Los grandes museos abren “sucursales” por el mundo: ¿por qué ninguno vino a la Argentina?

Fuente: Clarín ~ Apenas se conoció esta semana que en 2024 el Centro Pompidou de París abrirá una nueva sede en Nueva Jersey, Estados Unidos, a quince minutos de Nueva York, se renovó la expectativa sobre si América latina estaría en los planes de un espacio cultural semejante.

Inaugurado en 1977, el Centro Nacional de Arte y Cultura George Pompidou es una institución icónica del distrito 4 de París y nació por voluntad del presidente francés que da nombre al museo, para que la ciudad tuviera un centro dedicado al arte contemporáneo de los siglos XX y XXI, donde se reuniera lo mejor de las bellas artes, la literatura, el cine, la música y el diseño.

A la fecha, el Pompidou de París cuenta con una de las tres colecciones de arte contemporáneo más importantes del mundo.

El Centro Pompidou. De París a Nueva Jersey. Foto AFP

El Centro Pompidou. De París a Nueva Jersey. Foto AFP

Si la de Nueva Jersey es el primer paso en el continente americano, hay que señalar que el Pompidou lleva largo tiempo analizando aterrizar en América latina.

Según ha dicho su presidente, Serge Lasvignes, “el proyecto no está enterrado en absoluto y es una posibilidad muy interesante”.

El Centro ya evaluó instalarse en Colombia y en México, pero las negociaciones se detuvieron. Aunque ahora -según confió Lasvignes a un medio europeo- el museo estudia “una tercera propuesta viable”, sin brindar más datos.

Argentina, no

Clarín consultó con personalidades del mundo del arte sobre las razones por las cuales grandes museos del mundo no eligen Argentina para abrir una sede.

Al respecto, el académico de Bellas Artes y diplomático Sergio Baur dijo: “que una institución como el Pompidou se instale en otro país no tiene que ver con una elección sino con una negociación del país que quiere ser receptor. Cuando el Pompidou eligió Málaga, allí se había acogido a uno de los museos de San Petersburgo. O sea, había una decisión museográfica por parte de la ciudad. Tiene que ver primero con una negociación, donde hay un acercamiento y un ofrecimiento de ambas ciudades para instalar una marca registrada”.

“Recibir un paquete museográfico es un modelo muy mercantilista“

Sergio Baur, Académico y diplomático

Para el embajador argentino en Finlandia “en estas marcas internacionales hay una especie de museografía comercial. Obviamente, Buenos Aires podría recibir una marca como el Pompidou por su potencia cultural y sería un éxito. Pero no es una prioridad de la museografía argentina”.

Con más de 120 mil obras de los siglos XX y XXI en su acervo, para el académico “el Pompidou debe tener un excedente frente a sus posibilidades expositivas”, lo que a su criterio “explica que se haya extendido hacia Metz, Málaga y próximamente Nueva Jersey”.

Baur no parece convencido de que instalar una sede del Pompidou agregue valor a la Argentina desde el punto de vista cultural y turístico, por ejemplo. “El del Pompidou es un modelo, pero hay otras prioridades museográficas. Por ejemplo, la expansión del Museo Nacional de Bellas Artes es un tema sumamente interesante. Es un museo que por su colección tan diversa, que no puede ser exhibida por falta de lugar, merece una apuesta fuerte. No solo enriquece a la cultura nacional, sino a una institución histórica”.

El  Guggenheim  de Bilbao. El museo revitalizó la ciudad.

El Guggenheim de Bilbao. El museo revitalizó la ciudad.

Y argumenta que “recibir un paquete museografico es un modelo muy mercantilista. No lo digo por el Pompidou ni por el Guggenheim, pero pienso en el Louvre de Abu Dhabi. Eso surgió por una necesidad de Francia”.

De todos modos, Baur no cree que “para Buenos Aires sea una prioridad tener una sede del Pompidou. Tiene museos que responden a los intereses culturales del país”. Y cita como ejemplo la ciudad de Helsinki, capital de Finlandia donde es actualmente embajador, que en 2013 y 2016 rechazó la instalación de una sede del Museo Guggenheim, que existe por ejemplo en Bilbao, España, y en Nueva York.

Algo ha cambiado

La instalación de estas instituciones de renombre internacional exige además un compromiso fuerte de un mecenazgo privado, asociaciones de amigos sólidas y una planificación de largo plazo.

Sobre todo, en esta época, donde se evalúa cuál será la reacción de la gente en su regreso a los museos. Algo ha cambiado en la forma de consumir contenidos culturales y todo está en ensayo, como con las vacunas del Covid.

La opinión del presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, el activo Julio Crivelli, es distinta. Para empezar duda que museos como el Pompidou tengan a la Argentina en la mira.

“Los museos europeos tienen muy poco interés en venir a nuestro país, con el 50 por ciento de pobres”

Julio Crivelli, Presidente de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes

“Para que una institución así abra una sede, el país tiene que pedirla. Los museos europeos tienen muy poco interés en venir a nuestro país, con el 50 por ciento de pobres. Los museos internacionales tienen ingresos muy poderosos. Cobran 25 euros una entrada. Eso exige un público que esté dispuesto a pagarla y un sector público que esté dispuesto a poner plata.”

Crivelli coincide en alguna medida con Baur cuando señala que construir una sede en Nueva Jersey tiene un interés económico, porque “la ciudad está interesada en atraer el turismo».

Dice que «por supuesto que hay un interés cultural. Pero también en esto estamos flojos. Argentina tiene hoy muy poco turismo internacional por fuera de los países limítrofes. En los últimos cuatro o cinco años, nuestro país tiene sobre todo turismo latinoamericano. Eso habla también de un poder adquisitivo. No es el turismo que va a Europa. O el turismo asiático que gasta mucho dinero”.

Es interesante el análisis, cuando Crivelli pone todos los elementos en la balanza: Nueva Jersey está a 15 minutos de Nueva York, una de las tres capitales más relevantes en materia cultural y de entretenimiento.

“En la ecuación costo-beneficio a Nueva Jersey le conviene mucho la inversión en una sede del Pompidou. Porque es también una estrategia para transformar la ciudad y hoy Nueva Jersey está cambiando su estructura económica”.

El Bellas Artes de Neuquén. Una sede del principal museo argentino en el sur del país. Foto Diego Díaz

El Bellas Artes de Neuquén. Una sede del principal museo argentino en el sur del país. Foto Diego Díaz

Y cabe también poner como ejemplo al Guggenheim de Bilbao. “Era una enorme ciudad industrial, sobre todo naviera. Un día se dieron cuenta que no podían competir más con su industria pesada. Decidieron volcarse hacia los servicios y el turismo. Se volvió una ciudad más amigable desde que se instaló el Museo Guggenheim. Y para competir con el resto de España necesitaba precisamente un gran museo. Estas exportaciones de museos siempre responden al replanteo económico de una ciudad”, afirma Crivelli.

En cuanto a las chances de Buenos Aires para ser sede de una institución como el Pompidou, Crivelli dice que “podría serlo porque sigue siendo, culturalmente, la ciudad más poderosa de América latina

El problema nuestro, dice Crivelli, «es que estamos en el trasero del mundo. Venir a la Argentina es caro. Por qué los europeos vendrían si pueden pagar un mejor boleto a Nueva York? Y aunque como ciudad somos muy fuertes, existen condiciones macroeconómicas que a Buenos Aires no le permiten expandirse en su actividad cultural. Se necesitaría un plan de inversión muy serio y la ciudad debería convertirse en la capital turística de América latina”.

Además toda ciudad que pretende albergar una sede de un gran museo internacional aporta dinero. “¡Claro que tienen que poner plata! Y hacer un estudio económico que demuestre que el bienestar económico que van a generar es mayor que la inversión que hacen. En resumen: hace falta planificación y plata para tener un Pompidou, porque hoy los museos entran en la industria turística”.

¿A quién le importamos?

Según la curadora e historiadora del arte María Teresa Constantin, museos como el Pompidou no vienen a la Argentina “porque no le importamos a nadie. Por ejemplo, detrás de proyectos como el Louvre de Abu Dhabi hubo una enorme operación política, económica y militar en Francia. Hubo mucha polémica. Francia vendió aviones militares al país receptor. Yo recuerdo que esto fue denunciado por los conservadores de museos en una carta y luego, por los intereses creados, tuvieron que retroceder”.

Según la curadora, en su momento, aquella iniciativa del Louvre, que finalmente se concretó, “creó un gran malestar en los conservadores de museos porque éstos pasaron a depender de otras iniciativas que no eran puntualmente culturales. Por ejemplo, razones políticas y económicas”.

“No le importamos a nadie porque no ponemos plata. Pero también ¿por qué haríamos semejante esfuerzo?“

María Teresa Constantin, historiadora del Arte

Al analizar la decisión de Bilbao y la instalación del Museo Guggenheim, Constantin dice que “allí hubo una decisión de transformación de la ciudad. No conozco las razones por las que el Pompidou abre una sede en Nueva Jersey, pero ya instaló otra en Metz y, por otra parte, los museos tienen en su acervo tantas obras como para abrir una o dos sedes más”.

La historia del arte cita, a nivel local, la apertura de la sede del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén como un logro museístico importante. “Hay que tener en cuenta que los museos internacionales no vienen gratis. Si hay una contrapartida, probablemente les interesaría”, subraya.

Constantin coincide en algún sentido con Baur y Crivelli cuando señala que “el Pompidou o el Louvre son marcas que venden. El pago de la entrada ya es un ingreso de dinero muy grande».

En el Hermitage de Amsterdam. La reina Beatriz de Holanda y el presidente ruso Vladimir Putin, en la sede holandesa del museo ruso, en 2013. Foto EFE

En el Hermitage de Amsterdam. La reina Beatriz de Holanda y el presidente ruso Vladimir Putin, en la sede holandesa del museo ruso, en 2013. Foto EFE

Por otra parte, dice, «Nueva York está haciendo grandes realizaciones culturales para promover la llegada de turismo a granel. Por ejemplo, con ese edificio impresionante, The Shed ,apuesta fuertemente a la producción cultural”.

Tras enfatizar que “los museos venden y legitiman”, María Teresa Constantin reitera que “no le importamos a nadie porque no ponemos plata. De hacerlo quizá estudiarían la posibilidad de instalar una sede acá. Pero también surge la pregunta: por qué haríamos semejante esfuerzo? En Neuquén, la provincia hizo un enorme esfuerzo económico para instalar una sede del MNBA y estimular así el desarrollo cultural”.

Mientras Nueva Jersey avanza con la construcción de su sede en un viejo edificio industrial de 5.400 metros cuadrados, que remodelará el estudio del arquitecto Rem Koolhaas para abrir en 2024, bien vale la pena pensar y debatir una planificación a largo plazo: ¿en qué país y en qué ciudad anhelamos vivir?

Algunas sucursales de grandes museos

Guggenheim

Originalmente, en Nueva York. Se instaló en Venecia, Italia y en Bilbao, España.

Es un museo privado. abrió en 1959. Además de su colección, se destaca su edificio, diseñado por Frank Lloyd Wright

Louvre

Es el gran museo de París, y el más visitado del mundo.

Creó una sede en Lens , en el norte de Francia, diseñada por los japoneses Sanaa.

También se instaló, por todo lo alto, en Abu Dhabi, donde resultó un éxito.

Hermitage

​Es el tradicional museo ruso (ver la apasionante película El arca rusa).

En 2009 abrió un lugar en Amsterdam.

Está en marcha una sede en Barcelona.

Pompidou

El museo de arte moderno de París.

En 2010 estableció una sede en Metz, al noreste de Francia.

Más tarde lo hizo en Málaga, España.

En 2019 abrió en Shanghai, China.

Y recientemente anunciaron que estarán en Nueva Jersey, Estados Unidos.

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