, a perseguir que no se pierda la transmisión de una técnica. En un presente marcado por la innovación y la tecnología, una artesanía -«nativista», anacrónica, nos recuerda Georges Didi-Huberman- siempre nos dice en tono agonístico que el pasado sigue aquí, que es preciso “volver a las manos”.Pablo Siquier,  acrílico sobre tela de 2007, 130 x 170. Lo flanquean Fauces por tres, piezas de  María Fernanda Cauterucci, de 2006, en cerámica negra esgrafiada con motivos de comunidad La Aguada, de Catamarca, Premio Adquisición de 2016
Foto: Diana Hoffmann

Pablo Siquier, acrílico sobre tela de 2007, 130 x 170. Lo flanquean Fauces por tres, piezas de María Fernanda Cauterucci, de 2006, en cerámica negra esgrafiada con motivos de comunidad La Aguada, de Catamarca, Premio Adquisición de 2016 Foto: Diana Hoffmann

Una de las figuras que se recorta con brillo es la salteña María Martorell, artista abstracta que conjugó la pintura con la gráfica, y con tapices y alfombras en las que la geometría se asocia a la evocación del terruño. Nacida en 1909 y fallecida a sus 101 años, tuvo centralidad desde los años 60; hoy su obra parece llamada a revalorizarse. Se suman en el recorrido obras de artesanos urbanos premiados más recientemente, como una bella butaca de Diana Cabezas -de línea mid-Century argentinizada por el cuero con pelo de un ejemplar Holando-, y la maravillosa silla matera del cordobés Matías Canci, una escultura utilitaria de algarrobo y tiento, Adquisición de 2014, tal vez la más interesante entre las artesanías exhibidas. Ya la inercia de la modernidad nos hace su presa; irremediablemente apreciamos el rasgo autoral. Estas dos obras nos impulsan a otros dominios. Entramos de lleno en la sensibilidad del diseño y la creación de mobiliario, es decir, a una tercera dimensión, la de la vida cotidiana.

“La idea fue poner en un mismo plano las dos colecciones –revela Lorena Bravo, al frente de la nueva Área de Gestión de Colecciones. “Empezamos a buscar tramas y colores con criterios más estéticos, que las aproximaran”. El FNA tiene más de 1300 obras de arte, de las cuales el 80 porciento son piezas gráficas, de grabado y serigrafía. Participan de ella Paula A. de Guevara, Ary Brizzi, María Fernanda Cauterucci, Matías Conci, Bernardo Condori, León Ferrari, Asunción Gallo, Noemí Gerstein, Kenneth Kemble, Eduardo MacEntyre, María Martorell, Luis Felipe Noé, M. Palacios, Daniel Ricardo, Pablo Siquier y Luis Tomasello.

La gran sorpresa, por olvidada, es que el Fondo cuenta con unas 1100 piezas, reunidas desde la gestión de Augusto Raul Cortazar, un histórico director de Folklore y Artesanías, en la década del 60. Según cuenta la responsable de conservar este acervo, Lucila Pessoa, “en su origen, las piezas fueron adquiridas para armar una colección didáctica, representativa de las distintas regiones del país. Se conformó con el criterio de excelencia de maestros y maestras artesanos; junto al objeto adquirido se hacía un registro de la identidad de cada autor y las técnicas empleadas; su ubicación y área de influencia. Un equipo de etnógrafos y antropólogos, en general alumnos de Cortazar, asesoraban en las adquisiciones. Así, la colección se conformó a partir de concursos y del premio Trayectoria, desde 2006”.
Goliath, de Noemí Gerstein, 1962. Un tótem de  hierro de casi dos metros de alto. Atrás, canastos y cesto del misionero Modesto Aquino, de 1975, en tacuapí y güembé, y del tucumano Jesús Mercedes Costilla, de 1973.

Goliath, de Noemí Gerstein, 1962. Un tótem de hierro de casi dos metros de alto. Atrás, canastos y cesto del misionero Modesto Aquino, de 1975, en tacuapí y güembé, y del tucumano Jesús Mercedes Costilla, de 1973.

Las formas fauvistas de Picasso se inspiraron en las tallas africanas. Federico Peralta Ramos supo reunir una colección extraordinaria de arte plumario latinoamericano, que a su muerte salió a remate… y voló en una tarde. Inspiraciones y obsesión. Y aunque una artesanía es lo opuesto a un ready made (requiere largas horas de labor que solo pueden abreviar una técnica consabida y ejecutada con idéntica pericia por largos años), Marcel Duchamp prefería que lo llamaran artesano, antes que artista.Tres cristos en horqueta, de Asunción Gallo, 2008. Palo santo y chaguar. Salta. 
Foto: Diana Hoffmann

Tres cristos en horqueta, de Asunción Gallo, 2008. Palo santo y chaguar. Salta. Foto: Diana Hoffmann

Ficha

Conexión-Colección se puede visitar hasta el 21 de agosto en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831) de Jueves a domingos de 14 a 19. Entrada libre y gratuita

Las obras de arte firmadas por hombres cuestan diez veces más que las hechas por mujeres

Fuente: Télam ~ El informe comparó el cuadro más caro jamás vendido -Salvator Mundi, de Leonardo da Vinci- que alcanzó los 450 millones de dólares, con el récord mundial de una artista femenina, Georgia O’Keeffe, que es de sólo 44,4 millones de dólares.

Las obras de arte realizadas por hombres cuestan diez veces más que las que llevan la firma de mujeres, según un pormenorizado análisis que realizó la autora británica Helen Gorrill y que publicó en su libro de sarcástico título «Women Can’t Paint» (Las mujeres no saben pintar), donde analizó los precios de 5.000 cuadros vendidos en todo el mundo.

«Por cada libra que gana un artista masculino por su obra, una mujer obtiene apenas 10 peniques. Es la diferencia de valor entre hombres y mujeres más impactante que he encontrado en cualquier sector», declaró la historiadora de arte, artista y curadora feminista, en una entrevista publicada en el diario británico The Guardian.

El libro cuyo nombre completo es «Las mujeres no saben pintar: El género, el techo de cristal y los valores en el arte contemporáneo» es un estudio pionero sobre género y valor, en donde Gorrill demuestra que hay pocas diferencias estéticas en la pintura de hombres y mujeres, pero que el arte de los hombres se valora hasta un 80% más que el de las mujeres.

De hecho -según se desprende en estas páginas-, el poder de la masculinidad es tal que cuando los hombres firman sus obras, éstas suben de valor, pero cuando las mujeres las firman, bajan.

Cómo opera el mercado para que esto suceda

Para la autora inglesa, los museos también son cómplices de este círculo vicioso, ya que coleccionan obras de arte femeninas simbólicas que afectan al valor de mercado de sus artistas.

En palabras de Gorrill, esto es un engaño del mercado: «Da la impresión de que los artistas masculinos son mucho mejores que los femeninos».

En este sentido, el cuadro más caro jamás vendido -Salvator Mundi, de Leonardo da Vinci- alcanzó los 450 millones de dólares, mientras que el récord mundial de una artista femenina, Georgia O’Keeffe, es de sólo 44,4 millones de dólares, la décima parte.

Además, si se trata de artistas vivos, Jeff Koons ostenta el récord de mayor recaudación, con la cifra de 91 millones de dólares, mientras que el récord femenino de la artista inglesa Jenny Saville es de sólo 12,5 millones de dólares.

El motivo

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, a las mujeres no se les permitió practicar el arte de la misma manera que los hombres, lo que genera lógicamente que haya muchos más «antiguos maestros» que «maestras».

Uno de los libros más vendidos y estudiados con respecto a la historia del arte, de E. H. Gombrich, asignado a los estudiantes de arte de todo el mundo, menciona a lo largo de casi 700 páginas sólo a una mujer artista. «¿Dónde está Artemisia Gentileschi? ¿O Frida Kahlo? ¿O O’Keeffe?», se interroga la autora.

La desproporción a favor de lo masculino se refleja también en las colecciones de los museos, pese a que en los últimos años las mujeres representan el 70% del cupo en las facultades de arte.

¿Cuánto valen las obras de Picasso?

Fuente: Perfil ~ Una revista de Management, Dinero, recopiló los precios alcanzados en subastas por las obras más representativas de Pablo Picasso. Las Señoritas de Avignon, por ejemplo, alcanzó un costo 106.5 millones de dólares. Otra pintura de Picasso que vale millones de dólares es Femme Assise Bleu, cuadro que fue subastado el 15 de mayo de 2017 por Christie’s en Nueva York. El cuadro es un retrato de su amante, Dora Maar, fotógrafa y pintora y alcanzó un costo de 45 millones de dólares.

El sueño es un cuadro donde Picasso plasmó a su esposa, Marie-Thérèse, cuando dormía. Esta obra que pertenece a su colección surrealista fue vendida en 1997 por 48 millones de dólares. Una de las obras más importantes de Picasso es la que está inspirada por el maestro francés Eugène Delacroix. La pintura titulada como Mujeres de Argel alcanzó un costo de 181 millones de dólares.

Por su parte, Acróbata y joven arlequín fue pintado en 1905 y fue vendido en 1988 por 70 millones de dólares. En la actualidad esta obra pertenece al dominio público en Estados Unidos. Finalmente, otra de las pinturas más valiosas de Picasso es Muchacho con Pipa: ese cuadro fue vendido por un particular a 104 millones de dólares.

El autor de obras sobre Maradona y Quinquela presenta un mural pintado sobre un silo

 Fuente: Télam ~ En esta nueva obra donde conjuga un diseño pleno de humor con el entorno agrícola-ganadero, retoma su personaje de Juanita, la vaca, que plasma sobre los altos silos de la ciudad, un trabajo de unos 40 metros de altura por 30 de ancho inaugurado el viernes pasado.

Pionero del arte urbano en el país con esos murales que fueron poblando Buenos Aires desde los 90, autodidacta y apasionado de un arte que con aerosoles impregna paredes, diseña murales trash o vuelca en sus más recientes «exabruptos», Alfredo Segatori vuelve a tener en la vaca y los silos un deja vú creativo con su nuevo trabajo, «La vaca que se fue volando», que pintó recientemente en la localidad cordobesa de San Francisco.

Conocido por «El regreso de Quinquela», ese extenso mural de 2000 metros en homenaje al pintor emblemático que sigue extendiéndose desde 2014 –todo un récord regional- y acompaña con retratos de los vecinos, el «Pelado», tal como firma sus obras Alfredo Segatori (Buenos Aires, 1970), lleva su impronta al interior del país, más allá de las paredes que retratan a «San Diego del barrio de La Boca», el mural de 20 metros de alto por 40 metros de ancho que comenzó a pintar en homenaje a Maradona apenas se conoció la noticia de su muerte.

Nueve días de labor demandaron a Segatori dotar a la ciudad de San Francisco (Córdoba), colindante con la provincia de Santa Fe, de una nueva obra donde conjuga un diseño pleno de humor con el entorno agrícola-ganadero, al retomar su personaje de Juanita, la vaca, que plasma sobre los altos silos de la ciudad, un trabajo de unos 40 metros de altura por 30 de ancho inaugurado el viernes pasado.

«Fui convocado por la secretaría de Cultura de San Francisco, en Córdoba, un pueblo de campo muy lindo, dentro de un programa que están realizando que se llama `Las paredes hablan`. Busqué la pared más grande porque soy megalómano, y aparecieron estos silos», emblemáticos, porque a su alrededor «se construyó la ciudad»´, relata Segatori en diálogo con Télam.

«Surgió esta idea de la vaca que se fue volando espontáneamente. Cuando mandé la idea de boceto y el presupuesto, gustó», cuenta. Después vinieron los elementos que le pidieron agregar, dice, «algo como el mate de ‘Panda pandemial’ -la obra que realizó el año pasado sobre una medianera de un edificio porteño-, un sombrero a una las vacas, anteojos y un chicle globo a otra de ellas, y la estrella, que es la que se va volando», cuenta.

«Calentando motores que el miércoles llega la nave de 40 metros para llegar a las alturas!!!!», publicó en su cuenta Instagram previo al comienzo de esta obra Segatori, que utiliza como otros artistas las redes sociales. Lo hizo como si lo estuviera diciendo en voz alta y con un estilo inconfundible, auténtico. Sin embargo, esta no es la primera vez que pinta vacas, que tienen esa cuota de humor, a diferencia de sus otros «animales» como pumas, osos, y pájaros, entre otros seres.

Telam SE

«Hicimos (por algún motivo habla en plural aunque sea todo pintado por sus manos) `El día que las vacas vuelen` (2018), un documental sobre arte urbano para el programa ‘Making China’ -indica-. Aproveché también que había una movidita de persianas ahí en Once de una amiga para hacer algo rápido», comenta.

«Ahora podemos decir que ya llegó ‘el día en que las vacas vuelen’, acá en San Francisco -dice risueño-. Bueno, el título mutó un poco y también el estilo, sobre todo el tamaño», acota presuroso.

«Y después -rememora- tengo también ‘La vaca Juanita radiactiva que se escapó de la Rural’, que es una vaca en patineta con sombrero, con elementos de reciclaje, así trash (ilustra) que también expuse en Recoleta y en un par de lugares». Y acota: «En este mural Juanita está, es la que tiene el sombrero -explica- porque seguimos un poco la historia».

¿Cómo se inició? «La historia empezó cuando estaba pintando «El desarmadero» (un mural trash, realizado literalmente con basura, con material reciclado). En la Cooperativa Los Ceibos apareció una vaca de estas que usan en publicidad, medio destrozada, estaba la estructura, la agarré de los restos y aproveché la base medio resinada y la restauramos; no tenía orejas, no tenía nada, y la puse en una patineta sobre ruedas», cuenta sobre esta escultura, su primera Juanita, surgida del reciclaje.

El artista trabaja con aerosol a mano alzada, con material reciclado presentes en sus caracterizaciones: «El viejo del Desarmadero» (2017), «Chatarra Zen» (2018), «Tecno Rasta» y «Chino Milenario». Aplicó sus exabruptos de color a silos, a una limusina abandonada que pintó para Charly García -la «Limurock»- y a la icónica «Los dedos», la escultura que montó en Punta del Este el artista chileno Mario Irarrazábal, en una suerte de actiong painting, incluso aplicada sobre su cuerpo.

Entre sus obras están «Ciudad onírica» sobre los silos areneros, también en La Boca, «Fauna portuaria» (2022) en el Puerto de Buenos Aires, y un mural temprano que recuerda a Antonio Berni es «El vómito publicitario» (1996). También estuvo en México, donde retrató con un estilo particular al revolucionario Emiliano Zapata en el interior de la estación de metro «Bellas Artes» en el DF (2018), entre otros.

Sobre su nueva creación dedicada a la vaca Juanita, Segatori adelanta que la presentará en una muestra próxima a ser realizada en una galería, a la vez que detalla: «primero la hice en gama de marrones, más al tipo de ´Desarmadero´ y después la muté a exabrupto de color, así que ahora está en esa versión Juanita», comenta sobre el estilo que adopta desde la pandemia: catártico, performático, sin boceto, a pleno color.

Algo llamativo para el artista urbano que tiene poco más de cinco décadas de vida es que sus ideas son aceptadas, dándole ese grado de libertad creativa que se acota ante otro tipo de propuestas laborales como «Panda pandemial» y el de la jirafa «Mirando Miranda», dos murales encargados por una constructora, emplazados en medianeras de edificios en Buenos Aires.

Segatori desarrolla su obra en tres líneas bien definidas: los murales figurativos entre retratos, animales y abstracciones más habituales, sus murales escultóricos, realizados con basura reciclada en íntima relación con la problemática ambiental y el exabrupto de color.

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«La línea de exabrupto de color tiene más que ver con esta época, esta necesidad, llegando como digo a la mitad de la vida de hacer algo totalmente libre, porque con lo figurativo se complica ya que hay que consensuar imágenes con la gente», explica. Y retoma: «La mayoría de mis trabajos no eran libres. Igual uno trata de llevar la cosa para congeniar siempre», dice.

«Digamos que estoy en un momento de mi carrera en que me doy el lujo de proponer y que acepten estas ideas como el panda (o la vaca que se va volando). Son ideas que voy proponiendo más libremente». En cambio en el caso de la jirafa, es el resultado de un consenso, después de que le rechazaron su primer boceto de la elefanta Pelusa, «una elefanta en una tabla de surf, algo también bastante delirante», sostiene.

Telam SE

Autodidacta en su práctica y con una estética versátil, Segatori «mama» el arte en la cotidianeidad de su hogar, junto a su madre, la pintora María Sola, y participa en esos encuentros artísticos con otros maestros argentinos. Y en ese ámbito creativo y reflexión que definen la vida y el arte, se «suscita» -en el decir de Felipe «Yuyo» Noé- una pasión que lo lleva a narrar sobre grandes lienzos de las vía pública, insuflando color al gris habitual que empecinado decora la ciudad.

En los 90, el artista comenzó a incursionar con el aerosol, luego de conocer a artistas urbanos brasileños en la Bienal de San Pablo en 1994 que visitaron Buenos Aires luego y descubrieron que en la zona del ferrocarril no había «grafitis» ni «murales» aún, una época en la que era difícil acceder a la información sobre la práctica. Una entrevista fortuita, que buscaba reflejar el movimiento hip-hop de Buenos Aires, marcó el inicio como pionero del artista, que se lanzó a hacer una pintura en vivo, a pesar de sus frustrados intentos previos, que contabilizan a la fecha un centenar de obras en el país, con historias.

Profesor de educación física como formación formal, iba para personal training y después trabajó como visitador médico entre otras actividades, y «si bien tenía un buen nivel de vida, hasta que me largué a la pintura pasaron varios años», dice sobre su actual medio de vida.

¿Por qué la elección del arte urbano? «Es mi gran pasión, arrancó en mi juventud como búsqueda de a ver por donde iba, me gustó y me empecé a apasionar. Recibí buena onda y en algún punto, para algo sirve esto que estamos haciendo (del arte urbano)», señala.

Como referentes artísticos tiene a los muralistas mexicanos, a Ricardo Carpani, Carlos Regazzoni -del cual es marcada la influencia de los galpones ferroviarios-, la performance e intervenciones de Marta Minujín y también se reconoce en rasgos de Berni.

Entre sus intereses y preocupaciones, con el objetivo de llevar el arte al espacio público y gestionar proyectos, armó la Fundación Cultural Andén 2222, que preside y que viene realizando «Las Lunáticas», exposiciones de artistas consagrados y emergentes, sin costo y por fuera del circuito museístico y de galerías de arte. Este año finalizó recientemente en el Paseo de las Artes (bajo la autopista, próximo al mural de Maradona y la Usina del Arte) una muestra de unos 750 artistas.

Este año vuelve a participar en la feria Bada (del 25 al 28 de agosto) con «Arte Inmersivo», donde en 2021 había presentado la instalación «Mundo cuadrado mundo compactado» en la puerta de la La Rural, hecha con bloques de residuos sólidos provistos por la cooperativa El Ceibo, con la que trabaja desde su su Fundación: «20 toneladas de basura en un gran bloque de 6m x 6m x 6m, listas para ser recicladas», una obra que busca «despertar los sentidos y la conciencia a través de la materialización volumétrica literal y brutal de la basura que generamos».

Como deseo, entre otros, está el de transformar al Obelisco con un exabrupto de color y al puente de La Boca. «Me encantaría algún día poder pintar el Obelisco de colores, sería algo interesante. Y claro, luego restaurarlo a su color original», concluye .