La Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes festeja sus 90 años y se agranda: tendrá un patio de esculturas

Fuente: Clarín ~ En ese tiempo, la entidad, que acaba de publicar un libro con su historia, ha donado 185 obras de arte a la institución. Para Julio Crivelli, su presidente, el secreto está en que es una organización “apolítica”.

Con la presentación en noviembre del libro Amigos del Bellas Artes. 90 años de apoyo al Museo. Obras de arte, exposiciones temporarias e infraestructura, que recoge el orgulloso camino recorrido por una institución de bien público que ha sorteado obstáculos y gestiones políticas de distinto signo, la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes (AAMNBA) celebrará el arte, la vida y sus nueve décadas de existencia, que se cumplen este 22 de octubre.

La obra, de 280 páginas, incluye ensayos de especialistas, coleccionistas, curadores y críticos, entre quienes se destacan María José Herrera, María Teresa Constantin, Mercedes Casanegra, Sergio Baur, Mariana Marchesi, Ángel Navarro, Fernando Farina y muchos más.

Los ensayos recorren además la historia de las 185 obras que la institución donó al Museo Nacional de Bellas Artes en 90 años.

Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes.
Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes.

Desde el único Léger (Marie l´acrobate) que el Museo tiene, hasta una pieza de Degas, junto a obras de Jorge De la Vega, Liliana Porter, Raquel Forner, Carlos Alonso, Juan Carlos Distéfano y Nicola Costantino, entre otras. Todas las obras enriquecen un valiosísimo patrimonio artístico que, como se sabe, solo se exhibe en una porción limitadísima por falta de espacio.

El libro no solo es un recorrido por el pasado, sino que se proyecta hacia adelante, y estará a la venta en la Tienda del Museo Nacional de Bellas Artes. Con el producido se financiará la puesta en valor del Pabellón del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo, sede de la entidad.

Las obras donadas al Museo

Un dato novedoso: es la primera vez que se recopilan las obras donadas por la Asociación al Museo, de modo que el libro –como señala el presidente de la Asociación Julio Crivelli– permitirá conocer mejor el papel jugado por la institución en los últimos 90 años, además de servir como fuente para las investigaciones artísticas a futuro.

Una de las razones por las que esta institución nonagenaria ha permanecido activa en forma ininterrumpida es que ha acompañado al Museo sin ideologías ni partidismos. Como dice Crivelli a Clarín: “La Asociación es apolítica y eso es una marca que la sociedad reconoce”.

Isaac bendiciendo a su hijo Jacob. Por el dibujo del artista italiano Luca Giordano se pagaron hace cuatro años 6.875 dólares. Fue una movida de la Asociación de Amigos.
Isaac bendiciendo a su hijo Jacob. Por el dibujo del artista italiano Luca Giordano se pagaron hace cuatro años 6.875 dólares. Fue una movida de la Asociación de Amigos.

Desde 1931 el espíritu de la entidad se ha mantenido fiel a la concepción de quienes la crearon. Nació como Sociedad Amigos del Museo, a partir de dos propuestas: una fue la de Cupertino del Campo, ex director del Museo que lo había dirigido durante 20 años, y la otra, de Francisco Llobet, un coleccionista de arte francés que estaba entonces a cargo de la Dirección General de Bellas Artes.

Desde su origen mostró su impronta colaborativa con las exhibiciones temporarias. En 1933 se presentó “Un siglo de pintura francesa” en la sede de avenida Libertador al 1400, la primera de muchas.

Según estadísticas de la entidad, hasta 2000 su colaboración alcanza unas 500 exhibiciones, en varias de las cuales aportó fondos. Algunas de las memorables son: De El Greco a Tiépolo, De Cézanne a Miró, 50 años de la Bauhaus, De la Escuela de Barbizon a Van Gogh, Bronces y Grabados de Henry Moore, de las cuales también se editaron catálogos.

"Retrato de Diego Martelli", de Edgar Degas, de 1879. Donación de la AAMNBA en 1939.
«Retrato de Diego Martelli», de Edgar Degas, de 1879. Donación de la AAMNBA en 1939.

Entre las destacadas de este milenio se cuentan El dolor de Colombia en los ojos de Botero, de 2006; Antonio Berni, la pesadilla de los injustos, de 2009; Caravaggio y sus seguidores, de 2012; Joaquín Sorolla y Bastida en la colección del MNBA, de 2014; Xul Solar panactivista, en 2017; J. M. W. Turner. Acuarelas, en 2018 y 2019; y el gran Julio Le Parc. Transición Buenos Aires-París (1955-1959), en 2019.

Hay además otro dato que marca el rumbo de la AAMNBA: se enfoca de manera creativa en conseguir financiamiento para el Museo. Por ejemplo, en estos dos años implacables de pandemia y, en buena medida de lockdown, la Asociación puso en marcha en 2020 un programa de transformación digital, invirtió en equipamiento, y con la modalidad virtual sumó nuevos públicos.

Más de 100 actividades se hicieron en formato digital, con una llegada a más de 18 mil personas. Esto se hizo además en cooperación con instituciones culturales de otras provincias.

El libro de la Asociación.
El libro de la Asociación.

En 2021 la Asociación lanzó dos proyectos educativos. Uno es el programa de Historia de la Literatura, que solo se brinda en forma virtual. Y el otro es Laboratorio de Artes Vivas (LAV), una usina de proyectos escénicos vinculados a las artes visuales.

Por ejemplo, Vivi Tellas dio el primer Taller de Biodrama, con matriculados de México y España, además de Argentina. La Asociación configuró además una productora audiovisual, que produce y edita contenidos propios y para terceros, una innovadora forma de abrirse a nuevos modelos de financiamiento.

Un hito para destacar es la creación de la Cátedra UNESCO de Turismo Cultural, a través de un convenio entre la AAMNBA, la Unesco y la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que tiene proyección internacional.

"María, la acróbata" (1936), de Fernand Léger. Donación de 1970.
«María, la acróbata» (1936), de Fernand Léger. Donación de 1970.

Talleres de arte con miles de inscriptos

Algunos números hablan por sí solos: en la última década el promedio de matriculados a los cursos y talleres impartidos por la institución, que no pretende competir con las universidades, es de 23 mil por año.

Con la vida virtual el número de inscriptos aumentó exponencialmente, debido a que los cursos no son en tiempo real. Las clases se graban y están disponibles por link privado durante una semana para los matriculados.

Julio Crivelli, presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes. Foto Gerardo dell'Oro
Julio Crivelli, presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes. Foto Gerardo dell’Oro

Los talleres virtuales sí son en día y hora pautada. Según explicó Crivelli a Clarín “durante la pandemia hemos recibido inscriptos de las provincias y de países limítrofes”. Esta es una fuente de ingresos muy importante que la Asociación vuelca en el Museo de Bellas Artes.

Este año, la entidad creó otra fuente de ingresos original: una oferta personalizada de cursos on demand. Está destinada a instituciones que compran los cursos y los comparten luego con sus socios o integrantes o empleados, en caso de empresas.

Auditorio de los Amigos del Bellas Artes.
Auditorio de los Amigos del Bellas Artes.

Entre las novedades ya en marcha para renovarse a los 90 años, la AAMNBA se agranda: en el actual estacionamiento entre el Museo y la entidad se alzará un patio de esculturas, en tanto el actual restaurante explotado por la marca automotriz se convertirá en el Museo de Bellas Artes y la Asociación ganará metros para más aulas, con el regreso de la presencialidad.

En tanto, según subrayó Crivelli, la Asociación espera concluir la tarea de refacción del Pabellón Janello, su sede, que está en marcha para el 15 de diciembre. A su vez, el Museo hará un puente que unirá la sala principal, por la parte posterior, cruzará por encima del estacionamiento que será el patio de esculturas, y conectará con la sala de exposiciones temporarias, que ocupa el primer piso sobre la sede del Museo.

La obra del Museo, que planea solventar el Ministerio de Cultura de la Nación, a cargo de Tristán Bauer, es como mínimo curiosa y debatible. Si algo le falta al Museo de Bellas Artes es espacio para exhibir.

Su acervo artístico tiene cerca de 14.500 obras en la reserva, o sea que no están a la vista del público. “Habitualmente los museos exhiben entre un 18% y un 25% de su acervo. El Museo de Bellas Artes exhibe un 10% o un 11%, lo que significa que hay una crisis de espacio”, confirma Crivelli, quien rehúsa opinar sobre el puente proyectado por Cultura de la Nación.

No obstante describe por qué razón el Bellas Artes es, en algún sentido, “el museo de todos”: “Es típico museo de los países de la inmigración. Un primer eje artístico es lo que había acá cuando nuestros antepasados llegaron: el arte precolombino. El segundo tramo es lo que nuestros antecesores admiraban como valores del arte, que es toda la colección de arte europeo. Y el tercer eje es lo que nosotros, bisnietos o tataranietos de aquellos inmigrantes, fuimos capaces de hacer, o sea, el arte argentino. Por eso, el Museo de Bellas Artes expresa muy bien la identidad de los argentinos”.

El Museo Nacional de Bellas Artes tiene un acervo de más de 14.000 obras de arte. Foto GG Adrasti
El Museo Nacional de Bellas Artes tiene un acervo de más de 14.000 obras de arte. Foto GG Adrasti

El secreto para mantenerse 90 años

Julio Crivelli, abogado, escritor, coleccionista de arte, un hombre que ama el arte y la cultura, devela el secreto de la longevidad de la AAMNBA: “Somos totalmente apolíticos, aunque cada uno tenga su idea política en particular, la Asociación no expresa ninguna postura política. Apoyamos financieramente al director, haya sido designado o no por concurso, o si tiene ideas diferentes sobre lo que debe hacerse en el Museo en materia de exposiciones o de obras de mantenimiento. Muchas veces discrepamos; como Asociación opinamos, ponemos la plata y el Museo hace lo que piensa que tiene que hacer. Aunque discrepemos, apoyamos».

Y concluye: «En segundo lugar, la tradición apolítica de la Asociación ha calado hondo y todo el mundo sabe que es así. Pero además, somos muy exitosos en la recaudación de fondos para ayudar al Museo. En los últimos diez años le dimos más de cinco millones de dólares. Y eso se ha conseguido gracias a sponsors, a los socios que pagan cuotas, los cursos y talleres que son rentables y la gala anual”.

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