De artista a artista: “Marina Frascara… una artista plástica con su sello de identidad nacional” (parte 1)

Fuente: Argentina ~ Protagonista de un privilegio de pocos dentro del mundo de las artes -como ha sido tener a maestros/as como Alicia Scavino, Osvaldo Attila o Antonio Pujía- uno observa su sello en la génesis hacia su propia identidad y son el inicio de esta prolífica carrera artística que nos lleva a tener la posibilidad de poder realizarle una nota.


Marina Frascara en su atelier

Marina Frascara es una artista plástica argentina nacida el 14 de enero de 1959. Su historial artístico es bastante amplio, comienza ya a principios de los 80’s realizando un nutrido recorrido de grandes producciones y reconocimientos que continúan hasta la actualidad. Una artista con una técnica versátil, actualmente en actividad constante, produciendo obras para clientes privados y/o corporativos.

El Palacio de Hacienda ha sido anfitrión de su arte con la muestra sobre “Mujeres, Energía creadora” en el año 2020 y en el 2021 con una técnica muy particular y que es el punto de partida dentro de las artes plásticas.

Marina nos recibió en su atelier en el barrio de Flores, su lugar donde está dedicada a su producción desde hace muchos años. En éste contexto íntimo, la artista nos ofreció una interesante entrevista, mano a mano con nuestro artista plástico Pablo Valentino, la cual se publicará en dos envíos, debido a su interesante aporte al arte argentino.

1.- P.V.:¿Para comenzar contáme un poco como te formaste artísticamente, Cuando sentiste ese primer impulso hacia las artes plásticas y cuales fueron tus maestros o inspiraciones?

MF: “Los comienzos son desde muy niña cuando en el jardín de infantes me mandaron ¡a Dirección! pero a que me pongan sello de felicitada en mi carpeta de dibujos. Seguramente eso me estimuló y dibujo y pinto desde aquel punto partida, siempre. En la etapa de escuela primaria y en forma paralela acudí al Instituto Vocacional de Arte infantil Lavardén, una propuesta de educación por el arte a través de la plástica, la música y las artes escénicas para la formación integral. Me llenaba de tanta felicidad ese encuentro con la libertad creativa a la que nos acompañaban sus docentes que, más tarde, la etapa de la escuela secundaria la acompañé con la Escuela Nacional de Cerámica. Recibida como Bachiller pedagógica comencé la carrera de Ciencias de la Educación hasta que al segundo año de cursar visité el taller en San Telmo de un estudiante del Maestro Osvaldo Attila que me invitó a conocer. Corrían los ’80 y él tenía por Avda. Corrientes y Callao un departamento entero como taller para dar clases. Éramos una concurrida banda de chicas y muchachos asistiendo en distintos turnos y horarios, recibiendo la colaboración de sus ayudantes y escuchando sus enseñanzas, maravilladxs por su manera de expresarse, en ese lenguaje tan particular entre lo intelectual y lo profano, lo lunfardo y lo exquisitamente profundo.

Detalle de la obra para NI UNA MENOS
(Tinta asfáltica de 70cm x 50cm – 2010)

Despertaba una gran admiración, lo que lo fue convirtiendo en un gran Maestro, con muchxs seguidores, yo una de ellxs, ¡y no virtuales! ¡Éramos presenciales!!! Junto a su formación asistí a la Escuela Prilidiano Pueyrredón hasta recibirme de Prof. en Dibujo y Pintura. Y más tarde realicé las equivalencias en IUNA.

Pero Osvaldo Attila ha sido mi gran inspirador y guía. Cuando falleció y justamente por ese motivo, apareció en mi camino el querido Antonio Pujia.
Había sido su Maestro en la Escuela de Arte Manuel Belgrano aunque le llevaba sólo 4 años de edad. Se admiraron, se respetaron y acompañaron mutuamente hasta el final de sus recorridos. Antonio acompañó todas las muestras en homenaje que le rendimos 40 de sus discípulxs por los años 2011/12, una de ellas en el Ministerio de Economía para la Noche de los Museos, en reconocimiento a su extensa labor para la formación del Sector de Preservación del Patrimonio Cultural.

A partir de ese momento se forjó una inigualable amistad con Antonio, plena de respeto mutuo, alegría, agradecimiento y acompañamiento como sólo él podría brindar. Algo para mí jamás pensado.
¡Su taller era un templo! Entrabas y no podías dejar de sentir que estabas en otra dimensión, ¡la del arte!

Attila y Pujia fueron para mí como el yin y el yang. El complemento de lo racional con lo emocional. Attila profundizaba sobre el pensamiento visual y analizaba cuando Antonio ponía la mirada sobre las emociones. Los dos tuvieron en común ser obreros del arte con pasión por el oficio y por transmitirlo.

Creo que lo que los ha convertido en Maestros es la capacidad de inspirar, estimular y ofrecer herramientas de oficio, de pensamiento y de actitud frente al arte.
Tuve la suerte de aprender de muchos y muchas más, que es lo que me dejó el paso por las Escuelas. De todo se aprende, porque entiendo el aprendizaje como grupal, colectivo, aprendemos también enseñando”.


Atelier de Marina Frascara

2.- ¿Cómo fluye tu inspiración frente al bastidor al encarar una nueva obra? Tenes estructuras?

Me encanta la emoción frente al blanco todavía virgen de la tela, hay un cosquilleo como por debajo de la piel que impulsa a la primera pincelada, la que rompe la nada.

La inspiración está siempre predispuesta, esperando la mano que la traduzca en trazo, en materia, en acto. Tengo en el taller todo al alcance, pinceles, telas, ceras, pigmentos, papeles, carbonillas, tizas, brea, barnices, óleos, acuarelas y cositas (de esas que sirven para) y cuando empieza a gestarse la idea, todo acude.

Las estructuras ya no las pienso, están incorporadas.

A veces hay un tema que viene de alguna convocatoria colectiva, otras es el personal.

3.- ¿Tenes una técnica interesante y a su vez muy versátil, podes pasar de la sutileza de una acuarela hasta la rudeza de una obra con tinta asfáltica como en tu serie que realizaste con esa modalidad. Como manejas esos matices?

Cada material te lleva por un camino, me dejo guiar.

Los tonos al agua me llevan por lo sutil porque son menos densos en su materia. Me permiten transparencias, claridad, me llevan a una imagen delicada. Puedo dibujar, puedo trabajar desde la mancha también.

Las breas (o hebreas como jugaba a decirme Antonio) son matéricas, por lo menos hasta que las diluyo. Me permiten transformar todas las veces que quiera lo que voy haciendo, colocar y sacar, trapear, esgrafiar, pincelar o texturar. Es un material muy lúdico. Aclaro que nombro “brea” a la pintura asfáltica sólo por la comodidad de lo abreviado de la palabra. Pero el material con el que trabajo es pintura asfáltica. Y su dilución es con solventes.

La trabajé muchos años y con la intención de lograr lo máximo con lo mínimo. Esto es, desde la monocromía que me ofrece la brea que es de un marrón muy oscuro, que se va aclarando en la medida que la diluyo. Fui explotando sus posibilidades sin la inclusión del color para ver hasta dónde podía llegar. Me resulta un material muy leal.

Lo interesante es poder modificar los estados del desarrollo de la obra en la variedad de técnicas y propuestas plásticas. Los temas son la excusa.


Marina Frascara en su atelier

4.- ¿Tuviste la oportunidad de trascender nuestras fronteras con tus obras. La relación o las devoluciones del público te parecen distintas según los lugares o crees que el arte es un lenguaje universal?

“Creo que es un lenguaje universal con signos propios que pueden interpretarse en cualquier tiempo y lugar. Lo que lo hace local es el tema cuando se trata de algo muy puntual de un momento de la sociedad, de la historia y de la realidad a la que pertenece. Otros temas en cambio también pueden ser universales. La humanidad y sus emociones no son demasiado distintas en su conjunto, hay muchas cosas que nos son comunes.

Lo que nos diferencia es lo que hace a nuestra identidad.

Que puede ser, además de lo representamos, la manera en que tratamos el lenguaje. Y eso está ligado a cada idiosincrasia.
La mirada y la interpretación también están teñidas por el pensamiento, la formación o las emociones, pero mis temas suelen ser bastante universales y siempre dan la posibilidad de identificación.”


Obra “Transformación sin final”
(Acuarela sobre lienzo, 150cm x 180cm – 2022)

5.- ¿Sos un artista de una generación que en su madurez tuvo que adaptarse a ésta invasión de información que llegó con la tecnología actual, redes sociales, canales de TV ,vía web, etc. etc. Lograste adaptarte a éste gran cambio? Te gusta?

“Jajá, sí, algo. Solamente lo que me hace falta. La necesidad nos lleva a adaptarnos. Me pasó que la pandemia por ejemplo me llevó a dar las clases en forma virtual y por necesidad aprendí a usar las plataformas virtuales. De a poco y entre todxs con el conjunto de alumnxs que también aprendían a la par. (¡La tv la sigo viendo por el televisor!) Pero aprovecho las ventajas de la virtualidad compartiendo material que de otra manera me sería más difícil y genero nuevas ideas de talleres distintos como el de Cine y arte por zoom. Algo que nos enriquece enormemente por la variedad de temas que abordamos.

En cuanto al trabajo sobre la obra no modifico la herramienta que me resulta más sensible y sólo dejo que las pantallas me sirvan para la difusión.”

Los esperamos en la próxima entrega para continuar recorriendo de ésta maravillosa carrera artística…
PV.

Romina Ressia Cultiva sus flores en Del Infinito

Fuente: Arte – Online ~ Romina Ressia presenta, hasta el 13 de agosto, su primera exposición individual de pinturas Cultivar flores en galería Del Infinito con texto de Ángel Navarro. El título de la muestra se desprende del conocido “Libro del arte” escrito por el italiano Cennino Cennini a fines del siglo XIV.

Una reproducción de las Meninas de Velázquez que solía ver en la casa de una tía, fue la chispa que la inició en su amor al arte; sin embargo no fue lo que estudió. Por mandato familiar se convirtió en contadora y trabajó como tal. La fotografía fue el camino que la llevó a reencontrarse con su pasión e, Instagram la manera en que la mostró. Decidida, recuperó el tiempo perdido; estudió, “hizo miles de cursos”, encontró su imagen propia y se convirtió en artista. La contactaron de galerías del exterior y comenzó a exponer.

Como señala Angel Navarro en el texto que acompaña la muestra, “a lo largo de la Historia las obras de arte han sido motivo de admiración, testimonio e inspiración de los hombres y especialmente de los artistas. Ciertos períodos, como el Renacimiento, han basado parte importante de su producción en la recuperación de principios, ideas, técnicas y formas, temas y motivos de ejemplos insignes, a los que consideraron portadores de virtudes inmanentes en la esencia misma de la obra de arte. Los artistas no solo observaron esa producción, sino que se sirvieron de ella muchas veces como punto de partida para la elaboración de nuevos especímenes e interpretaciones de esas formas, transformadas ahora en obras nuevas y originales.”

Romina Ressia, es el caso. Artista de experiencia en el mundo de la fotografía, trabaja recreando climas e imágenes del pasado en el lenguaje hiper realista propio del proceso fotográfico. Rompe las escenas creadas al introducir elementos ajenos al tiempo que evocan, anacrónicos detalles destinados a quebrar la realidad generando molestia, curiosidad e incomodidad en el observador.

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Un tiempo antes de la pandemia volvió al amor de su infancia: la pintura. Con una impronta propia, “trabaja a partir de obras notables de artistas del pasado a las que somete a un análisis cuidadoso destinado a extraer lo elemental y más significativo de ellas para poner en relieve sus formas, su composición y sus colores. Rescata características y elige pasajes que luego exalta en la concepción de sus nuevas composiciones. Aparecen así personajes de célebres retratos, o fragmentos de grupos bien conocidos, de los que destaca una acción que puede comprometer a dos o más integrantes.”

En espacio de la galería Del Infinito, podemos reconocer obras emblemáticas de la Historia del Arte, con marcos elaborados, propios de la época: el Autorretrato de Durero, los Retratos de Agnolo y Maddalena Doni que Rafael pintó entre 1504 y 1507 ya maja desnuda de Goya; todos pintados con un expresionismo muy cercano al “Art brut”, con óleo sólido. El bordado es una técnica que la apasiona y que experimentó durante el encierro en tiempos de pandemia: un gran tapiz de Henry VIII, elaborado a partir de diversos retratos del rey inglés, en una alusión clara a El vestido del rey de Hans Christian Andersen, y dos de sus mujeres a las que mandó decapitar para poder volver a casarse: Ana Bolena y Catalina Howard.

El audaz montaje diseñado por Julián Mizrahi, director de la galería-, una serie de pinturas con la figura de Juana de Austria, retratada por Sofoniba Anguissola, cuelgan del cielorraso sugiriendo una sala dentro de otra sala, enmarcada por una alfombra de época y una silla giratoria que permite al visitante recorrer, con la mirada y cómodamente sentado, esta secuencia de ocho obras de una de las pocas artistas mujeres de la época y que muchas de sus obras fueron atribuidas a hombres por un tema de género. La historia detras de la historia.

Como bien señala Muñoz, “la artista se ‘entromete’ en la memora colectiva y, en su intromisión, opera decididamente en nuestros recuerdos y en la percepción que posemos tanto de las obras de arte como de sus autores”. ¡Bienvenida Romina Ressia al arte contemporáneo!

Regreso con gloria para Gabriel Chaile: el artista tucumano presentará su obra en ArtHaus

Fuente: La Nación ~ Tras una gira europea que incluyó un exitoso debut en la Bienal de Venecia, donde Eduardo Costantini le compró cinco esculturas, instalará su Mamá luchona en la sede porteña de la flamante institución cultural.

Gabriel Chaileregresa con gloria: tras una gira europea que incluyó un exitoso debut en la Bienal de Venecia, como artista invitado por la curadora Cecilia Alemani, el artista tucumano iniciará la semana próxima la instalación de su monumental escultura Mamá luchona (2021) en la puerta de ArtHaus Central.

Gabriel Chaile con las ollas populares intervenidas que vendió en Art Basel 2019
Gabriel Chaile con las ollas populares intervenidas que vendió en Art Basel 2019https://www.arte-online.net/

Está previsto que la obra se presente al público a fin de mes en la sede de esta flamante institución cultural porteña, destinada a impulsar actividades relacionadas con la música, el teatro, el cine y las artes visuales, cuya inauguración se postergó hasta el año próximo por “retrasos en la provisión de equipamientos”.

Cuando abra sus puertas se podrá ver también un horno de barro de Chaile titulado El motor I (2019), que se usará para elaborar platos del moderno restaurante bar que funcionará en la terraza. Allí se exhibirá, además, una obra realizada por el grupoMondongocon más de tres mil piezas de plastilina.

La obra de Chaile se instalará en la entrada de ArtHaus Central, en el microcentro porteño
La obra de Chaile se instalará en la entrada de ArtHaus Central, en el microcentro porteñoRicardo Pristupluk – La Nacion

Hasta entonces, quienes pasen por la vereda de Bartolomé Mitre 434 podrán ver a Mamá luchona, una obra de cuatro metros de alto dedicada a las madres solteras de Tucumán que participó de la trienal del New Museum en Nueva York, y fue mencionada en notas publicadas por The Art Newspaper y The New York Times. “Me siento como un músico, viajando de lugar en lugar”, dijo Chaile a LA NACION, después de haber participado de una bienal en los Alpes italianos y de haber inaugurado su primera exposición individual en Lisboa, donde dirige con amigos una galería propia.

El motor I (2019), el horno de barro creado por Gabriel Chaile que se usará para elaborar platos del moderno restaurante bar de Arthaus Central
El motor I (2019), el horno de barro creado por Gabriel Chaile que se usará para elaborar platos del moderno restaurante bar de Arthaus CentralGentileza Andrés Buhar

Otras cinco esculturas similares, adquiridas por Eduardo Costantini por una suma de seis dígitos, continúan en exhibición en Venecia hasta fines de noviembre. Viajarán luego a Buenos Aires, donde el fundador del Malba las cederá en préstamo al museo para su exhibición y las emplazará luego en un lugar público.

Gabriel Chaile y Eduardo Costantini con una de las obras adquiridas por el empresario en Venecia
Gabriel Chaile y Eduardo Costantini con una de las obras adquiridas por el empresario en VeneciaGentileza Eduardo Costantini

Mamá luchona y El motor I fueron adquiridas en noviembre por Andrés Buhar, otro empresario y coleccionista argentino, fundador de ArtHaus. Este nuevo centro de producción cultural impulsará iniciativas de producción, experimentación y exposición, incentivos y concursos para artistas contemporáneos de diferentes disciplinas.

Andrés Buhar con Enrique Avogadro y Trsitán Bauer en el lanzamiento del proyecto ArtHaus, el año pasado
Andrés Buhar con Enrique Avogadro y Trsitán Bauer en el lanzamiento del proyecto ArtHaus, el año pasado Ricardo Pristupluk – La Nacion

El edificio del microcentro incluirá salas de exposición -que se inaugurarán con el proyecto de sitio específico Última arquitectura, de la artista Florencia Levy-, laboratorios de creación, y un auditorio destinado a conciertos, cine, artes escénicas y performance, cuya acústica promete ser “una de las mejores de América Latina”.

Chaile celebró en Venecia con la curadora Cecilia Alemani (der.), Eduardo Costantini y su esposa Elina
Chaile celebró en Venecia con la curadora Cecilia Alemani (der.), Eduardo Costantini y su esposa Elina

En mayo último, como parte del premio anual integra el Programa de Incentivo al Arte Contemporáneo creado durante la pandemia, la fundación ArtHaus otorgó 1.200.000 pesos en premios no adquisición a las artes electrónicas. El dinero se destinará producir tres obras que se exhibirán en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), como parte de los convenios impulsados por la flamante institución.

Las obras de Chaile exhibidas en Venecia
Las obras de Chaile exhibidas en VeneciaGentileza galería Barro

Este año, como parte del programa “Anticipos ArtHaus”, se realizarán actividades que incluyen la intervención en el espacio público del pintor Mariano Molina, que también se presentará este mes; otra del grafitero TEC; el espectáculo Visible, a cargo de Ariadna Pastorini y 24 performers; la performance RPM, de Leonardo Kreimer y su compañía Mashup, y el lanzamiento del concurso para una residencia de Artes Performáticas junto con la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

»Luva» Luvatti y su clave para vivir del arte (cuánto vale y cuánto cuesta un “buen” mural)

Fuente: InfoNegocios ~ Una de las artistas más reconocidas de Córdoba se profundiza en la precarización del rubro, el plus de las redes sociales y las trabas a la hora de dedicarse full-time a esta profesión. »Es un trabajo difícil porque mucha gente no lo ve como tal, sino como »amor al arte», explica.

Pasaron cuatro años de una cirugía millonaria que le salvó la vida y »Luva» está más fuerte que nunca. Daniela Luvatti, recuperada de un tumor pontocerebeloso, hoy es una de las artistas plásticas urbanas más reconocidas de la provincia de Córdoba y, en una charla con InfoNegocios, explicó cuáles son las claves, los plus y las trabas a la hora de vivir del arte. 

IN: ¿Cómo decidiste lanzarte en el mundo del arte? Imagino trabas y opiniones ajenas de toda índole…

LL: »Vengo de una familia de artistas: tengo abuelo pintor y arquitecto, mi papá técnico constructor y cerca de la música, mi hermana que es fotógrafa, mi mamá que escribe… Estoy en un núcleo familiar muy artístico y eso hizo que desde chica me sea accesible el rubro del arte y que pueda hacerlo extracurricularmente en la escuela. Desde niña hice talleres de manera autodidacta, pero fue mientras estudiaba psicología que me surgió el interés por el arte plástico. Hice algunas materias de la carrera de Artes Visuales de la escuela provincial pero la mayor parte del acercamiento que tuve fue como autodidacta».

»Mucha gente por supuesto que me dijo que era muy difícil dedicarse a esto; mis padres siempre me apoyaron, pero conocidos y amigos que estudiaban carreras con un rédito económico distinto al mío me decían: »Che, fijate si estás segura» o cuando les decía que me dedicaba a pintar me respondían: »Bueno, ¿pero a qué más te dedicás?». A mí nunca me preocupó el rédito, no me lo imaginaba como un recurso para ganarme la vida sino el de explorar y crear. El foco estaba puesto en la inquietud interna. En el principio no lo vi como un negocio, y siento que no lo es, pero con los años y la experiencia pude dedicarme y lanzarme, con miedos e inseguridades, a dedicarme full-time a esto».

IN: ¿Sentís que sos referente de un rubro muy específico y últimamente más demandado en el ámbito privado? 

LL: »No sé si soy un referente, pero sé que mi trabajo es reconocido en la ciudad y estoy agradecida por el apoyo que se me brinda. Creo que el arte mural está en un momento de auge, que hay muchísimo más interés por las disciplinas artísticas en general. Creo que la pandemia hizo que entendiéramos el valor que tiene la profesión del artista y que nuestro trabajo se empiece a visualizar un poco más».

IN: ¿Cómo viviste el episodio viral en torno a tu cirugía? ¿Qué cambios notaste a nivel profesional?

LL: »Yo ya trabajaba y vivía del arte cuando sucedió lo del tumor. Mi cirugía fue millonaria y yo no podía pagarla por obvias razones. Hice una publicación pidiendo un poco de ayuda a mis amigos, se hizo viral y muchísima gente colaboró. Lo cuento y no puedo creer que me pasó a mí porque gente que no me conoció aportó lo suyo. La red se tejió a través de artistas que se pusieron la 10, que tocaron en eventos a beneficio, que pusieron entradas a la venta que iban directamente para la cirugía, etc.».

»Mi historia no tenía nada de diferente con otras historias, pero sí tenía como agregado que era una artista con contactos con otros artistas. Fue muy impresionante. Gracias al apoyo de toda esa gente pude pagar esa cirugía en Buenos Aires, tuve dos años muy intensos de rehabilitación y ahora no puedo trabajar tanto en altura porque soy hipoacúsica. Pero actualmente trabajo con Hernán, que es mi asistente, y es una persona muy responsable, prolijo, fantástico. Me encanta laburar con él. También me estoy dando un poco más de libertades como elegir un trabajo que no quiero hacer porque no estoy cómoda o las condiciones de seguridad no están cómodas porque ya no soy la misma».

IN: ¿Las redes sociales son una herramienta fundamental para impulsar el sector cultural?

LL: »Las redes sociales son una herramienta maravillosa para mostrar lo que hacemos. Todo el mundo puede subir gratis el laburo que hace y la gente puede encontrarlo mucho más fácil. Los portfolios digitales brindan un mayor alcance y es una virtud, pero también demandan mucho trabajo. Quizás la gente ve la foto en Instagram y no sabe que esa foto, trabajo o animación tiene muchísimas horas de esfuerzo y que tener un portfolio o activas las redes sociales demora mucho tiempo, ya que es sólo un medio de comunicación y no pasa por ahí el rédito económico netamente».

IN: ¿En qué situación económica se encuentra el trabajo del artista en la actualidad?

LL: »El trabajo del artista urbano está bastante precarizado. No hay un gremio ni una asociación. Ahora hay un grupo de independientes que se está juntando por provincias, conversando un poco sobre esta falta de regularización. Y la comunidad artística del arte urbano se agrupó de alguna manera para armar un tarifario al cual nos tratamos de adaptar, que se puede ver en la cuenta de Instagram tarifariomuralarg. Está bastante interesante porque se va renovando con el correr del tiempo y el ajuste de la moneda. Es un trabajo difícil porque mucha gente no lo ve como trabajo, sino como »amor al arte». Organizarse y hablar con otros artistas es muy importante para saber cómo se cobran los trabajos, cuál es la demanda y hacerse valer».

»Nosotros no vendemos un producto, vendemos una obra de arte de muchísima preparación. Hay un montón de quién soy, del camino que hice como ser humano y es muy loco darle un valor económico a eso. Más allá de que es un trabajo, creo que lo más difícil para el artista que recién arranca es cómo cobrarlo porque estoy poniendo un montón de mí en esto».

IN: ¿En qué sectores de Carlos Paz se ven hoy tus principales obras?

LL: »Muchos clientes del sector privado piden mis trabajos para decorar sus locales como Cande Pastelería, Todo Pan, Roxana Frigerio, LIV, porque les gusta mi trabajo, lo que hago. Me da mucho placer diseñar o pensar el arte en el urbanismo, el interiorismo y la arquitectura».

Alibe, la grafitera de Bariloche que llevó su arte a México

Fuente: Rio Negro ~ Alina González Franco consolida su estilo en la gran urbe latinoamericana. Hace una década tuvo sus orígenes con el aerosol y hoy su sello distintivo es el rostro de mujeres.

Cuando Alina se para frente a una pared, con el aerosol en la mano, se transforma en Alibe y empieza a desplegar su arte con trazos finos, contornos, colores intensos, brillos y sus característicos rostros de mujeres de labios carnosos.

Alibe es Alina Belén González Franco, que con sus 32 años y una década en el arte del grafiti, migró de Bariloche a México donde -en tierra de grandes artistas como Frida Kahlo y los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros- está “cumpliendo sueños”, lanza con un suspiro al otro lado del teléfono desde Ciudad de México, una de las urbes más grandes del mundo.

El sello de Alibe en las calles de Bariloche está por todos lados, en la costanera, en paredones privados, en espacios públicos, en restaurantes y bares. Sus orígenes se remontan una década atrás cuando de manera definitiva agarró los aerosoles para no soltarlos más.

Alina comenzó a crear grafitis hace una década e inundó las paredes de Bariloche de arte. Gentileza

Pero ya detectaba cualidades mucho antes. “Desde chica me gustaba dibujar, en la escuela las únicas materias que no me llevaba era Plástica y Educación Física, sabía que tenía algo con el arte y me salía bien, pero lo discontinué al terminar la escuela”, recordó Alina que por unos años se dedicó al snowboard.

Alina se chocó con el movimiento grafitero al incursionar por Buenos Aires en busca de qué hacer con su vida, tras un regreso acelerado de Andorra por una lesión. “Me inspiró bastante, conocí mucha gente, grafiteros y dije es muy zarpado. Un amigo me invitó a un evento internacional de grafitis y lo vi muy de cerca”, recordó de aquel 2012 que la marcó en este cambio de vida.

De inmediato Alina se familiarizó con la terminología grafitera: salía a “taggear” (pintar el nombre o firma en muros), realizó sus “primeras bombas” (llenar cales y espacios públicos con sus trazos), se sumó a “crew” (grupos de grafiteros que salen a pintar). De regreso a Bariloche continuó y fusionó su estilo con la cultura del rap y hasta tiene su propia crew llamada TagSkuad.

“Poco a poco me fui animando a salir a la calle a pintar, a casas abandonadas, la costanera y así fue como nunca dejé”, señaló y recordó a los amigos grafiteros de sus inicios en Bariloche como Wan (un exponente de la cultura callejera con plasma la figura del mono como marca distintiva) y Zenos.

Uno de los grafitis de Alibe en Bariloche, en pleno centro y con el empuje femenino. Foto: Chino Leiva

Para Alina “el aerosol es una herramienta difícil de conquistar”. Las técnicas, la presión, la distancia son todos datos a tener en cuenta a la hora de lanzar la pintura y hasta hoy sigue el aprendizaje.

En un comienzo firmaba con un seudónimo y luego readaptó sus nombres con la marca que la distingue hoy. “Al principio hacía letras hasta empezar a encontrar mi estilo. Tuve un tiempo que hacía todo tipo de personajes, muchos me conocen por el dibujo de mi perra bulldog, tenía facilidad para hacer lo que quiera y empecé a dibujar morras como dicen acá, mujeres, y me sentí cómoda, representada”, contó con el entusiasmo de resaltar la figura femenina en un ambiente donde predominan los varones, “aunque cada vez hay más mujeres”, aclara.

Todo lo que hice lo aprendí en Bariloche, en la calle, de agarrar la pared, y de ahí al mundo”.

Alibe
Una mujer con aerosol en mano y la firma de la crew TagSkuad, que integra Alibe en Bariloche. Foto: Chino Leiva

Casualmente el género femenino la llevó a México en abril de este año. El contacto de unas grafiteras de ese país, que logró el año pasado en el evento Meeting of Styles de Perú, motivó su invitación al evento internacional Juntas hacemos más que se realizó en Ciudad de México y que reunió a unas 90 mujeres grafiteras del mundo.

“Mi plan era quedarme tres semanas, saqué pasaje de vuelta, recorrí un poco, pinté también en la costa del caribe y me pasaron ‘muchas cosas chingonas’, lo pensé, me animé y me quedé”, relató desde la residencia de artistas donde vive actualmente, a más de 7.000 kilómetros de distancia, y donde plasmó también su arte, al igual que en el Museo del Juguete y un centro cultural.

Alina González Franco o Alibe, se radicó en México para explotar su arte callejero. Gentileza

Los contactos generados en esta corta estancia en México y la ayuda de Meme, otra grafitera argentina radicada hace 7 años en ese país, la llevaron a ser hoy la expresión artística de la campaña de la nueva línea de Nike del basquetbolista Michel Jordan, para la cadena deportiva Alive. “Estoy cumpliendo un sueño”, enfatizó. Su creación, que dejaron a libre criterio, tiene a una chica sosteniendo las zapatillas de la marca.

El grafiti, que no detiene a Alina ni un solo día, la llevo a pintar un camión, un patrullero viejo para una instalación de arte, encabezar una muestra con su amiga Meme y ya generó lazos con marcas para seguir sumando experiencia… “Y así voy con el arte y todo lo que se va dando”.


La joven barilochense el año pasado fue seleccionada para un homenaje a Leonel Messi. Sus creaciones se pueden ver en Instagram @alibe.ok

Hacer posible un arte para todos

Fuente: Copyright Clarín by Débora Campos ~ En el Museo Larreta, una muestra sintetiza las muchas búsquedas de Luis Seoane, siempre guiadas por la idea de democratizar la cultura.

“Estoy habituado a hacer múltiples de mi obra. El artista, limitado antes por el óleo, ahora con todos los medios a su disposición, aspira a ver multiplicada su obra, para llegar a un mayor número de gente”. De manera clara, el artista galaico-argentino Luis Seoane (1910-1979) explicaba así el eje de su monumental obra: ese que pensaba la cultura para todos.Afiches comerciales diseñados por Luis Seoane, en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Afiches comerciales diseñados por Luis Seoane, en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Un muestrario exquisito de su trabajo se puede ver desde la semana pasada en el Museo de arte español Enrique Larreta. La exposición se titula Materiales Seoane. Entre Galicia y Argentina, un enunciado que encierra, como si fuera un código para iniciados, las líneas determinantes del legado de este modernista superlativo.

Primero, por los materiales: porque Luis Seoane no solo hizo lo que se espera de un artista: a las pinturas, ilustraciones, grabados e incluso murales, sumó una verdadera exploración de alquimista por muchas otras materias.

Fue ensayista, narrador, poeta y periodista; legó una prolífica actividad como editor de revistas y creador de editoriales (Botella al mar y Nova, por caso); tejió redes de amistad entre intelectuales que aún resuenan; y hasta se embarcó en la producción de porcelanas (aunque esa aventura merece otra nota)Proto-audiolibros, portadas de discos de escritores diseñadas por Luis Seoane. Foto German Garcia Adrasti.

Proto-audiolibros, portadas de discos de escritores diseñadas por Luis Seoane. Foto German Garcia Adrasti.

Dos patrias, un artista

La segunda clave es su binacionalidad: nacido en Buenos Aires en una familia de emigrantes, vivió con naturalidad esa doble pertenencia, negándose a elegir o a priorizar.

Por eso, en Galicia, Seoane es uno de los artistas plásticos gallegos más importantes del siglo XX; mientras que en la Argentina, es uno de los artistas plásticos argentinos más notables del siglo XX. Y no hay aquí contradicciones.Luís Seoane, retratado en Buenos Aires en diciembre de 1978.

Luís Seoane, retratado en Buenos Aires en diciembre de 1978.

Por eso, la muestra en el Larreta se compuso a dos orillas: entre instituciones porteñas y gallegas (el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y el Consello de Cultura Galega), con expertos de allá y de acá (Silvia Dolinko de Buenos Aires y Pablo García Martínez de Galicia), y con obras que cruzaron el Atlántico o apenas algunos barrios.

La investigadora del Conicet y de la Unsam Silvia Dolinko es una de las curadoras y dirige, además, la creación de un circuito para recorrer a pie los murales porteños de Seoane, con la guía de materiales disponibles en la web.

«Ya sea en los techos o paredes de galerías comerciales, en el Teatro San Martín o en los accesos de edificios, los murales de Seoane ponen en discusión la lógica de la colección o de la institución y proponen una variable para la ‘democratización‘ del acceso al arte», explica Dolinko.Silvia Dolinko es una de las curadoras de la muestra en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Silvia Dolinko es una de las curadoras de la muestra en el Museo Larreta. Foto German Garcia Adrasti.

Una idea rectora con la que ahora se puede decodificar también las piezas que se exhiben en el Museo Larreta hasta noviembre.

Leandro Sivori nos invita a su taller: «Con mi obra trato de transmitir lo que me está pasando»

Fuente: Para Ti ~ De la mano del artista Manuel Paz nos metimos en el universo de Leandro Sivori, donde el arte convive con restos de aviones convirtiendo a su taller en una especie de museo aeronaútico.

El artista plástico argentino Leandro Sivori durante muchos años trabajó en realización publicitaria y escenografía. Desde hace más de 10 años se dedica exclusivamente a la producción de su obra artística.

Llegamos a su taller en el barrio de Almagro, hay ambulancia dando vueltas todo el tiempo dada la cercanía del hospital italiano. Se respira un aire muy urbano, es un típico barrio porteño. Un portón negro separa el interior de la calle, sin siquiera imaginar el mundo mágico que vamos a encontrar.
Entramos y al final de un largo pasillo aparece, calado en la puerta de entrada, un corazón rojo traslúcido que deja apenas ver el interior. El primero de muchos corazones que vamos a encontrar.

El artista de los corazones

Leandro Sivori en su taller
Los corazones, un elemento que forma parte del ADN Sivori.

Leandro nos recibe con mucha amabilidad. Ya adentro, un típico taller de los años 40 que supo ser un estudio de fotografía y luego una herrería. Con cabreadas y techos de chapa muy altos y pisos de mosaico, ahora transformado en taller de artista. Un artista que además es un gran coleccionista de piezas relacionadas al mundo de la aeronáutica.

Leandro Sivori en su taller
Elementos de trabajo.
Leandro Sivori en su taller
Los corazones son parte del ADN Sivori.

Todo está meticulosamente ordenado y dispuesto con un gra sentido estético y práctico. Por momentos se siente como un set de filmación. El arte se desarrolla en un espacio mezcla de museo aeronáutico y taller de científico loco.

Una de las habitaciones, completamente pintada de negro, es la sala de exposiciones en donde podemos ver cientos de obras, mayormente su serie de corazones. Serie con la que trabaja desde hace varios años.

Leandro Sivori en su taller
By Sivori.
Leandro Sivori en su taller
Corazones y aviones.
Leandro Sivori en su taller
Detalles en el taller de Sivori.

Cada objeto ocupa su lugar. Cada objeto tiene su historia. Los objetos que colecciona conviven en perfecta armonía con las obras realizadas por Sivori. Al fondo del gran taller, una mesa de madera se destaca. Es ahí donde trabaja con su obra a diario. Nos ubicamos en un living del estudio para dejarnos llevar por la charla.

El campo y el arte se enlazan de la mano del artista Ramón Cortez

Fuente: Copyright Clarín ~ Está realizando una obra de gran proporción, que podría enmarcarse en el tipo de arte objeto, más precisamente en una Tolva Autodescargable Akron GranMax 4234, la cual interviene artísticamente utilizando técnicas mixtas entre aerosol y acrílico a los fines de lograr un realismo en su producción.

Su vida como artista comenzó desde la niñez, observando a su mamá hacer trabajos de costura y dibujar figurines. “A mí me encantaba verla dibujar, la forma en que hacía los rostros, los cuerpos. Ahí nació mi curiosidad por el arte. Curiosidad que de a poco se transformó en necesidad. Como provengo de una familia muy humilde, no podían comprarme revistas ni figuritas de los dibujos animados, entonces pensé en hacerlos yo tal y como los hacía mi mamá” cuenta Moncho Cortez desde el stand de Akron en la Expo Rural de Palermo.

Ramón Enrique Cortez, más conocido como “Moncho”, nació hace 32 años en la ciudad de San Francisco, Córdoba, donde actualmente ejerce como docente de artes visuales y artista plástico.

Con el tiempo fue desarrollando habilidades e instruyéndose en distintos talleres de arte figurativo, entre los cuales destaca el del prestigioso artista Juan Jaimes Roy. Allá por el 2018 tuvo su primera muestra colectiva y desde entonces sigue exponiendo diversos espacios artísticos.

Sus obras representativas son los murales. El más destacado es el de Lionel Messi (agosto 2021) que alcanzó una repercusión internacional, valiéndole el reconocimiento de patrimonio cultural de la ciudad de San Francisco y una mención especial de la Escuela de Bellas Artes de México.“L imagen que se podrá observar representa no solo el trabajo de los productores, sino también la familia, la unión y el amor". Foto Guillermo Rodriguez Adami

“L imagen que se podrá observar representa no solo el trabajo de los productores, sino también la familia, la unión y el amor». Foto Guillermo Rodriguez Adami

En la actualidad se encuentra afrontando el desafío de realizar una obra de gran proporción, que podría enmarcarse en el tipo de arte objeto, más precisamente en una Tolva Autodescargable Akron GranMax 4234, la cual interviene artísticamente utilizando técnicas mixtas entre aerosol y acrílico a los fines de lograr un realismo en su producción.

Describe Moncho que: “la imagen que se podrá observar representa no solo el trabajo de los productores, sino también la familia, la unión y el amor. Cosas fundamentales que no podemos soslayar a la hora de hablar del trabajo”.

Durante los primeros días de la muestra se podrá ver al artista culminando su obra en con Akron, en el corazón del Pabellón Azul de Palermo y allí podrá observarse hasta el domingo 31 de julio, día en que finaliza la exposición.

José Bermúdez, ícono de las artes plásticas mendocinas

Fuente: Sitio Andino ~ José Bermúdez Ortega nació el 22 de julio de 1923 en San Rafael. Fue uno de los hijos del matrimonio formado por Severina Ortega y Juan Bermúdez (ausente desde que era muy chico). Tuvo tres hermanos: David, Genaro y Lala.

Siendo muy pequeño la familia se instalo en la Ciudad de Mendoza, en un conventillo. Su vocación por el arte fue apareciendo en la escuela primaria (hizo sus estudios en la Sarmiento, ubicada en la calle Roca de Ciudad), manifestando una capacidad natural hacia el dibujo. En un concurso intercolegial ganó el primer premio. Al poco tiempo comenzó a asistir a la “Escuela de dibujo al Aire Libre”, fundada en 1933 por Lahir Estrella, con la misión de extender la educación artística gratuita a niños de sectores populares como el de donde provenía Bermúdez.

A los catorce años ingresó a la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza y además empezó a frecuentar el taller de la Sociedad de Artistas Plásticos.

Fue profesor de Dibujo y Pintura, egresado de la Academia Provincial de Bellas Artes. Fueron sus profesores Roberto Azzoni, Antonio Bravo, Fidel de Lucía, Vicente Lahir Estrella y Roberto Cascarini entre otros.

José Bermúdez se expresó como muralista, grabador y pintor.

Entrevista a José Bermúdez

En 1940 se dictó una ley que obligaba a decorar todo edificio público con murales y así en 1954 acompañó a Juan Carlos Castagnino en la ejecución del mural de la Clínica Godoy Cruz. Al año siguiente, junto a Jorge Gnecco, Mario Vicente y Luis Basilio Rosas realizó el mural en la Sociedad Israelita de Crédito Mendoza. Ambos murales fueron concretados con las técnicas del fresco.

Luego formó un equipo con Mario Vicente y Luis Rosas. Mario Vicente ganó ese año el concurso del mural para el hall de entrada de la Casa de Gobierno ilustrando etapas de la historia argentina. El mural tenía 62 m2. El boceto de Bermúdez ganó el segundo puesto pero igualmente trabajó con Vicente en su proyecto.

En los años cincuenta integró junto a Luis Quesada y Mario Vicente un equipo que realizó tres emblemáticos murales de la rotonda central de la Galería Tonsa ubicada en el centro de la Ciudad de Mendoza y declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad el 10 de agosto de 2010.

En 1969, José Bermúdez realizó su más importante obra mural con dos paneles de hierro batido, llamadas “Estructura y Sol” y “Estructura y Luna”, que totalizan veintidós metros cuadrados para el hall de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo. Esta obra fuertemente expresiva le llevó un año ejecutarla teniendo como colaborador al escultor Ricardo Marino.

El grueso de su obra es la pintura, y a través de ella mostró la cuota más lírica de su espíritu; en cambio los temas más ríspidos o más dramáticos, generalmente los derivó al grabado, donde explotó el fuerte contraste del blanco y el negro, propios de la dualidad de la vida y la muerte.

Con Luis Quesada participó en el Club del Grabado realizando numerosas obras.

Su evolución como pintor se vio testimoniada con una amplia participación en más de cien salones de Artes Plásticas realizados en Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, San Juan, y el extranjero.

Su pintura es figurativa, parte de la realidad y de la figura humana, sobre todo femenina, pero paulatinamente se aleja de ella al agregar elementos abstractos y cubistas que se manifiestan en el uso de las luces marcadas, la simplificación y fragmentación de las figuras y el uso del plano tanto en figuras como en fondos.

Desde 1950 en adelante se advierte una simplificación de las formas tanto en las figuras como en los paisajes sin perder por ello, la fuerza del volumen intenso y escultórico. Poco a poco ese volumen es traducido en zonas de color inducido rítmicamente por la línea oscura. En sus figuras aparece la estilización y una fuente influencia “picassiana” de la época moderna.

El grueso de su obra es la pintura, y a través de ella mostró la cuota más lírica de su espíritu; en cambio los temas más ríspidos o más dramáticos, generalmente los derivó al grabado, donde explotó el fuerte contraste del blanco y el negro, propios de la dualidad de la vida y la muerte.

Actualmente, sus obras se encuentran en numerosas colecciones públicas y privadas, tanto del país como del extranjero, integrando la pinacoteca de varios museos: Museo Fader, Museo Municipal de Arte Moderno, Museo Nacional del Grabado (Buenos Aires), Museo de Arte de Montecatini (Italia) y Museo de Arte Contemporáneo de Perú.

Cumplió –además- una amplia trayectoria docente siendo su último desempeño en la Cátedra de Escenografía de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo.

José Bermúdez murió el 5 de febrero de 2021, a los 97 años, cuidado siempre por sus hijas Liliana y Roxana.

«Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles» (Bertolt Brecht).

Marcos López: pulsión de exceso

Fuente: Clarin ~ «Primero quiero contar la muestra. Después charlamos en el taxi camino a yoga. Es importante no cortar con las clases, todo muy intenso. Me esperás en el barcito de enfrente y cuando termino, seguimos conversando”, organiza Marcos López. Es la segunda tarde de montaje de Clásico y Moderno, su nueva expo que finalmente inauguró el jueves 14 en el Centro Cultural Borges. Pero ahora es todo frenesí de montaje. Hace rato que López estaba alejado de las muestras. La última fue Rancho, en Santa Fe, en 2019, cuando transformó la sede del Colegio de Arquitectos con recuerdos de su infancia en Gálvez, jugando entre el arte y la artesanía. Y desde 2016 con Lugares comunes en La Alianza Francesa –una retrospectiva de fotos, pinturas, dibujos y objetos– que no hacía algo grande en solitario en Buenos Aires.

“No estaba buscando hacer una muestra. No tenía interés o nadie me invitaba. Pero surgió esta propuesta, donde me daban libertad absoluta y pagaban la producción, así que acepté. Porque además tenía un montón de material nuevo. Gran parte de lo que hice en los últimos años fue pintar fotos. Así que acá estoy”, explica rodeado por su equipo, la Oficina de proyectos, casi una docena de personas que ahora taladran, clavan, pintan, organizan. Es un run run desbordado que va cobrando un sentido estético y narrativo.Lo sanguinario y lo perverso, con presencia en la obra reciente de Marcos López.

Lo sanguinario y lo perverso, con presencia en la obra reciente de Marcos López.

La sala del primer piso del Borges ya está repleta. Hay 98 obras de distintos tamaños y formatos. “Paramos porque se acabaron las paredes”, dice la tarde anterior a la inauguración. Pero el mismo día de la apertura terminó encontrando un hueco para agregar un cuadro. Y otro más. El resultado se puede ver, gratis, hasta el 2 de octubre. “Estoy contento”, anuncia en medio de su mundo cocoliche y colorido. López, además, hace años está organizando su archivo de obra, que es inmenso, porque hizo un convenio con la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) para catalogarlo y subirlo a la red. Otro plan que lo ocupa: se puso a recolectar los textos que escribió desde el inicio de Facebook y luego en Instagram. “Después voy a obligarme a trabajar con un corrector de estilo, para publicarlos, posiblemente con dibujos o fotos”, cuenta. Y hay más. Pero ahora no puede hablar de eso, su atención se va hacia el montaje de Clásico y Moderno. Quiere recorrer el espacio, contar la muestra, insiste.

Reconocido por una obra casi teatral, con esa estética pop latina que es su marca, López hace unos años comenzó a mirar hacia otro lado. Esta no es una muestra de fotos. Aunque comienza ahí, termina en la pintura. Son retratos. Algunos los hizo él en los 90, pero a la mayoría los compró en anticuarios y mercados: son fotografías de estudio de los años 40. Las comenzó a recolectar en 2019, acumuló esos mundos del pasado y durante la pandemia se puso a intervenir. Con aerosol, collage, graffiti, óleo, mechones de pelo, cuchillos; un mix que se expande fuera de los marcos, sobre las paredes, y que, además, será otro de los libros que tiene entre manos. El más concreto, porque va a salir antes de fin de año. “Cuando empecé a hacer blanco y negro en los 80 ya tenía una intuición por este lado. Coloreaba las fotos con tintas transparentes, inspirado en esos retratos tipo vacaciones en Carlos Paz, con las sierras verdes, el cucú, un cielo muy celeste. Después me dediqué a trabajar en color, y salió esa estética fuerte, saturada. Pero me fui cansando de todo lo del pop latino”, dice.“Hombre con corona, colmillos y serpientes”, 2022. 18 x 23 cm.

“Hombre con corona, colmillos y serpientes”, 2022. 18 x 23 cm.

–¿Te cansaste de hacer fotos o de esa estética?

–Últimamente sentía que ya lo había fotografiado todo y tenía más deseos de pintar. De hecho, ahora estoy más que nada trabajando con óleo y dibujando. Experimento con distintas técnicas, pero de pintura. Sin foto. Pinto, pinto. Es un gran desafío. Y en esta muestra, aunque parto de fotos, en muchos casos la dejo atrás. Ya casi ni se ve.

–¿Sabías qué ibas a hacer cuando comprabas las fotos?

–No. Las mismas imágenes me fueron sugiriendo los temas. Aquellas fotos que se hacían de estudio eran para casamientos, comuniones, bautismos, fiestas de graduación. Por ejemplo, hay una de una novia, y su brazo, cómo tiene la mano, estaba justo para pintarle el dóberman que ahora sostiene. Cuando los fotógrafos ponían a los chicos en el estudio para el retrato de comunión, los envolvían en una cosa como de un estado de trance. Entonces a este le cambié la Biblia por una escopeta. La fe es un poco perversa. Y todo es, en esta muestra, sanación. Para mí. También para mi madre, mi hermana, mi primera novia.“Novia con garza”, 2020. 24 x 32.8 cm.

“Novia con garza”, 2020. 24 x 32.8 cm.

–¿Es un recorrido autobiográfico?

–Sí. Me crié con una educación conservadora, católica, patriarcal, autoritaria, militar y todo lo peor que se te ocurra. De alguna manera todo este trabajo es un exorcismo de los temas que me conforman como persona. Por eso hay pelo, animales, sexo, sadomasoquismo, religión, un vampiro. Indudablemente, todo el background de mi disco duro mental sumado al conocimiento del oficio fotográfico fue lo que me llevó a esto. Tiene que ver con el proceso creativo, de dónde salen las ideas. Entonces cuenta los cuentos que imagina detrás de cada imagen. “Esta mujer va a matar a la gallina. Hay cosas que culturalmente parecen perversas o sanguinarias, pero en el campo son muy comunes. Los niños ven todos los días a la abuela degollando la gallina en el patio”, dice. Ahora señala diversas serpientes que parecen pintadas acá y allá: “Y este es el coronavirus. ¿Ves? Virus, virus, virus”.

Del covid ya está harto, explicará más tarde, después de yoga, tomando agua mineral con gas en el barcito. Se dio todas las vacunas, pero ya no usa barbijo: “Durante el confinamiento escribí sobre el miedo, fue muy fuerte, pero decidí no darle más pelota al tema, para salvar la mente. Me parece que no me voy a contagiar. Y nada más que temer”.El hit de la muestra. “Conflictos internos”, 2022. 80 x 160 x 40 cm.

El hit de la muestra. “Conflictos internos”, 2022. 80 x 160 x 40 cm.

Pero aún en el Borges, habla del arte del montaje. “Esta la hice hace una semana, después de haber confirmado la exposición”, señala y avanza hacia una obra que, dice, “va a ser el hit de la muestra”. Finalmente se llamará Conflictos internos, pero aún no tiene nombre, todavía la está terminando. “Conseguí esa foto de una chica de comunión. Ya la tenía vista. Mirá ese gesto. Está leyendo la Biblia, como ida, así que la transformé en el libro rojo de Mao. Me venía justo. Ella por un lado está con el maoísmo, también le gusta la Revolución Cubana, por eso también pinté al Che Guevara. Pero su mamá le dijo que tiene que ser católica. Y entre la justicia social y el comunismo, pobrecita, tiene una ensalada en la cabeza. Está tironeada No sabe para dónde ir. Sus ideas, los mandatos, el infierno”, narra hasta que llega el momento de coronar cuadro y cuento con una estatuilla de Jesús. Taladro, listo.

–Hacés un homenaje al retratista, ¿no?

–¡Sí! Es un rescate del oficio del fotógrafo que hace retratos, que en muchos casos son anónimos. Mirá, mirá este. Lo conseguí en el mercado de Lagunilla, en México, que es un lugar increíble en el que podés comprar desde una ametralladora hasta un yacaré. Es fotográficamente excelente. Al tipo que se le ocurrió poner a toda una familia mirando para el mismo lado. Y sobre eso fui experimentando con texturas. A la mujer del medio le hice salir este mechón de pelo desde el corazón. El trabajo que hago es, también, una apropiación, porque me subo sobre la obra de estos fotógrafos. A veces me da culpa, me digo ¿qué derecho tengo, pobre gente, de pintarle por ejemplo un diablo a esta pareja de novios?La familia mexicana, intervenida por Marcos López en el CC Borges.  Foto Constanza Niscovolos

La familia mexicana, intervenida por Marcos López en el CC Borges. Foto Constanza Niscovolos

–¿Te da culpa de verdad o es otra narrativa?

–Me da un poquito de culpa de verdad. Pero un poquito. Después me digo “Bueno, Marcos, sos artista”. Si uno se pregunta para qué sirve el arte, yo creo que es para una reflexión sociocultural, económica, hecha desde un lenguaje específico. Y este es el que yo manejo. Entonces tengo que transformar a este niño en el diablo coronavirus.

–Hay retratos que siguen sobre la pared…

–Sí, es lo que se podría llamar pintura expandida. Esta muestra es barroca, excesiva. Hay una experimentación, que me causa mucha adrenalina, que es la improvisación en el montaje. Esta sangre que chorrea, este pelo en el marco, son cosas que no estaban en los planes.

–¿Cuáles sí son tus próximos planes?

–Tal vez estoy pensando en mudarme fuera de la ciudad. Ya me cansé de lo urbano, no le encuentro sentido. Con mis pinturas al óleo, quizá las muestre en arteBA. Y a mí mismo, me veo haciendo yoga, pintando, escribiendo y comiendo sano.

Clásico y moderno – Marcos López

Lugar: CC Borges, Viamonte 525
Horario: de mié a dom de 14 a 20
Fecha: hasta el 2 de octubre
Entrada: gratuita